Inicio Glosario B 05.1ª.09 SISTEMA MUSCULOESQUELETICO Y REFLEJOS POSTURALES.
05.1ª.09 SISTEMA MUSCULOESQUELETICO Y REFLEJOS POSTURALES. PDF Imprimir E-mail

 

                             

   La postura o actitud típica y peculiar del hombre es la bipedestación (verticalidad), caracterizada por ser poco fatigante e idónea para iniciar cualquier movimiento, pero físicamente es un tanto inestable al quedar el centro de gravedad del cuerpo muy por encima de la base de sustentación. La postura que adopta el cuerpo en cada momento en diferentes circunstancias, tanto en condiciones estáticas como dinámicas, es refleja, pues el individuo no precisa dar órdenes ni reflexionar sobre ella, sino que la realiza automáticamente.

   La marcha características es la marcha a pie. La marcha como cualquier otra actividad motriz intencional exige de dos estrategias equilibratorias: por una parte es necesario el desplazamiento de ciertos segmentos corporales destinados a conseguir el fin motor que se busca y por otra parte es necesario estabilizar otros segmentos del cuerpo para poder mantener a la vez la postura y el equilibrio.

   La orientación espacial requiere el mantenimiento del esquema postural corporal, es decir se trata de mantener la representación interna de la postura del cuerpo que incluye una representación de la geometría corporal y de la cinética corporal, así como de la orientación del cuerpo con respecto a la gravedad. Los tres sistemas sensoriales aportan información sobre la orientación del cuerpo.

    Tanto postura-actitud como la marcha van a ser posibles gracias a los mecanismos motores reflejos y voluntarios desencadenados por los órganos segmentarios y superiores, los cuales a su vez reciben información sobre la orientación por parte de la tríada sensorial del equilibrio. Estos órganos nerviosos segmentarios y superiores realizan el ajuste apropiado de la musculatura a cada circunstancia, produciendo contracciones o relajaciones musculares, que podrán ir seguidas, o no, de movimientos armónicos para situar el cuerpo en equilibrio: estrategias motoras.

   El órgano único efector final, en todos los circuitos biocibernéticos del equilibrio es el músculo esquelético, siendo, en definitiva, el equilibrio corporal la resultante de una serie de acciones realizadas por nuestros reactores musculares.

    Los músculos para el mantenimiento del equilibrio realizan dos tipos distintos de contracciones: isométricas o tónicas( motoneurona gamma): aumento del tono muscular sin modificarse la separación entre los dos extremos del músculo. Estas fijan los elementos óseos en una posición determinada por contracciones musculares mantenidas sin que exista movimiento alguno: actitud tónica postural. Se mantiene gracias a impulsos asincrónicos y es alternativa en las diversas fibras musculares, de ahí que sea poco fatigante. Isotónicas, fásicas o dinámicas (motoneurona alfa): no varía el tono del músculo, pero sí la distancia entre los dos extremos del músculo. Estas contracciones son las que producen movimiento con desplazamiento osteoarticular por una sucesión de contracciones musculares rápidas, realizando el paso de una postura corporal a otra. La contracción tónica permanente del músculo es la que sirve de contra-apoyo para mantener el equilibrio estático y sobre ella se desarrolla este otro tipo de contracciones dinámicas.

    El proceso de equilibración se ejecuta mediante reacciones motoras que mantienen el equilibrio postural y el control de la mirada, y que pueden ser reflejas y voluntarias.

                  

   Reflejas: el mantenimiento de equilibrio se basa fundamentalmente en una complicada serie de reacciones reflejas, que son actos que se producen y realizan de forma automática, casi subconsciente, con capacidad de adaptarse a las circunstancias, siendo mecanismos muy rápidos, de latencia muy corta, ya que el equilibrio requiere acciones inmediatas. Al ser reflejos dejan a los centros superiores libres para tareas más complejas.

    Estas reacciones reflejas correctoras, propias del equilibrio corporal, pueden ser de tres tipos según realicen función estática, enderezamiento o equilibración.

