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01.1ª.02 FILOGENIA EN ORL: ORGANO AUDITIVO PDF Imprimir E-mail
Escrito por Dr. Jesús García Ruiz   
 

 

 

    

   No existe una explicación válida de porqué el órgano de la audición se desarrolla a partir del órgano vestibular.

   Todos los vertebrados presentan en su cabeza órganos sensoriales cuya misión es el mantenimiento de la función estática, bilaterales y simétricos, son los llamados laberintos. A partir de los vertebrados superiores, los órganos sensoriales de la cabeza presentan un complemento al laberinto destinado a la audición, es la cóclea o caracol. El órgano receptor auditivo es filogenéticamente mucho más moderno que el del equilibrio.

   En todas las especies el órgano coclear está situado profundamente en el cuerpo, en unos más y en otros menos. Esta localización interna hace que para que las vibraciones sonoras lleguen a estimular la cóclea tengan que ser transmitidas del exterior al interior por algún tipo de formación preparada para la transmisión. Una vez que las vibraciones alcanzan el oído interno, a través de la perilinfa y endolinfa, estimulan el órgano de Corti. La formación de los órganos de transmisión va ligada a las diferentes fases evolutivas de los dos primeros arcos branquiales.

                                                                                                                                                

   - Los peces primitivos agnatos (sin mandíbula) son los vertebrados más primitivos que hubo en la tierra y que desaparecieron, pero dieron lugar a otras especies en el proceso evolutivo. En ellos el órgano auditivo es sólo interno, siendo parecido al oído humano de un embrión de 9 mm (36 días). Se origina a partir del ectodermo mediante una diferenciación superficial, que poco a poco profundiza en el mesénquima en forma de cápsula cartilaginosa o vesícula auditiva. La vesícula presenta dos compartimentos, uno grande que es el sáculo y otro que es el inicio de la lagena, esbozo del futuro caracol que aparecerá en animales más superiores.               

  

   - Los peces Teleosteos (Gnatostomos) oyen sin ayuda de oídos externos, sólo poseen oído interno, no poseen tampoco cóclea. Para que las vibraciones del sonido lleguen al oído interno pueden poseer dos tipos de sistemas de transmisión del sonido.

   1) Transmisión del sonido a través de los tejidos del cuerpo, especialmente de los huesos. Algunos teleosteos poseen un sistema de conexión entre los dos sáculos del oído interno y la vesícula natatoria, formado por una cadena de tres, cuatro o cinco pequeños huesos derivados de las primeras vértebras: es el denominado aparato de Weber. La vejiga natatoria hace de órgano resonador, ya que el gas que hay en esta vejiga es más compresible que el agua y vibra cuando recibe hondas sonoras. Este aparato transmite, directa o indirectamente, vibraciones sonoras al oído interno, según que la cámara de aire, o parte anterior de la vejiga natatoria, esté o no osificada. Además de la transmisión, este órgano tiene también una función de intensificación del sonido, ya que éste pierde intensidad en la transición de un medio a otro. Los peces con aparato o huesecillos de Weber poseen una amplificación y discriminación del sonido mejor que el resto de los peces y alcanzan a percibir frecuencias más altas. Tiene especial importancia en peces pobres de vista.

   2)  Los Holocentridae, Notopteridae y otros peces, presentan una extensión de la vejiga natatoria que se fusiona con el oído interno.

   Algunos piciformes poseen los dos sistemas de transmisión del sonido al oído interno.         

 

                                                                                                    

   - En los anfibios las diferentes partes del laberinto posterior están bien diferenciadas, pero el laberinto anterior o cóclea, al ser tan reciente el paso de un medio envolvente acuatico a otro aéreo, presenta una estructura muy simple. El oído inicia su desarrollo a partir de este escalón filogenético mediante la aparición de un divertículo sacular llamado lagena, que se va alargando, enrollándose progresivamente, hasta llegar a formar la cóclea o caracol definitivo en los mamíferos.

   En algunos Urodelos de vida acuática y reptantes, las vibraciones son recogidas por un mecanismo de transmisión desde el aparato mandibular. En otros Urodelos cuadrúpedos, en los que la mandíbula ha perdido el contacto con el suelo, existe un opérculo que recoge las vibraciones a través de una unión muscular entre la cintura escapular y la ventana oval, a través de los miembros anteriores. Si bien en algunos anfibios existen estos mecanismos primitivos de transmisión, el oído medio, como órgano de transmisión, aparece en este punto de la escala filogenética. Previamente, ya en los peces inferiores han aparecido los cartílagos branquiales, éstas son las estructuras que mediante su evolución van a dar lugar a la cadena de huesecillos. En los anfibios los dos primeros arcos branquiales dan lugar a las estructuras de transmisión del oído externo y medio. El oído externo consta tan sólo de membrana timpánica, en general es grande, y está situada directamente en la pared exterior. Aparece una nueva cavidad aérea que será la caja del tímpano, que proviene de la primera hendidura branquial interna (endodermo) y quedará en contacto con la faringe primitiva mediante el conducto de la trompa de Eustaquio. El oído medio, en un principio, posee un solo huesecillo (columella u osículo) para la transmisión del sonido desde el tímpano al oído interno. El aspecto laberíntico se asemeja al de un embrión humano de unos 50 días.

  

  

 - En los reptiles el órgano auditivo experimenta más cambios evolutivos que están relacionados con la transición del medio acúatico al terrestre. Por esta razón los reptiles muestran aparentemente un sistema auditivo eficiente en comparación con los anfibios. El laberinto membranoso se diferencia poco del de los anfibios, pero aquí aparece ya el laberinto óseo rodeando al membranoso. El laberinto óseo primero es esponjoso y luego osificado. Al rodear al membranoso hace que se cree el espacio perilinfático entre las dos formaciones y aparece el esbozo de las dos ventanas, oval y redonda, con funciones auditivas.

   No poseen oído externo ni medio. Son sordos a los sonidos transmitidos por el aire, pero en cambio, pueden captar sonidos agudos y las vibraciones del suelo. Esto explica por qué las serpientes se ponen en alerta rápidamente ante pisadas y otros movimientos sobre el terreno. Ahora bien, en algunos reptiles aparece el primer tímpano y el esbozo del estribo (como el de los anfibios) que comunica tímpano con ventana oval. Las serpientes no tienen cavidad timpánica, pero sí una colmuela que aboca al hueso craneal externo. Los demás reptiles tienen caja timpánica atravesada por una gran colmuela. En algunas subfamilias la parte externa de la colmuela contacta con los tegumentos externos en la región lateral de la cabeza.                                                                                

 

 

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Actualizado ( Domingo, 05 de Febrero de 2012 20:14 )
 
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