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Cuando se utiliza el término rinitis o rinopatía se está haciendo referencia a un proceso inflamatorio de la mucosa nasal de la causa que sea. La utilización de un término u otro es una cuestión un tanto bizantina. Si bien el termino rinitis hace referencia a un proceso inflamatorio de la mucosa nasal, esta situación casi nunca llega a confirmarse histológicamente, ya que el diagnóstico se hace por la clínica y la exploración, ahora bien, la base histopatológica de la rinitis es una inflamación de la mucosa nasal. Por otra parte, los sintomas de una rinitis (síndrome rinítico), también pueden aparecer sin que exista una autentica inflamación, y en este caso sería más correcto hablar de rinopatía. Este proceso inflamatorio se manifiesta clínicamente por un cuadro sindrómico-sintomático típico e inespecífico que es común, o muy parecido en todos los tipos de rinitis y que es denominado síndrome rinítico. El síndrome presenta como síntomas fundamentales: congestión-obstrucción nasal, rinorrea, prurito nasal y estornudos. Estos síntomas pueden aparecer de forma conjunta o faltar alguno de ellos. Puede asociar además una ilimitada gamma de síntomas que lo hacen más heterogéno: rinorrea posterior, afectación ocular, anosmia, síntomas faríngeos, síntomas óticos, fiebre y diversos grados y formas de afectación del estado general. La congestión afecta a la mucosa nasal y generalmente también a las áreas adyacentes. El tejido eréctil se congestiona por el proceso inflamatorio, consecuencia de la paresia producida en el tono vascular. Este hecho, unido a los fenómenos de acumulación de fluido extracelular, produce obstrucción nasal y rinorrea. La rinorrea puede ser mucosa, purulenta o acuosa. Toda la sintomatología habitual de la rinitis es la respuesta fisiológica a un estímulo irritante, por lo que para considerarla como entidad patológica se ha de manifestar con una frecuencia e intensidad más elevada y duradera de lo que se espera en una persona sana. En este sentido uno de los criterios que se ha establecido es que los síntomas deben aparecer al menos media hora diaria y la mayoría de los días, o ser de suficiente intensidad como para precisar de tratamiento. Por tanto, se ha de tener en cuenta que la tan nombrada triada sintomática de rinorrea, estornudos y taponamiento nasal no es sinónimo de rinitis, sino mas bien de mal funcionamiento nasal que puede corresponder a una rinitis, a anomalias morfológicas o funcionales, o bien a otras patologias. El síndrome rinítico, y por tanto la rinitis, engloba procesos de diferentes etiologías e incluso de patogenias diferentes: puede tener un origen infeccioso en la mucosa nasal, ya vírico o bacteriano, alérgico, y puede incluso estar provocado por ciertas enfermedades no infecciosas ni alérgicas de las fosas nasales que afectan a dicha mucosa inflamándola, proceso que en ocasiones se extiende a las formaciones óseas que la sustentan y en las que histológicamente aparecen alteraciones del tipo de la inflamación crónica. Debido a este origen multifactorial, en la práctica diaria, sólo en contadas ocasiones se observan formas puras de rinitis, siendo lo habitual encontrarse con casos interrelacionados en los que algún tipo de alteración anatómica coexiste con un problema alérgico y ambos factores han favorecido la sobreinfección. Esta caracteristica multifactorial hace que su control sea dificil en muchos casos. Considerando la rinitis en su conjunto, constituye uno de los motivos más frecuentes de consulta en ORL, ya que éste es el primer síntoma y el más prominente en los pacientes aquejados de infecciones vírales de las vías respiratorias, alergias a Ag inhalados y episodios de irritación por contaminación o productos químicos, situaciones todos ellas muy frecuentes. Por otra parte, a pesar de la tendencia general a considerar estos problemas como banales, ya que no presentan ningún riesgo para la vida, los episodios de rinitis, dada su gran prevalencia y especialmente en sus formas crónicas, pueden