Inicio Glosario Ae-Al 26.2ª.04 ANATOMIA DEL SENO FRONTAL.
26.2ª.04 ANATOMIA DEL SENO FRONTAL. PDF Imprimir E-mail
Escrito por Dr. Jesús García Ruiz   

 

 

 

 

   Los senos frontales son dos cavidades neumáticas asimétricas desarrolladas en el espesor del hueso frontal, en la unión de la escama y la parte horizontal, estando separadas ambas por un tabique y comunicadas con las fosas nasales por un canal.    

    Situación: por encima de la parte anterior de las fosas nasales y de la órbita.

   Forma: los senos frontales son muy variables en su morfología. El 80% de los adultos presentan unos senos frontales asimétricos. Del 1-14% presentan agenesia y alrededor del 10% presentan hipoplasia uni o bilateral.  Se individualiza hacia los 8 años de edad y alcanza su tamaño definitivo en la edad adulta. En un seno bien formado, su forma es de pirámide triangular, pudiendo considerarse en él cuatro caras:

   -   Anterior o cutánea.

   -   Posterior o cerebral.

   -   Inferior u orbito-nasal.

   -   Interna o intersinusal.

                                                                                                                                         

 Sus dimensiones por término medio son:

   -   Altura: 20-30 mm.

   -   Longitud: 20 a 30 mm.

   -   Anchura o profundidad: 10 a 20 mm.

   -   Capacidad: 4 a 6 cm.

 

 

   Pared anterior o cutánea.

   Tiene forma convexa hacia delante, sobre todo a nivel de la arcada superciliar, y se proyecta sobre la frente en un área triangular.

   Los límites de esta pared son: por dentro la sutura medio-frontal o sutura metópica; por abajo el borde supero-interno del reborde orbitario por fuera y la raíz de la nariz por dentro; por arriba una línea curva de concavidad inferior que uniese la mitad de la arcada orbitaria con la sutura medio-frontal hasta una distancia de 2 a 3 cm. por encima de la raíz nasal.   Está constituida de tejido esponjoso entre las dos láminas de tejido compacto, siendo la pared más gruesa del seno, de unos 3 a 5 mm.

   El hueso está recubierto a nivel del seno de una serie de planos superficiales, ocupando la región superciliar por fuera y la glabela por dentro. Estos planos de fuera hacia adentro son:

   -   La piel que a este nivel es gruesa y muy adherida al plano muscular. Esta recubierta en parte por los pelos de las cejas.

   -   El tejido celular subcutáneo que contiene numerosas trabéculas conjuntivas que unen la dermis al plano muscular subyacente.

   -   Plano muscular, en el que a su vez se pueden considerar dos planos.

   Un plano superficial, constituido por fibras verticales del músculo frontal que se unen a la cara profunda de la piel de la región.

   Un plano profundo que está formado por el músculo superciliar y que discurre horizontalmente desde el extremo interno de arcada superciliar a la piel de la ceja.

   - Una cubierta de tejido celular de deslizamiento por la que circulan los elementos vasculonerviosos.

   -   El periostio, generalmente grueso, despegable fácilmente del hueso, estando más adherido a nivel de la sutura nasofrontal.

                                                                                                                                            

    En esta pared anterior hay elementos vasculonerviosos a considerar.

   Arterias: la arteria orbitaria, por fuera, y la arteria frontal interna, por dentro. Emergen a nivel de sus escotaduras correspondientes. Se reflejan sobre el reborde orbitario. Ascienden y se anastomosan con ramos de la arteria temporal superficial.

   Venas: el drenaje venoso se dirige hacia la vena oftálmica y a través del hueso envía ramas a los senos.

   Linfáticos: los linfáticos de esta pared se juntan para proyectarse en los linfáticos parotídeos y submaxilares.

   Nervios: la sensibilidad corresponde a las ramas del V par, son satélites de las arterias, estas ramas son el nervio frontal interno y el nervio supraorbitario. La inervación motora se realiza por el VII par a través de ramas destinadas a los músculos frontal, orbicular de los párpados y superciliar.

                                                                                                                                            

   Pared posterior o cerebral.

   Comprende dos segmentos endocranéales: uno vertical o antero-superior y otro horizontal o póstero-inferior.

