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PARATIROIDECTOMÍA

TEMA 85.-GLÁNDULAS
PARATIROIDES
– Dr. Jesús Gª
Ruiz.
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85.6. PARATIROIDECTOMÍA.
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Esta cirugía requiere un perfecto conocimiento anatómico
cervical. Se pueden realizar diversas técnicas según la patología a tratar:
extirpación de un adenoma, paratiroidectomia subtotal, paratiroidectomia
total, paratiroidectomía mínimamente invasiva y paratiroidectomía total más
autoimplante.
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Indicaciones:
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§
Hiperparatiroidismo
primario: las indicaciones quirúrgicas se expusieron en el capítulo 4.
- En los
hiperparatiroidismos primarios en muchas ocasiones es suficiente la
exploración unilateral.
- En los
asintomáticos se consigue un 95% de éxitos.
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§
En los
hiperparatiroidismos secundarios y terciarios se procede siempre a la
exposición bilateral con búsqueda de las cuatro paratiroides. La posibilidad
de recurrencia en estos caso es una realidad.
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Técnica quirúrgica clásica.
- Si bien
la técnica quirúrgica de la paratiroidectomía se encuentra en plena evolución,
la exploración cervical bilateral con identificación de las cuatro glándulas
permanece como clásica, y a pesar de los avances conseguidos, entre el 10-15%
de los pacientes sigue necesitando una exploración de las cuatro paratiroides.
- El
paciente se coloca en la mesa de quirófano con hiperextensión cervical para
favorecer la mejor y mayor exposición del cuello. Puede ser conveniente subir
ligeramente la parte inferior de la mesa para reducir el éstasis venoso y
evitar la acumulación de sangre en las extremidades. La incisión es similar
que la de la tiroidectomía a unos dos traveses de dedo por encima de quilla
esternal. A continuación se elevan en una sola capa la piel, la grasa
subcutánea y el músculo platisma. Las venas superficiales no se levantan con
el colgajo, respetando, por tanto, la fascia que las contiene, evitando de
esta manera sangrados innecesarios. Este colgajo superior se diseca en un
plano avascular hasta la quilla tiroidea o si es necesario hasta el hioides,
por arriba. El colgajo inferior se baja hasta exponer la quilla esternal. Los
colgajos se separan con un separador, o con puntos de sutura, y la fascia
cervical profunda se corta en forma longitudinal en la línea media, desde el
hioides hasta la escotadura supraesternal.
- Se
separan los músculos prelaríngeos en la línea media, recordando que la línea
facial de separación es más evidente en la zona inferior del campo quirúrgico.
Con disección roma o digital se liberan los músculos estenohioideo y
esternotiroideo de la cápsula tiroidea y se expone el lóbulo tiroideo. Hay
quién prefiere cortar los músculos esternohioideo y esternotiroideo
sistemáticamente en la unión de su tercio medio con el superior, para
facilitar la exposición de las glándulas, si bien no es necesario.
- Se
requiere, en términos generales, una disección meticulosa y delicada con un
campo quirúrgico exangüe. El cirujano experimentado ha de saber identificar
macroscópicamente una glándula paratiroides envuelta en la grasa que la rodea
y esto es una premisa en esta cirugía. Tiene forma ovoide, esférica o como una
lengüeta, de color amarillento-marrón brillante con unas estrias vasculares en
su superficie. Al seccionarla sangra profusamente y se desmenuza al corte. Son
glándulas moldeables y adoptan diferentes formas según la consistencia y
dureza de los tejidos adyacentes, en contraposición con los nódulos tiroideos
y los ganglios linfáticos que son más elásticos e indeformables.
- La
identificación de las paratiroides anómalas durante el acto quirúrgico,
depende fundamentalmente de la experiencia del cirujano. Las biopsias
intraoperatorias con cortes congelados son inexactas y poco fiables para
diferenciar si un tejido es hiperfuncionante o normal desde el punto de vista
metabólico.
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- Si las
pruebas de localización indican lesión unilateral se comienza la movilización
del Ti por ese lado. Se comienza ligando las venas tiroideas medias; el lóbulo
tiroideo se gira hacia la línea media y adelante. El primer punto conflictivo
es la identificación del nervio recurrente laríngeo. Los puntos de referencia
son el surco entre la tráquea y el esófago y la arteria tiroidea inferior.