                            

   Voluntarias: también la propia conciencia por vía motriz voluntaria, de forma más lenta que la refleja, puede emitir impulsos equilibratorios voluntarios para manejar nuestra posición de equilibrio. Estos son actos complejos y actos nuevos en el período de aprendizaje o de reeducación, que requieren de la intervención de la corteza cerebral y del sistema de vigilancia y atención. Estos, asociados a reflejos condicionados aprendidos, constituyen el llamado "equilibrio de lujo". Incluso voluntariamente, mediante un lento aprendizaje, se puede conseguir, con un gran esfuerzo muscular y por un tiempo limitado, mantener el centro de gravedad fuera de la base de sustentación: acrobacia. Pero este control consciente del equilibrio es limitado.

   La actividad voluntaria tiene una especial importancia en los llamados ajustes posturales anticipatorios. La ejecución de un movimiento desestabilizante voluntario va precedida de una activación de los músculos posturales. Este ajuste postural anticipatorio sirve como una compensación adelantada a los cambios en el equilibrio, o en la postura, producidos por el movimiento. Así pues, además de los procesos de reatroalimentación reflejos, el sistema postural es capaz de prever los desplazamientos del centro de la masa corporal y las condiciones del entorno y del ajuste a ellos.

   Para poder producir actividad motora voluntaria, los centros superiores deben de mantener un control inhibitorio de la actividad refleja que queda grandemente enmascarada, o incluso borrada, ya que la voluntaria no necesita de la refleja para mantener el equilibrio. Pero no siempre la voluntad es capaz de inhibir estos reflejos, a veces se necesita experiencia y aprendizaje para hacerlo, aunque sea sólo temporalmente.

   La actividad refleja tiene igualmente excepciones. Así, una sobreestimulación refleja, por ejemplo laberíntica, inhibe e impide las acciones voluntarias, por lo que sentimos desequilibrio en casos de cinetosis o de vértigo. En este sentido ocurre otra circunstancia particular cuando se requieren grandes esfuerzos musculares de la actividad voluntaria, en tales circunstancias pueden aparecer reflejos del equilibrio (reflejo de Babinski) sin poder inhibirlos.

                                                    

    El niño aprende a mantener el equilibrio a base de repetir ejercicios voluntarios una y otra vez, hasta que desarrolla respuestas motoras automáticas reflejas. Esto permite al individuo mantener su equilibrio y caminar sin pensar en ello, reflejamente. La voluntad cada vez irá influyendo menos en el mantenimiento del equilibrio. A lo largo de la vida en el campo de la consciencia siempre hay lugar para aquellos movimientos que todavía no se han automatizado. Una vez adquirido el automatismo del equilibrio, en cualquier momento, poniendo la suficiente atención, pueden controlarse o modificarse de forma voluntaria sus reacciones reflejas.

                        

                                        

   REFLEJOS SOMATICOS.

   Son reacciones reflejas que intervienen, individualmente o en conjunto, en el mantenimiento y recuperación del equilibrio.

   Como se expuso al describir los circuitos biocibernéticos del equilibrio (capítulo 2), el origen de estas reacciones reflexógenas está en la información proporcionada por la tríada de receptores periféricos, fundamentalmente vestibular y propioceptivo, si bien no es facil discernir que función o que participación tienen cada uno de los tres receptores en cada uno en estos complicados reflejos del control postural. Se cree que en el caso de un déficit vestibular el paciente se apoya más en lo sentidos intactos. Sin embargo, las estrategias motrices y la dependencia sensorial varían de forma demasiado amplia en personas sanas como para permitir una discriminación simple entre dependencia normal o anormal de una información sensorial cuando existe un déficit sensorial.

    Los reflejos que mantienen el equilibrio corporal se comportan en todo momento como circuitos de retroalimentación y su misión es estabilizar la posición de la cabeza y el tronco, mantener la bipedestación y orientar los distintos sectores del organismo entre sí y con relación al medio exterior.