   El segmento vertical de ambos senos, derecho e izquierdo, se unen en la línea media formando la creta frontal interna en la que se inserte la hoz del cerebro.

   El segmento horizontal del seno derecho e izquierdo están separados en la línea media por la hendidura etmoidal del frontal. En esta hendidura se inserta firmemente las dos láminas cribosas del etmoides que están separadas por la crista galli y están situadas en un plano subyacente al suelo del seno frontal.   La pared posterior está constituida por una lámina de hueso compacto, delgada y frágil, de 1 a 2 mm. de grosor, a veces es dehiscente. Está atravesada de trayectos vasculares que son anastomosis entre la red de venas intrasinusales y los plexos venosos extradurales.

   Esta pared se relaciona primero con las meninges y a través de ellas con el lóbulo frontal del cerebro. La duramadre a este nivel es fácilmente desplegable salvo en la línea media donde forma la hoz del cerebro. Su relación cerebral con el lóbulo frontal es con las dos primeras circunvoluciones frontales.

  

 

   Pared inferior o suelo.

   Es la más delgada. Se han de considerar en ella dos partes o segmentos: el externo u orbitario y el interno o nasal (etmoidonasal). Ambas son muy variables en su extensión.

                                                                             

  Segmento orbitario. Es la vía de propagación de las infecciones y por la que ser producen las extensiones tumorales hacia la órbita ya que está cruzada por canalículos recorridos por pequeñas venas emisarias sinusoorbitarias.

   Este segmento está formado por la parte ántero-interna de la bóveda orbitaria. Situado por encima y por fuera de la sutura que forman el hueso frontal con el hueso plano y el unguis y por detrás de la mitad interna de la arcada orbitaria.

   Tiene una forma triangular, convexa hacia arriba y hacia adentro.

   Es delgada y está atravesada por finos canales vasculares.

   A través de ella el seno se relaciona con el contenido orbitario. Primero con el periostio orbitario que es muy resistente, fácilmente desplegable en el techo y más adherente por delante en la periferia del reborde orbitario a nivel del septum. Luego se relaciona con la polea de reflexión del músculo oblicuo mayor que es un anillo fibrocartilaginoso implantado en la fosita troclear, está situada sobre la apófisis orbitaria interna del hueso frontal, por encima del unguis y a 5 mm. por detrás del reborde orbitario y se adhiere firmemente al hueso. El siguiente plano de relación es con el cono musculoaponeurótico de la orbita que está formado por los músculo motores del globo ocular, las vainas musculares y las membranas intermusculares. Se relaciona sobre todo con los de la región superointerna del cono, formada por el músculo recto interno y el músculo oblicuo mayor y en concreto con la porción yuxtatroclear y tendinosa del mismo. Más profundamente se relaciona con la cápsula de Tenon que tapiza la cara escleral del globo ocular. Recordar que todos estos elementos se encuentran envueltos en una masa adiposa que rellena todos los espacios vacíos de la órbita.

   Se relaciona además con elementos vásculo-nerviosos de la órbita. Por encima del cono músculo-aponeurótico, en un plano subperióstico, se encuentran la arteria supraorbitaria y el nervio frontal que se divide por detrás del reborde orbitario en dos ramas la frontal externa o supraorbitaria y la frontal interna. Por el interior del cono músculoaponeurótico están la arteria oftálmica y el nervio nasal.

                                                                                                                                               

   Segmento etmoido-nasal.

   Recubre como una tapadera toda la masa de celdas etmoidales y el techo de la fosa nasal.

   Este segmento se encuentra limitado: por fuera, por el segmento orbitario, sobre un plano subyacente; por delante, por la raíz de la nariz; por dentro, por el tabique intersinusal; por detrás, por la hendidura etmoidal del frontal. Este segmento tiene un perímetro que dibuja un cuadrilátero de unos 15 mm. de lado.

   Tiene forma de un desfiladero transversal en el que se pueden diferenciar una vertiente anterior, otra posterior y un fondo. La vertiente anterior es oblicua hacia abajo y hacia atrás estando constituida por un macizo óseo y grueso. La vertiente posterior es oblicua hacia abajo y hacia adelante formado por una fina lámina ósea situada sobre la masa lateral del etmoides por fuera y la lámina cribosa por dentro. El fondo es el punto más declive que se va a continuar con el orificio superior del canal naso-frontal; por dentro el fondo se corresponde con la extremidad anterior del techo de las fosas nasales y forma un receso paraseptal separado del nasal nasofrontal por un cresta ósea.