También puede identificarse el nervio recurrente a su paso por el cuerno
inferior del cartílago tiroides.
- La
búsqueda de las glándulas se ha de realizar según una sistemática ordenada.
Rutinariamente se comienza buscando las paratiroides superior del lado a
explorar, que suele estar situada en la cara posterior del hemitiroides,
rodeada por una almohadilla grasa, en un área de unos 2 cm2 por encima del
cruce de la arteria tiroidea inferior con el nervio recurrente, casi siempre
en un pequeña prominencia en la superficie posterior del Ti. Al abrir la grasa
se visualiza la glándula pudiendo observar su tamaño y su aspecto.
- Después
de una búsqueda preliminar en esta área, se ha de localizar la paratiroides
inferior, exactamente por detrás del punto en que el nervio recurrente cruza
la arteria tiroidea inferior. La paratiroides inferiores a menudo están a 1 o
2 cm por debajo de las superiores. Se ha de tener en cuenta la relación de las
paratiroides inferiores con el timo ya que ambas estructuras derivan de la 3ª
bolsa faríngea.
- Una vez
explorado un lado e identificadas sus dos glándulas, se repite el mismo
procedimiento en el otro lado. Esta es la postura más común, examinar ambos
lados del cuello de forma sistemática y visualizar todas las paratiroides que
puedan encontrarse antes de extirpar alguna de ellas, para así protegerse de
la coyuntura de extirpar tres paratiroides patológicas, descubriendo luego que
el paciente carece de una cuarta glándula. Otro criterio que apoya la
exploración bilateral para algunos cirujanos, es que el reconocimiento de una
paratiroides normal junto con otra hiperplásica, es un signo de adenoma, y en
estos casos no es necesario explorar el otro lado
- Cuando
las cuatro paratiroides son normales se extirpa la de mayor tamaño y más
oscura para su estudio histopatológico, pudiendo hacer también pequeñas
biopsias de las otras glándulas si hay sospechas de alteraciones
macroscópicas.
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Adenomas.
- Se
comienza la movilización del Ti por el lado donde las pruebas de localización
indican que puede haber un adenoma.
- Los
adenomas en general son de color rojizo, a veces café amarillento, lisos, con
superficie muy vascularizada que sangran con facilidad al frotarse o cortarse.
En raras ocasiones, en particular cuando se localizan bajo la cápsula
tiroidea, pueden asemejarse mucho al tejido tiroideo.
- Con
frecuencia los adenomas de las glándulas inferiores están bajo el lóbulo
lateral del Ti en un espacio a lo largo del esófago, un poco por detrás del
surco traqueoesofágico, de manera que no se descubren sino hasta que se rota
el Ti hacia delante y se elimina el tejido adiposo de la zona. Sin embargo,
los adenomas no suelen estar unidos a los tejidos adyacentes y pueden sacarse
con facilidad del sitio en que se esconden. A veces es útil seguir el trayecto
de las ramas de la arteria tiroidea inferior, ya que dicho vaso proporciona el
riego a los adenomas paratiroideos en el 90% de los casos.
- Cuando
una de las dos glándulas del mismo lado presenta adenoma y la otra es normal,
se extirpa el adenoma y se biopsia la otra glándula realizando a la vez un
test rápido de PTH intraoperatoria para saber si el problema esta solucionado.
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Paratiroides ocultas.
- La
mayor parte de las paratiroides pueden identificarse mediante la disección
sistémica y meticulosa en su sitio habitual, pero en un 10% de los casos
pueden existir paratiroides supranumerarias y no son infrecuente los casos en
que alguna glándula presenta una posición o situación oculta.
- La
posibilidad de que haya glándulas supranumerarias en los casos de hiperplasia
obliga a tener que realizar una timectomía bilateral transcervical para
asegurarnos que no queda ningún resto de tejido paratiroideo ectópico en la
grasa tímica.
- Cuando
en la disección rutinaria inicial no se ha encontrado la patología responsable
del hiperparatiroidismo, o no se han encontrado todas las paratiroides, se
impone una disección profunda.
- Esta
disección incluye como primer paso la identificación de los recurrentes para
evitar su lesión.
