Inicio Glosario U-V-W 01.2ª.04 EMBRIOLOGIA DEL LABERINTO POSTERIOR
01.2ª.04 EMBRIOLOGIA DEL LABERINTO POSTERIOR PDF Imprimir E-mail
Escrito por Dr. Jesús García Ruiz   
                                                                                                              

                                                        

                                                        

                                                                           

     Embriología del laberinto óseo.

                      

     Embriología del laberinto membranoso.

           

    Histogénesis de los canales semicirculares.

                  

    Embriología de los espacios perilinfáticos.

                                                             

                                                                                                

   Al exponer la embriología del laberinto posterior se repiten mucho de los conceptos de la embriología del laberinto anterior.

   De las tres capas germinativas que posee el embrión, dos de ellas, la capa externa o ectodermo y la capa media o mesodermo, van a tomar parte en la formación del laberinto posterior.

   A expensas del ectodermo se constituirá el laberinto membranoso y, a expensas del mesodermo, la cápsula ósea laberíntica y los espacios perilinfáticos, junto con el líquido que los ocupa.

                              

                           

                     

   EMBRIOLOGIA DEL LABERINTO OSEO.

   Como ya se ha expuesto en el capítulo anterior, el laberinto óseo, o cápsula ótica, constituirá un molde de hueso compacto que alberga y rodea al laberinto membranoso y que embriológiamente se forma a partir del mesénquima que rodea a la vesícula ótica (otocisto). Está formado por cavidades muy complejas intercomunicadas y ambas estructuras, ósea y membranosa, se encuentran separadas por los espacios perilinfáticos.

   Pares y prácticamente simétricos, los laberintos óseos en el adulto se encuentran excavados en plena masa ósea, constituyendo un elemento anatómico individual y aislado. Sus paredes óseas limítrofes son duras y ebúrneas.

   El mesénquima que rodea al otocisto evoluciona a la formación de cartílago que más adelante se irá transformando en hueso.

   El mesénquima que rodea el laberinto membranoso se diferencia desde la 6ª semana en dos capas:

-  Profunda, denominada precartílago temporal, que consituye el esbozo de los espacios perilinfáticos y de su contenido líquido.

-   Superficial, situada por fuera de la anterior, esbozo del modelo cartilaginoso que constituirá el laberinto óseo.

 

   Hacia la 5ª semana, la cápsula auditiva mesenquimal comienza a transformarse en cartilaginosa. Sus caras profunda y superficial están tapizadas por una capa conjuntiva pericondral, que sufrirá una transformación ósea completa, si bien pueden subsistir algunos islotes de cartílago después del nacimiento. A partir del 5º mes se detiene en su crecimiento y el cartílago comienza a transformase en la cápsula ósea. En el seno del cartílago, cuya formación se inició a partir de la 8ª semana, aparecen pequeñas lagunas, cuya confluencia dará lugar al espacio perilinfático que separa el laberinto membranoso del óseo. Este fenómeno de transformación del tejido mesenquimatoso que rodea la vesícula auditiva no se produce en dos puntos, en los cuales el mesénquima embrionario persiste en el adulto en forma de dos islotes. Un punto está por delante de la ventana oval y el otro detrás de la misma, dando lugar a la fossula ante fenestram en el primer caso y a la fossula post fenestram en el segundo, hecho de sumo interés en la patogenía de la otosclerosis.

   El desarrollo del hueso primitivo de la cápsula ótica finaliza casi por completo hacia el 6º mes de desarrollo intrauterino y se realiza a partir de tres capas, una media de cartílago y dos periféricas de pericondrio, quedando constituida la cápsula ósea por los tres tipos de hueso que pueden formarse a partir del cartílago embrionario. El proceso de osificación se realiza a partir de centros situados en la pared interna.

   La capa interna, o hueso endóstico, es una fina capa de hueso de tipo endocondral que tapiza uniformemente la superficie interna del laberinto óseo, lleva un desarrollo lento y es la primera en hacer su aparición.

   La capa externa, o hueso perióstico, es de la misma naturaleza que la anterior y va a dar nacimiento al hueso petroso propiamente dicho.

   La capa media es la última en aparecer y su desarrollo se prolonga hasta los últimos momentos de la vida intrauterina.

  Los esbozos vasculares aportan osteoblastos al interior del cartílago que se va osificando directamente. Este hueso primitivo se denomina intracondral. A los 6 meses de vida intrauterina comienza a aparecer un hueso de sustitución en la superficie del hueso intracondral que queda en forma de islotes hasta la edad adulta. Este tipo de osificación intracondral se detiene en la última semana antes de llegar el feto a término. Después del nacimiento ya no hay modificaciones. El doble origen, intra y pericondral, confiere a la cápsula ótica una constitución ósea única en el organismo y es la explicación de porque este hueso no tiene capacidad regenerativa tras su fractura. Es decir, que la cápsula ótica no es capaz de fabricar hueso calcificado.

              

          

             

   EMBRIOLOGIA DEL LABERINTO MEMBRANOSO.

 

   En el capítulo anterior se ha expuesto como aproximadamente a los 24 días aparece la placoda auditiva u ótica y su trasformación en la vesícula ótica que va a dar lugar a todo el laberinto membranoso.

                                                         

   Saco y conducto endolinfático:

   Hacia el día 30 aparece la primera formación diverticular de la vesícula ótica que formará el saco y el conducto endolinfático. Este divertículo es una evaginación tubular de su cara interna dorsal, que comienza a alargarse en dirección dorsal a forma de apéndice, formando un conducto en fondo de saco denominado conducto ótico. Es el esbozo del canal endolinfático. Enseguida, en el extremo distal de esta evaginación se esboza el saco endolinfático. El canal se dilata en su extremidad proximal formando un seno (sinus), éste comunicará con el sáculo y con el utrículo por sendos canales: canal utricular y canal sacular. El seno y los canales están ya rodeados por espacios perilinfáticos. La porción comprendida entre el seno y el sáculo se denomina istmo y es el futuro acueducto del vestíbulo.

 

                          

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Actualizado ( Domingo, 05 de Febrero de 2012 20:23 )
 
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