                                                                                                                                                

   La bullas frontales.

   El suelo del seno frontal reposa en parte sobre la masa lateral del etmoides. Las celdas etmoidales pueden producir surcos sobre el suelo que son las bullas frontales.

   Estas son frecuentes muy variables en cuanto a su situación y su relieve. En general pueden tener cuatro localizaciones: una posterior casi constante, otras anterior y externa, bastante frecuentes, y otra interna, excepcional.

   Pueden estar muy desarrolladas sobre todo por fuera, entre el orificio del canal nasofrontal y el segmento orbitario del seno y por delante, insinuándose por delante del canal naso-frontal, incluso rechazando hacia atrás el orificio superior del canal.

   Por detrás separan el orificio del canal naso-frontal de la lámina cribosa. Pero a este nivel están menos desarrolladas. En ausencia de bullas la vertiente posterior se continua directamente hacia abajo con el canal naso frontal que se encuentra en este caso muy cerca de la lámina cribosa.   Cuando están muy desarrolladas pueden dar la impresión radiográfica de duplicidad o multiplicidad del seno frontal.

                                                                                                                                                  

   Tabique intersinusal.

   Es un tabique óseo anteroposterior que separan los dos senos frontales y que generalmente no divide los dos senos por igual sino que suele predominar uno sobre el otro. No tiene porque ser recto sino que incluso, a veces, es muy inclinado cuando uno de los senos monta un poco sobre el otro pudiendo incluso como recubrirle.

   Está constituido por una lámina ósea compacta, delgada y frágil. Puede incluso ser dehiscente o presentar un orificio de comunicación entre ambos senos.

   La cavidad del seno de tipo medio es abollonada con bordes, ángulos redondeados y a veces con esbozos de prolongaciones.

                                                                                                                                                

   Tamaño de los senos frontales.

   Senos frontales pequeños.

   Suelen localizarse en la apófisis orbitaria interna y no llegan a alcanzar la porción vertical del frontal.

   La cavidad neumática puede tener el volumen de un guisante, forma un cono empotrado en el ángulo superointerno de la órbita.

   En estos casos el seno no tiene ninguna relación con la región frontal y quirúrgicamente han de ser abordados por vía orbitaria mediante trepanación por encima del unguis.

 

   Grandes senos frontales.

    La cavidad neumática del seno puede extenderse muy lejos entre las dos tablas óseas del frontal. Así pueden prolongarse:

   -   Por arriba, hacia las protuberancias frontales laterales.

   -   Por afuera, hacia la apófisis orbitaria externa e incluso puede llegar hasta el malar.

   -   Por detrás, puede desdoblar la parte interna de la bóveda orbitaria en toda su anchura.

   -   Por dentro, puede cruzar la espina nasal del frontal y llegar a alcanzar a veces la raíz de la nariz.

   -   Por delante puede alcanzar la arcada superciliar y la glabela cuando son muy prominentes, presentando en estos casos una pared anterior muy delgada y frágil.

   Los ángulos y las prolongaciones de los grandes senos están frecuentemente transformados en cavidades periféricas por tabiques óseos incompletos.

  

 

   Canal naso-frontal.

   Es el conducto que proporciona el drenaje y ventilación al seno frontal comunicando el seno con la fosa nasal correspondiente.

   Se considera como la parte etmoidal del seno frontal en la descripción topográfica de Mouret. Por ello la forma, el trayecto y la localización del orificio nasal depende de la celda etmoidal que le da origen y del grado de desarrollo del resto de las celdas etmoidales.

 

   Orificio superior. Es el punto declive de la porción etmoido-nasal. Está situado a un centímetro de la línea media, un poco por fuera del techo de la fosa nasal. Puede tener la forma de un embudo ancho, o bien puede tener el aspecto de una hendidura comprimido por los surcos que originan las celdas etmoidales.