- La
glándula oculta puede tener una posición superior o inferior. Si la glándula
no encontrada es la superior, la búsqueda se facilita al ligar los vasos del
pedículo tiroideo superior del lado en que no se identificó la glándula. Al
rebatir el polo tiroideo superior se puede visualiza alguna rama que nazca de
la arteria tiroidea inferior, para siguiéndola identificar el riego sanguíneo
de dicha glándula perdida. Los adenomas tiroideos de las glándulas superiores
pueden caer por su peso a posiciones inferiores, pudiendo incrustrarse en el
surco traqueoesofágico, haciéndose parafaríngeos, paralaríngeos,
paraesofágicos, retroesofágicos e incluso mediastínicos. Otra posibilidad es
que la glándula superior tenga posiciones poco usuales, como es estar situada
a varios centímetros por arriba del polo superior del Ti. Otra posibilidad,
que ocurre en un 2% de los casos, es que la glándula se encuentre localizada
dentro del Ti. A veces la glándula puede estar muy adherida a la cápsula
tiroidea e incluso debajo de ella, ocultándose al ojo del cirujano. Por tanto
cuando no se encuentra una glándula patológica y falta una de las glándulas
paratiroides superiores, es conveniente en esta situación realizar una
hemitiroidectomía. Si los datos intraoperatorios siguen sin confirmar la
extirpación del tejido paratiroideo patológico, se ha de ligar la arteria
tiroidea inferior lo más cerca de la arteria carótida primitiva con el fin de
dejar sin vascularización la posible glándula no encontrada.
- Con
frecuencia las paratiroides inferiores se localizan por deba del polo inferior
del Ti. Si no puede identificarse un adenoma, debe de buscarse con cuidado en
todo el espacio que llega hasta el mediastino superior, para detectar la
glándula inferior que falta. También puede extirparse la parte superior del
timo si es posible, ya que las paratiroides inferiores pueden estar incluidas
en dicho tejido. La disección del timo se realiza desde la cabecera del
paciente con maniobras suaves de retracción del tejido fibroadiposo de la
región tímica y durante este proceso hay que ligar varias venas que drenan al
tronco innominado venoso. La mayoría de las glándulas ectópicas localizadas en
el timo se pueden extirpar fácilmente por vía cervical. También puede
localizarse en la vaina carotídea, debido a que un resto de tejido tímico
junto con la glándula paratiroides inferior no hayan descendido. También
pueden ocurrir, como con las superiores, que se encuentre en situación
intratiroidea, por lo regular en la parte inferior del lóbulo tiroideo.
- Por
tanto, si se han identificado tres paratiroides normales y no se ha detectado
la hiperfuncionante, es prudente extirpar el lóbulo tiroideo de la glándula
que falta, ya que el 3% de los adenomas paratiroideos son intratiroideos. A
veces se hace una tiroidectomía en lugar de una resección. Es raro tener que
hacer una esternotomía en la búsqueda de las paratiroides.
- Se ha
utilizado la inyección con tolouidina durante el acto quirúrgico ya que
colorea de forma selectiva las paratiroides de color azul o púrpura ayudando a
su identificación, pero esto es teóricamente, luego en la práctica no es muy
útil. Además como complicaciones a esta técnica se han descrito arritmias
cardíacas y depresiones de médula ósea.
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Paratiroidectomía subtotal.
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Consiste en la exéresis de las paratiroides dejando un resto de glándula bien
vascularizado del tamaño de una glándula normal. El resto de glándula que se
deja debe tener un aspecto macroscópico normal o el de una hiperplasia difusa
simple. Se aconseja, si es posible, que el resto sea de una paratiroides
inferior, ya que en una hipotética revisión, es más accesible que las
superiores.
- La
parotidectomia subtotal debe de hacerse con el mayor de los cuidados, para
evitar el hipopartiroidismo, siendo de gran ayuda el test rápido de
diagnóstico de la PTH intraoperatoria. Es esencial que el tejido paratiroideo
remanente tenga riego sanguíneo intacto. En términos generales, se han de
dejar 40-60 mg de la glándula de menor tamaño. Se aconseja dejar un clip o un
punto de seda marcador para una futura exploración.