resultar sumamente invalidantes, interfiriendo en la calidad de vida del paciente por acompañarse de dificultad de concentración, cefalea y astenia, lo que dificulta el rendimiento cotidiano e incluso entorpece las relaciones sociales por la rinorrea, estornudos y dificultades de dicción. Esto hace que el paciente demande alivio a sus molestias lo más rápidamente posible, lo que se debe de intentar, porque, además del alivio sintomático, evitaremos la aparición de complicaciones que, como veremos más tarde, aparecen con frecuencia. También es verdad que en algunos casos los síntomas son muy banales. En las últimas décadas se ha observado un incremento en la frecuencia de las RA, las rinitis infecciosas no han sufrido variaciones a pesar de contar con la ayuda de la quimioterapia moderna, y ha disminuido la frecuencia de rinitis infecciosas específicas como la tuberculosa o la diftérica, como consecuencia de un más elevado nivel de vida, tanto en lo que se refiere a la alimentación como a condiciones higiénicas individuales. En una consulta de alergología la rinitis es la causa más común de consulta, llegando a suponer el 55% de los pacientes. CLASIFICACIÓN. No es fácil encontrar una clasificación clara y concisa de la serie de entidades nosológicas agrupadas bajo el concepto de rinitis, ya que como se ha dicho más arriba, si bien su cuadro clínico sindrómico es casi común a todas, su etiopatogenia por el contrario es muy diversa y su pronóstico evolutivo y posibilidades terapeúticas son muy diferentes. En algunas clasificaciones al querer abarcar todas sus formas simultáneamente, unos grupos se entrecruzan con otros, dificultando la compresión del concepto. En la literatura se pueden encontrar clasificaciones exahustivas hechas por autores de mucho prestigio. En los últimos años se han ido generando diferentes documentos de opinión y guías de actuación clínica para el manejo de la rinitis. Su calsificación ha ido cambiando al haberse observado cambios evidentes en su clínica. Así, las rinitis secas, atróficas u ocena y las rinosinusitis crónicas purulentas han disminuido enormemente, mientras que otras nuevas formas clínicas de rinitis han ocupado su lugar, ahora bien, el número de enfermos con sintomatología etiquetable de rinitis ha aumentado. La primera clasificación es obvia y se refiere al tiempo de duración del cuadro, dato fundamental a recoger en la anamnesis (patocronia del proceso): - aguda - crónica. Es aguda si dura sólo unos días, cuyo límite se establece arbitrariamente en 15 días, o crónicas si su duración es mayor de dos semanas. Cualquier tipo de rinitis según su duración puede tomar uno de estos dos calificativos. Las agudas suelen tener una etiología inespecífica, sobre todo vírica, siendo autorresolutivas la mauyoría de las veces. Suelen tratarse en atención primaria no llegando al especialista. Las crónica pueden tener una etiología infecciosa, alérgica, intrínseca, etc. En estas formas prolongadas se ha de descartar la presencia de alguna patologia más seria asociada especialmente la tumoral. Según su presentación temporal: estacionales y perennes. Por las características de la secreción nasal: serosas o mucopurulentas. La clasificación más utilizada para el estudio de la rinitis es la consensuada en 1994 por el Grupo Internacional de Trabajo para la Rinitis y que se refiere a su etiología, es decir, a la causa que produce la inflamación en la mucosa nasal. Según esto se clasifican en tres grupos: ▪ Rinitis alérgica: una reacción alérgica produce la inflamación de la mucosa. Su mecanismo de producción es mediante una respuesta inmunológica específica de tipo I mediada por Ac IgE. El primer contacto entre alergeno y mucosa produce una sensibilización a través de la transformación de los linfocítos en cc plasmáticas productoras de Ig específicas. Éstas se fijan en los receptores de membrana de los mastocitos y de los basófilos y, ante una nueva exposición, se produce la degranulación de los mismos y la liberación de mediadores inflamatorios. Los mediadores