   Muchos de estos reflejos son fácilmente observables en los animales inferiores, pero en el hombre algunos de ellos sólo pueden observarse en el comienzo de la vida, ya que posteriormente, algunos no están definidos y otros están enmascarados por las reacciones conscientes voluntarias y por el desarrollo de la actividad equilibratoria superior. En situaciones patológicas, estos reflejos primitivos pueden aparecer de nuevo, pero no producidos por la propia patología, sino por que indirectamente en tales circunstancias se liberan de las influencias de controles superiores. Muchos de estos reflejos no tienen ningún interés en la clínica para el estudio del equilibrio en el hombre.  La realidad es que los reflejos del equilibrio son muy complejos y difíciles de individualizar al actuar en conjunto. Dependen de las condiciones sensoriales y motoras de cada momento. Las múltiples conexiones nerviosas que en ellos intervienen no han sido en todos los casos bien definidas, no obstante, con fines didácticos se pueden analizar por separado en tres tipos diferentes: estáticas, de enderezamiento y de equilibración del cuerpo.

                                         

   Reflejos posturales estáticos y de adaptación estática.

   Los reflejos estáticos, o posturales, son los que aseguran la estabilidad corporal proporcionando al cuerpo la suficiente rigidez cuando está en reposo para el mantenimiento de la postura.

   Durante la bipedestación el centro de gravedad está localizado en el abdomen y depende de la posición relativa de las articulaciones de tobillos, rodillas y caderas. Según la postura escogida por el individuo en cada momento, estos reflejos controlan la actividad muscular que fija adecuadamente las piezas esqueléticas de los miembros y de las cinturas para que el centro de gravedad corporal se mantenga dentro de la base o superficie de soporte de los pies. Recordemos que en el equilibrio estático los músculos tónicos, denominados antigravitatorios, son fundamentalmente los extensores.

   Las estrategias para mantener el equilibrio estático utilizan reflejos correctores de adaptación estática del cuello, de los tobillos, las rodillas y las caderas.

   Para mantener el equilibrio estático en los tobillos se produce un pequeño movimiento en sentido anteroposterior o lateral, siendo ésta una respuesta primaria, mientras que si continúa el desequilibrio, se producirá una respuesta de caderas en sentido inverso al movimiento de los tobillos.

   La respuesta de las rodillas con avance o retroceso de una pierna, dando un paso, indicaría el fracaso de la estrategia equilibrante, o que el estímulo ha superado las capacidades de control de equilibrio.

    El origen de estos reflejos tónicos está en el SV, en el propioceptivo y en el cerebelo, siendo canalizados a traves de toncoencéfalo. En la fisiopatología del equilibrio, se expone como se alteran estos reflejos al lesionarse la tríada de receptores: tabes dorsal, lesiones vestibulares bilaterales, etc.

   Se reconocen estas reacciones estáticas: Reflejos de sostén: son reflejos tónicos que pueden tener naturaleza propioceptiva, naciendo en los músculos flexores (reacciones propioceptivas de sostén), o bien exteroceptiva (reacciones exteroceptivas o magnéticas de sostén). Estos segundos realizan una función de segundo plano en el desencadenamiento y mantenimiento del tono de sostén. Reflejos de adaptación estática: estos pueden ser tónicos o bien físicos que modifican la distribución del tono de sostén al producirse cambios en la actitud activa o pasiva de la posición fundamental, adecuándolo a la nueva posición. Así pueden ser: 

   . Reacción de apoyo positiva: son simplemente reacciones de facilitación de la presión extensora y de los reflejos espinales de Marie-Foix. Se realizan a través de los circuitos propioceptivos suprasegmentarios. Están ausentes en el nacimiento y durante los seis primeros meses de vida, ya que las piernas del recién nacido se flexionan cuando los pies tocan el suelo.

  . Reacción de adaptación a la carga: el tono de sostén aumenta o disminuye en función de la carga.

  . Reacciones de adaptación del cuerpo y extremidades según la posición de la cabeza: son reflejos con participación del SV. Tanto en respuesta a rotaciones como a lateralizaciones de la cabeza reflejamente se extiende la extremidad inferior ipsilateral y se flexiona la contralateral, para compensar el movimiento de la cabeza y el cuerpo manteniendo la estabilidad.

