| 05.1ª.09 SISTEMA MUSCULOESQUELETICO Y REFLEJOS POSTURALES |
|
|
|
| Escrito por Dr. Jesús García Ruiz |
|
La postura o actitud típica y peculiar del hombre es la bipedestación (verticalidad), caracterizada por ser poco fatigante e idónea para iniciar cualquier movimiento, pero físicamente es un tanto inestable al quedar el centro de gravedad del cuerpo muy por encima de la base de sustentación. La postura que adopta el cuerpo en cada momento en diferentes circunstancias, tanto en condiciones estáticas como dinámicas, es refleja, pues el individuo no precisa dar órdenes ni reflexionar sobre ella, sino que la realiza automáticamente. La marcha características es la marcha a pie. La marcha como cualquier otra actividad motriz intencional exige de dos estrategias equilibratorias: por una parte es necesario el desplazamiento de ciertos segmentos corporales destinados a conseguir el fin motor que se busca y por otra parte es necesario estabilizar otros segmentos del cuerpo para poder mantener a la vez la postura y el equilibrio.
Para tener consciencia de la orientación espacial del cuerpo se requiere que el cerebro tenga un esquema postural corporal, lo que incluye una representación de la geometría corporal y de la cinética corporal, así como de la orientación del cuerpo con respecto a la gravedad. Los tres sistemas sensoriales aportan información sobre la orientación del cuerpo. Tanto postura-actitud como la marcha van a ser posibles gracias a los mecanismos motores reflejos y voluntarios desencadenados por los órganos segmentarios y superiores, los cuales a su vez reciben información sobre la orientación por parte de la tríada sensorial del equilibrio. Estos órganos nerviosos segmentarios y superiores realizan el ajuste apropiado de la musculatura a cada circunstancia, produciendo contracciones o relajaciones musculares, que podrán ir seguidas, o no, de movimientos armónicos para situar el cuerpo en equilibrio: estrategias motoras. El órgano único efector final, en todos los circuitos biocibernéticos del equilibrio es el músculo esquelético, siendo, en definitiva, el equilibrio corporal la resultante de una serie de acciones realizadas por nuestros reactores musculares. Los músculos para el mantenimiento del equilibrio realizan dos tipos distintos de contracciones: - Isométricas o tónicas( motoneurona gamma): aumento del tono muscular sin modificar la separación entre los dos extremos del músculo. Estas contracciones fijan los elementos óseos en una posición determinada por contracciones musculares mantenidas sin que exista movimiento alguno: actitud tónica postural. Se mantiene gracias a impulsos asincrónicos y es alternativa en las diversas fibras musculares, de ahí que sea poco fatigante. - Isotónicas, fásicas o dinámicas (motoneurona alfa): no varía el tono del músculo, pero sí la distancia entre los dos extremos del músculo. Estas contracciones son las que producen movimiento con desplazamiento osteoarticular por una sucesión de contracciones musculares rápidas, realizando el paso de una postura corporal a otra. La contracción tónica permanente del músculo es la que sirve de contra-apoyo para mantener el equilibrio estático y sobre ella se desarrolla este otro tipo de contracciones dinámicas. El proceso de equilibración se ejecuta mediante reacciones motoras que mantienen el equilibrio postural y el control de la mirada, y que pueden ser reflejas y voluntarias.
Reflejas: el mantenimiento de equilibrio se basa fundamentalmente en una complicada serie de reacciones reflejas, que son actos que se producen y realizan de forma automática con capacidad de adaptarse a las circunstancias, siendo mecanismos muy rápidos, de latencia muy corta, ya que el equilibrio requiere acciones inmediatas. Al ser reflejos dejan a los centros superiores libres para tareas más complejas. Para seguir visualizando este capítulo descargar tema completo |
| Actualizado ( Martes, 14 de Febrero de 2012 22:05 ) |