interactúan con los receptores de las cc vasculares y neurales de la mucosa nasal provocando vasodilatación y aumento de la permeabilidad vascular con el consiguiente edema responsable de la rinorrea y de la obstrucción nasal. Esta patologia se estudia ampliamente en el tema 36, junto con el resto de los procesos alérgicos ORL. ▪ Rinitis infecciosas: la causa productora será un agente infeccioso que coloniza la mucosa nasal, virus, bacterias, hongos o parásitos. Como en cualquier proceso infreccioso, la relación agente agresor-huésped es importantísima para comprender la aparición de la infección: la respuesta inflamatoria ante el agente agresor está mediada fundamentalmente por el sistema monocito-macrófago, perteneciente al sistema retículohistiocitario. Los macrófagos fagocitan al agente agresor para seguidamente presentarlo al sistema inmunitario. Se dedica el capítulo 2 de este tema a las rinitis víricas, el capítulo 3 a las bacterianas y el capítulo 4 a ciertas formas de rinitis infecciosas específicas menos frecuentes. ▪ Otras rinitis: este grupo es muy heterogéneo, al que se ha denominado de diferentes formas: rinitis no alérgica, funcionales, colinérgicas e intrínsecas. Lo constituyen una serie de rinitis en las que la inflamación de la mucosa está producida por otras causas que nos son de tipo infeccioso ni alérgico. No se relacionan por tanto con un mecanismo mediado por IgE. Representan casi el 50% de las rinitis. Su denominador común es el denominado síndrome de hiperreactividad nasal. En ellas la degranulación de los mastocitos no IgE-dependientes puede deberse a diferentes causas. Se ha informado de cambios en la osmolaridad de la secreción nasal, diferentes mecanismos nuerogénicos así como el bloqueo de la vía de la ciclooxigenasa y el consiguiente aumento en la producción de leucotrienos. En la práctica diaria, sólo en contadas ocasiones, se observan formas puras de rinitis de cada uno de estos tipos, sino que son más frecuente las que presentan un componente mixto como participación de más de un tipo. Por otra parte, se han de diferenciar las rinitis de otras situaciones que por la sintomatología que producen pueden simularlas pero que no conllevan una inflamación de la mucosa: factores mecánicos o estructurales, alteraciones inflamatorias inmunológicas, rinorrea cerebroespinal, etc. El grupo de trabajo ARIA (Allergic Rhinits and its Impacto in Asthma), en colaboración con la OMS ha establecido otra clasificación a tenor de la causa productora. Otra clasificación que realiza de las rinitis no alérgicas es basándose en su intensidad: 1. Rinitis leve, si el paciente presenta pocos síntomas no interfiriendo en sus actividades diarias o en el sueño. El paciente se da cuenta de la existencia de los síntomas y reclama tratamiento, pero puede sobrellevar sus molestias sin él. 2. Rinitis moderada: cuando los síntomas son lo suficientemente importantes como para interferir en las actividades diarias o en el sueño del paciente. Éste demanda tratamiento porque su calidad de vida se ha reducido de manera clara. 3. Rinitis graves: cuando los síntomas son pronunciados de tal forma que el paciente no puede realizar una vida normal durante el día o no puede dormir si no se administra tratamiento. 4. Rinitis ocasional: lo síntomas son molestos pero duran menos de un mes. 5. Rinitis de larga duración: cuando los síntomas se prolongan más de tres meses. 6. Rinitis con síntomas frecuentes: paciente con síntomas molestos por lo menos 2 días a la semana a lo lago de un período, de por lo menos, 3 meses al año. El documento ARIA, según la cusa productora clasifica las rinitis así: | INFECCIOSA: - Viral. - Bacteriana. - Otros agentes infecciosos. | INDUCIDA POR MEDICACIÓN: - Aspirina. - Otros fármacos. | | ALÉRGICA: - Intermitente. - Persistente. | OTRAS CAUSAS: - NARES. - Irritantes. - Ingesta. - Emocional. - Atrófica. - Reflujo G-E. | | OCUPACIONAL (alérgica/no alérgica): - Intermitente. - Persistente. | IDIOPÁTICA: | | HORMONAL |
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