  . Reacción de posición del raquis y de la pelvis.  . Reacción a las variaciones de posición de las patas.

                           

   Reflejos de enderezamiento.

   Son las reacciones que hacen que se recupere la posición fundamental de equilibrio del cuerpo y de las extremidades tras los cambios de posición voluntarios o involuntarios provocados por fuerzas mecánicas externas. En tales circunstancias, hacen que el sistema musculoesquelético busque de nuevo la situación de equilibrio, colocando tanto el cuerpo como las extremidades en una posición adecuada a la postura.

   Se les suele calificar en reflejos de enderezamiento propiamente dichos, refiriéndose al cuerpo, y reflejos de posición que son los que tienen por fin colocar las extremidades en una actitud adecuada a la postura; también se les conoce como reflejos del lado derecho.

   Fueron calificados en cinco grupos por Magnus: Reflejos laberínticos de enderezamiento, o reacciones de enderezamiento de la cabeza o reflejos vestibulocólicos (RVC)). Tienen su origen en el SV y estabilizan la cabeza hasta colocarla en la posición del canal horizontal, que es su posición normal, sea cual sea la posición del cuerpo. Estos reflejos se vehiculan por el fascículo medial de las vías vestíbulo espinales. Estabilizan y orientan la cabeza, si bien su función pasa con facilidad desapercibida al estar más o menos oculta por la actividad motriz y tónica general, como ocurre con los reflejos cervicales. Reflejos cervicales de enderezamiento. También se les conoce como reflejos propioceptivos tónicocervicales o reflejos cérvico cólicos.

   Son los reflejos de enderezamiento más importantes de entre los que tienen su origen en la sensibilidad profunda. Estos reflejos son generados a nivel de la musculatura cervical por rotación o flexoextensión del cuello, en general por cualquier movimiento cefálico. Su misión es mantener la cabeza en una posición adecuada con relación al tronco, a cada postura o movimiento del cuerpo, acorde con el mantenimiento del equilibrio, teniendo en cuenta que ella es el asiento del receptor laberinto y ocular.   Estos reflejos se compaginan con otros reflejos cervicales que  son muy variados y complejos. Pasan desapercibidos, no evidenciándose al ser más o menos ocultados por la actividad motriz piramidal y tónica. Únicamente se observan con nitidez en el lactante, ya que todavía no está madura la vía piramidal.

    No obstante en la vida diaria los podemos ver durante el esfuerzo muscular. Consisten en que al flexionar o girar la cabeza hacia un lado, se produce una extensión de los miembros de ese lado y una flexión de los opuestos. La extensión de la cabeza determina un aumento del tono de los músculos extensores, y la flexión, a su vez, de los flexores.

   Ambos reflejos de enderezamiento, laberínticos y cervicales, funcionan al unísono en una exquisita coordinación, incluso se suplen en casos patológicos. Reflejos de enderezamiento del cuerpo sobre el cuerpo. Son reflejos de corrección corporal del tren anterior sobre el posterior, producidos por la excitación asimétrica exteroceptiva de la piel.   Estos tres tipos de reflejos de enderezamiento se realizan normalmente sin ningún control cortical cerebral. Reflejos de enderezamiento de la cabeza de origen somático, o del cuerpo sobre la cabeza. Reflejos visuales de enderezamiento. Se desarrollan mucho cuando se alteran o desaparecen los vestibulares, intentando compensarlos.

    Además de estos cinco reflejos de enderezamiento descritos por Magnus existen otras reacciones de posición que tienen por finalidad colocar las extremidades en una actitud adecuada a la postura del cuerpo y que son desencadenadas por la vista o el contacto; son reacciones corticales que no aparecen hasta que hay un aprendizaje de las mismas, realizándose luego de forma automática, a veces aún faltando el estímulo. Estas son:

   - Reacciones visuales de posición: los estímulos visuales pueden ser el origen de reacciones reflejas de brazos y piernas que ayudan a mantener o iniciar reacciones del equilibrio.