    Orificio inferior u ostium meático. Lo más frecuente es que se encuentre situado en la extremidad superior del desfiladero uncibular o infundibulo etmoidal del meato medio (hiato semilunar), por delante de la bulla. Ahora bien, en algunos casos puede estar situado en la apófisis unciforme, o bien por detrás de la bulla en el desfiladero retrobullar o en la fosita oval del seno maxilar. En realidad esta desembocadura finaliza mas que a través de un ostium a través de un embudo llamado infundíbulo frontal.

 

    El canal. Puede ser lago o corto e incluso, a veces, inexistente cuando el meato medio asciende mucho en la masa lateral del etmoides. Lo más frecuente es que sea un desfiladero aplastado, irregular, tortuoso y comprimido entre las celdas etmoidales. Desciende oblicuamente hacia abajo, adentro y atrás, hasta el meato medio, donde desemboca. Su longitud suele ser de 15 a 20 mm, y su diámetro de 2 a 4 mm.

   Lo más importante del ducto frontonasal es su gran variabilidad, que condiciona la patología del seno y que hay que conocer de cara a la cirugía. Con frecuencia, la parte interna del seno frontal, donde se abre el orificio superior del ducto, puede estar rechazada por el relieve o prominencia que forman las celdas etmoidales anteriores cuando están muy desarrolladas, entremetiéndose en el seno frontal y estrechando el ducto. Zuckerklandl las describió y las llamó “vesículas frontales”. Van Alyea las llamo “bullas frontales”. Ver arriba.

    Debido a la gran diversidad en el desarrollo de esta zona, las dimensiones, trayecto y amplitud del conducto son extremadamente variables, pero de un modo general se puede decir que es más largo, más estrecho y más tortuoso cuanto más desarrolladas estén las celdas etmoidales anteriores y, sobre todo, los fondos de saco que ocupan el receso frontal o vértice del meato medio. El conducto para entre ellos y por eso algunos autores dicen que no tiene paredes propias, sino que está simplemente limitado por las de las celdas etmoidales que atraviesa. Co0mo medidas estándar se dan como longitud de 15 a 20 mm, y diámetro de 2 a 4 mm.

   Por el contrario, cuando estas celdas y fondo de saco etmoidales están atrofiados, no hay tal conducto y el seno comunica libremente con la parte más alta y anterior del meato medio por un orificio ovalado de unos 2-3 mm. En cambio, cuando están muy desarrolladas las medadas son las que hemos dado con más o menos tortuosidades y estrechamientos.

   En ciertas formas de desarrollo del seno la comunicación entre seno y fosas puede realizarse directamente a través de un ostium.

   En cuanto a su desembocadura en las fosas, según Kasper. puede hacerlo de estas formas:

   -    En el receso frontal en el 62%.

   -    En una celda etmoidal anterior al infundíbulo en el 34%.

   -    Directamente en el infundíbulo en el 40%.

                                                                                                                                                 

   Mucosa, vascularización e inervación.

   La mucosa es de tipo respiratorio, más delgada y delicada que la nasal. La zona de transición entre ambos tipos de mucosa, nasal y sinusal se realiza en el conducto a través del cual el corion conjuntivo-elástico se adelgaza y los lagos sanguíneos tan característicos de la mucosa nasal  disminuyen o desaparecen. La mucosa sinusal contiene menos glándulas seromucosas y en su epitelio hay menos cc caliciformes. La zona que contiene más glándulas agrupadas está cerca del ostium. Se ha de tener presenta que esta diferencia entre mucosa nasal y mucosa del conducto es más patente en los conductos y ostiums de drenajes etmoidales y esfenoidales. Esto es importante para comprender la fisiopatología de las reacciones edematosas, hiperplásicas y vasculares de cada seno.

   Sus arterias proceden de la arteria etmoidal anterior y de las arterias del meato medio.

   Su red venosa discurre por vía transósea alcanzando por la parte anterior a las venas subcutáneas, por abajo a las venas orbitarias y por detrás a la venas intracraneales que se dirigen hacia el seno longitudinal superior.

   La red linfática del seno es poco densa y drena en los linfáticos de las fosas nasales y de las meninges, discurriendo por vía intraósea.

   La inervación depende del sistema trigémino-simpático de las fosas nasales, del nervio oftálmico de Willis, mediante su rama frontal interna y externa, y del nervio nasal interno.

Actualizado ( Sábado, 18 de Febrero de 2012 17:21 )
 
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