   - Reacciones exteroceptivas de posición: se producen por un estímulo exteroceptivo al contacto.

                                 

   Reflejos de equilibración.

   Son las reacciones que tienen por misión reintegrar la proyección del centro de gravedad al polígono de sustentación cuando éste, por la razón que sea, se modifica y el cuerpo queda desequilibrado. Es decir que cuando el cuerpo, o una de sus partes, se desvía de la posición fundamental, estos reflejos aseguran la estabilidad de la actitud corporal, desencadenando movimientos compensatorios de la desviación producida.

   Su estímulo específico es el cambio de posición o la fuerza mecánica que modifica las condiciones físicas del equilibrio, excitando sobre todo a los receptores propioceptivos de los miembros y a los receptores del SV.

   Se distinguen estos reflejos de equilibramiento: Reflejos propioceptivos a partir de la musculatura de los miembros: son una serie de reflejos tónicos y fásicos que tienen por efecto común introducir progresivamente, o bruscamente, la proyección del centro de gravedad en el polígono de sustentación:

   . Reacciones de balanceo o de báscula.

   . Reacciones de apuntalamiento.

   . Reacciones de pata coja: son reacciones que recobran el equilibrio cuando ha sido bruscamente comprometido.

   Estos tres tipos de reflejos no precisan de control cerebral ni cerebeloso, se combinan entre sí y con otros reflejos como p.e. con los de enderezamiento. Reflejos laberinticos de equilibración o de estabilización: pueden ser estáticos (tónicos) y dinámicos y participan de una forma fundamental en el equilibrio postural. Se denominan reflejos vestíbulo-espinales. Tienen su origen en los receptores del SV, en el nervio vestibular está la primera neurona, en los NV se sitúa la segunda neurona, se transmiten a través de las vías vestíbulo-espinales a las astas anteriores de la médula espinal donde está la tercera neurona y el sistema músculo-esquelético es el órgano efector. Tienen Igualmente su origen en los receptores de estiramiento musculares. Estos reflejos aparecen como respuesta del SV y de los receptores musculares a los movimientos de rotación cefálica y a los desplazamientos lineales, así como a sus inclinaciones y lateralizaciones.

   Estos reflejos regulan el tono de sostén de los músculos del cuello manteniendo la estabilidad de la cabeza. Igualmente mantienen la posición fundamental y la estabilidad del cuerpo cuando éste se mueve previniendo el riesgo de caídas. Para ello se mantiene un principio de inervación recíproca de los músculos antigravitatorios. La tendencia a la caída es contrarrestada por la contracción de los músculos extensores del lado de la caída correspondiéndose con una disminución del tono de los extensores del lado opuesto.

    Los reflejos vestibulares de equilibración dinámica aparecen como respuesta a rotaciones y lateralizaciones de la cabeza. Estas provocan en las extremidades respuestas posturales de extensión para ampliar la base de apoyo y protección de caídas ante los movimientos rápidos de la cabeza, son los movimientos llamados compensadores en las extremidades. El efecto del SV sobre el tono de los músculos extensores facilitándolo se realiza a través de reflejos miotáticos de los músculos antigravitatorios y de otros mecanismos espinales que controlan el tono muscular; estos reflejos miotaticos se encuentran tanto bajo control de centros supraespinales facilitadores e inhibidores. En el hombre no están definidos como respuesta a estímulos específicos. Se reconocen estos:

   . Reacción contrarrotatoria o reacciones laberínticas por rotación: tienen por finalidad devolver a la cabeza, globos oculares y al cuerpo su orientación inicial en el espacio tras haber realizado una rotación en cualquier plano que esta sea.

   . Reacción de fijación de la mirada.

   . Reacción de contracaída.

    El mantenimiento de la bipedestación produce un equilibrio estático prácticamente inestable que se mantiene gracias a que estos finos mecanismos reflejos realizan incesantes modificaciones del tono muscular, esto se traduce a un continuo balanceo corporal fisiológico sobre el centro de gravedad, llamado balanceo postural y que pretende mantener estable el cuerpo en bipedestación. Además, con el fin de cambiar la carga que supone el peso corporal sobre las articulaciones y músculos, aproximadamente cada 30 segundos, el cuerpo modifica su postura inconscientemente mediante una serie de movimientos correctores.

                                      

         

     REFLEJOS VISUALES.

   Como ya se expuso en el capítulo del Sistema Visual, otro de los objetivos necesario para el mantenimiento del equilibrio es el correcto funcionamiento del fenómeno reflejo conocido como "estabilización de la mirada": los ojos se mueven reflejamente durante los movimientos de la cabeza, permitiendo mantener la imagen visual durante los cambios posicionales cefálicos. Esto se consigue de forma refleja por varios mecanismos que actúan en perfecto acoplamiento, interviniendo unos en la posición de la cabeza y otros en el movimiento del globo ocular en la órbita. Se denominan reflejos de fijación de la mirada.

   El control de la mirada se logra mediante el perfecto ensamblaje de los mecanismos de estabilización y orientación de la cabeza en el espacio, con los mecanismos de estabilización del ojo en las órbitas.

   Los reflejos implicados en la estabilidad de la cabeza en el espacio acaban de ser expuestos entre los reflejos de adaptación estática.

   Los reflejos implicados en la estabilización del ojo en el espacio tienen un triple origen, los órganos vestibulares periféricos, la retina y el propioceptivo cervical, y proporcionan una información que es integrada para actuar sinérgicamente con una finalidad común que es el control de los movimientos reflejos de los cuatro músculos extrínsecos del ojo, dos en el lado derecho y dos en el izquierdo. La estimulación de un músculo ocular para producir un movimiento supone la inhibición de su antagonista. De entre estos reflejos, son los de origen vestibular los que fundamentalmente estabilizan la mirada, teniendo los otros, en circunstancias normales, no patológicas, una menor importancia. Los de origen visual son desencadenados por la información visual en sí misma, pues los músculos extraoculares no eferencian información propioceptiva sobre la situación del globo ocular. Se les reconoce como reflejos de equilibramiento.

                                                            

    Reflejos vestíbulo-oculares de origen ampullar: RVO.

   Participan en la estabilización de la mirada. La estabilización de la mirada implica una activación de músculos agonistas y una inhibición de músculos antagonistas extraoculares que se realiza mediante una inervación recíproca. Los estímulos ampulares y otolíticos producidos por los movimientos cefálicos producen este reflejo ocular que consiste, cuando el estímulo es ampular, en un movimiento ocular de dirección contraria a la rotación de la cabeza. Ya se ha explicado como la imagen de un objeto en la retina también se mueve si el individuo mueve la cabeza, aunque esté inmóvil, y mediante estos movimientos oculares se compensa el movimiento cefálico de tal forma que la velocidad de la imagen en toda la retina es minimizada mediante movimientos de los ojos en una dirección contraria a la del movimiento de la cabeza, permitiendo en todo momento tener una visión clara. Los reflejos de movimiento visualmente guiados son demasiado lentos para estabilizar imágenes en la retina cuando los movimientos de la cabeza son rápidos. El RVO representa un mecanismo rápido mediante el cual los movimientos oculares controlados por la velocidad son inducidos directamente por estimulación de los laberintos siendo posiblemente el reflejo más rápido del cuerpo.

   La relación entre la cabeza y un objetivo visual puede producirse de distintas formas: el objetivo a visualizar se puede mover en relación a la cabeza; ésta puede hacerlo en relación al objetivo, o bien ambos se pueden mover al unísono. En el primer caso el mantenimiento de la imagen retinal en ausencia de movimiento cefálico se realiza mediante los movimientos oculomotores sacádicos de corrección y de seguimiento, pero al mover la cabeza es necesario que se realice un movimiento ocular compensatorio del movimiento cefálico para la correcta localización de la imagen real de nuestro entorno y evitar una alteración del equilibrio de origen visual. Es necesaria una perfecta armonía entre movimiento cefálico y ocular, lo que es más difícil cuando el entorno está en movimiento.

   El arco reflejo neural consta de órgano receptor vestibular, la primera neurona es el nervio vestibular, la segunda neurona los NV, la tercera neurona está en los núcleos oculomotores y los músculos extraoculares son los órganos efectores. El reflejo es controlado por dos circuitos, uno rápido, que comenzando en los receptores vestibulares, hace sinapsis en los NV (neuronas tipo I) y acaba en los núcleos oculomotores, siendo el encargado de las respuestas rápidas. El otro circuito es lento, similar en su recorrido al anterior, pero con escala en la formación reticular, donde se integran al circuito informaciones visuales y propioceptivas cervicales que modulan estas respuestas reflejas. Ambos circuitos son necesarios para que estos reflejos sean exactos en sus movimientos, de tal forma que la lesión de cualquiera de los dos circuitos se traduce en trastornos de la movilidad ocular.

   El circuito del reflejo tiene además una retroalimentación visual; la corteza visual procesa la información sobre cualquier movimiento restante de la imagen y envía señales a los núcleos vestibulares a través de los núcleos visuales pontinos y el cerebelo, para ajustar la fuerza (ganancia) del reflejo.

   El RVO dispone de dos mecanismos reflejos: uno relacionado con los CS o reflejo canal semicircular-ocular y otro relacionado con los otolítos o reflejo otolítico-ocular. Según el CS estimulado por el movimiento cefálico se pueden establecer tres tipos de reflejo canal semicircular-ocular: reflejo CSE-ocular, reflejo CSS-ocular y reflejo CSP-ocular.

   Cada CS establece conexiones excitatorias con un par de músculos extraoculares e inhibitorias con sus músculos antagonistas de manera que la excitación de sus terminaciones nerviosas por movimientos de la cabeza en una determinada dirección produce movimientos oculares de dirección opuesta, próximos al plano del canal estimulado. La excitación del CSE produce desviaciones oculares en el plano horizontal, la excitación de los CSS produce desviaciones oculares hacia arriba y la excitación de los CSP produce desviaciones oculares hacia abajo.

    En el reflejo CSE-ocular, la excitación de este canal producirá reflejamente desviaciones oculares en el plano horizontal, produciéndose una contracción del músculo recto externo contralateral y recto interno ipsilateral, con una inhibición de sus dos músculos antagonistas. Es decir que el movimiento tónico de los ojos se produce en la misma dirección que el desplazamiento de la endolinfa en el interior de los conductos semicirculares. Las conexiones nerviosas para este reflejo se establecen desde los NV homolaterales hasta el núcleo del VI par contralteral y desde éste, a través del FLM, hasta el núcleo del III par homolateral, el cual también recibe proyecciones excitatorias homolateral a través del tracto ascendente de Deiters.

    El reflejo CSS-ocular, se inicia en este canal y produce la contracción de los músculos recto superior ipsilareal y oblicuo inferior contralateral, a través del nervio y NV homolaterales y del núcleo del III par contralteral; las vías inhibitorias inervan los músculos antagonistas. El movimiento cefálico hacia delante estimula este canal y produce reflejamente un movimiento ocular compensatorio hacia arriba.

   El reflejo CSP-ocular se origina en este canal semicircular y termina en los músculos oblicuo superior homolateral y recto inferior contralateral, siendo su vía a través del nervio y NV homolaterales hasta los núcleos del III y IV par del ladoopuesto; las vías inhibitorias inervan los músculos antagonistas. La estimulación de este canal se produce por el movimiento cefálico hacia atrás y genera un movimiento ocular hacia abajo, reflejo-compensatorio.

    Los movimientos oculares resultantes de estos reflejos para la estabilización de la mirada son ejecutados por los sistemas oculomotores de seguimiento ocular lento, rápido y optoquinético.

   Estos reflejos, si bien compensan la mayor parte de los movimientos naturales de la cabeza, tienen una capacidad limitada, que viene determinada por la velocidad de movimiento del entorno, no pudiendo compensar por sí mismos cuando se trata de oscilaciones de gran amplitud y duración, en caso de rotaciones mantenidas de la cabeza, o cuando hay un movimiento rápido de la escena visual sobre la retina. En estos casos el RVO interacciona con mecanismos de movilidad ocular controlados visualmente y con el RCO y cuando la interacción de todos ellos no consiguen mantener la estabilidad ocular, se producirá una sensación desagradable de inestabilidad postural.   Los reflejos otolítico-oculares no tienen una vías nerviosas tan definidas como los de los CS, sobre todo en relación a las conexiones desde los NV a los núcleos oculomotores, debido en gran parte a las dificultades que su estudio implica por la diferente orientación de la cc ciliadas. Datos experimentales muestran que la respuesta fisiológica de la neuronas aferentes de los órganos otolíticos a lateralizaciones de la cabeza es asimétrica, predominando en inclinaciones o lateralizaciones ipsilaterales. Evidencias experimentales y clínicas sugieren la existencia de conexiones entre áreas específicas de las máculas a cada uno de los músculos oculares verticales, de manera que grupos de cc ciliadas con los quinocilios orientados en direcciones opuestas excitan musculoa agonistas y antagonistas respectivamente. Así movimientos de lateralización de la cabeza hacia uno u otro lado y de flexión-extensión en el plano antero-posterior producen movimientos oculares reflejos de torsión hacia el lado opuesto o compensatorios en el plano del movimiento de la cabeza, mediante el reflejo de torsión conjugado compensatorio, aunque en el hombre dichos reflejos son poco eficientes y muy variables.

                              

   Reflejos visuales de origen macular.

   Denominado reflejo maculo-ocular o reflejo otolítico-ocular. Tienen menos importancia que los originados en las crestas de las ampollas.   Los movimientos anteroposteriores producen desviaciones oculares verticales pero de poca ganancia. Los movimientos laterales producen movimientos oculares rotatorios.

                                    

   Reflejos visuales vestíbulo oculares.

   En los NV existen neuronas que responden a estímulos visuales, originando reflejos que interaccionan de forma agonista habitualmente con los otros mecanismos de producción de los reflejos vestíbulo-oculares en condiciones de vigilia, ya que ambos reflejos tienen una misma finalidad. Estos reflejos tienen su origen en la imagen visual, siendo el estímulo la velocidad del objetivo visual.

                              

   Reflejo cérvico-ocular: RCO.

   En la estabilización de la mirada en el espacio participan aferencias propioceptivas de los músculos y articulaciones cervicales informadoras de los cambios de orientación de la cabeza con relación al tronco. Estas aferencias dan origen a este reflejo cérvico-ocular que tiene la misma función que el vestíbulo-ocular y que interacciona con él de forma sinérgica para reforzar los movimientos compensadores de los ojos a la rotación de la cabeza. Este reflejo no tiene importancia en situaciones normales, pero sí en patológicas.

   El arco reflejo tiene su origen en las terminaciones propioceptivas cervicales, que al estimularse, van a producir eferencias hacia los NV contralaterales. En los NV se produce una interacción del RVO con el reflejo RCO. Desde los NV se establecen conexiones con los núcleos oculomotores contralaterales, es decir del lado estimulado, produciendo un movimiento reflejo ocular compensatorio similar al producido por los estímulos ampulares durante el giro cefálico.

   Este reflejo aumenta en ganancia y función cuando se produce una lesión vestibular para intentar paliar la deficiencia sensorial que la misma supone.

    Examinados estos tres tipos de reflejos, concluiremos que la estabilidad ocular durante los movimentos de la cabeza es el resultado de la interacción del SV, la retina y los receptores propioceptivos del cuello.

                               

 Reflejo optocinetico.   Ver nistagmo optocinético.

Actualizado ( Miércoles, 08 de Abril de 2009 13:31 )
 
Banner
Tapones para los oídos Alpine MusicSafe Classic