- La
indicación más frecuente de esta técnica es el caso en que las cuatro
paratiroides están aumentadas de tamaño por una hiperplasia. También se
realiza cuando está afectada más de una glándula, ya que esta situación
representa una enfermedad multiglandular o hiperplásica. Es obvio que el
cirujano debe de asumir funciones tanto diagnósticas como terapéuticas en el
momento de la exploración, independientemente de la técnica que se elija.
- En
pacientes con hiperpartiroidismo familiar y en síndrome de MEN-1, es común el
hiperparatiroidismo con hiperplasia de las glándulas paratiroides y aunque
existan glándulas asimétricas hay que realizar una paratiroidectomia subtotal
o bien una total con autotransplante de una de las glándulas.
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Paratiroidectomía videoasistida mínimamente invasiva.
- Fué el
Dr. Michel Gagner de la Cleveland Clinic in 1996, el pionero de esta técnica
que se creó teniendo en cuenta que el 95% de la patología quirúrgica
paratiroidea afecta a una sola glándula de las cuatro, por lo que no seria
necesaria la exposición de las cuatro. Está técnica actúa solamente sobre la
glándula enferma respetando las otras. Poco a poco esta técnica va desplazando
a la exploración bilateral clásica.
- Se
puede realizar con anestesia local y supone una disminución del dolor
postoperatorio. Se trata de exploraciones unilaterales.
- Esta
técnica ha podido realizarse gracias a la determinación turbo o rápida de la
PTH ( en unos 20 minutos) intraoperatoria y a la utilización intraopertoria de
sondas gamma para localización peroperatoria de adenomas mediante la llamada
técnica del ganglio centinela.
- Las
ventajas de esta técnica con respecto a la cirugía clásica son, que se realiza
una incisión más pequeña por lo que el resultado cosmético es mejor, tienen
menos riego de lesión del recurrente al ser unilateral, por la misma razón se
evita totalmente el riesgo de hipocalcemia sintomática postoperatoria, puede
realzarse en muchos casos ambulatoriamente y supone una notable reducción del
gasto económico.
- La
probabilidad de necesitar otra intervención quirúrgica cuando se utiliza el
análisis intraoperatorio de PTH es del 2%, un porcentaje comparable con el
índice de fracasos de la exploración de las cuatro glándulas en manos
expertas. La PTH turbo permite predecir el resultado de éxito quirúrgico tras
la exéresis de la glándula o glándulas anómalas.
- Hoy por
hoy, el análisis intraoperatorio de PTH , debido a los costes, sólo se puede
realizar en centros con un gran volumen quirúrgico. Pero la identificiación de
las glándulas en los hiperparatiroidismos primarios y recurrentes se está
afianzando con la técnica del ganglio centinela. Consiste en el mapeo
isotópico intraoperatorio mediante gammagrafía con sestamibi marcado con
tecnecio que es detectado mediante una guía isotópica o sonda gamma. El Tc
sestamibi se administra 2 a 6 horas antes de la intervención Las
disponibilidad de sondas gamma es hoy ya una técnica muy disponible gracias a
popularización de las biopsias de los ganglios centinela en los tumores
malignos. Es una técnica de localización muy precisa que puede resultar
especialmente útil en casos de recidivas o cuando la exploración primaria no
ha resultado curativa.. Además de proporcionar una información instantánea
permite diferencia el tejido paratíroideo de la grasa, de los ganglios y de
los nódulos tiroideos. La mayor limitación de las sondas gamma es su baja
sensibilidad para detectar las glándulas hiperplásicas y el mayor beneficio se
logra en los pacientes con cirugía paratiroidea o tiroidea previa, en los que
puede haber una fibrosis intensa, o cuando hay glándulas ectópicas.
- La
mayoría de los cirujanos consideran que las guía isotópica es menos fiable que
el análisis intraoperatorio de PTH para los adenomas localizados mediante
gammagrafía con sestamibi.
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Exploración mediastínica.
- Es una
eventualidad que puede plantearse en casos muy contados (2%), cuando la lesión
no se ha detectado en el cuello o no se ha podido abordar mediante cirugía
cervical. Las glándulas ocultas se encuentra en su gran mayoría en el cuello
no en el mediastino.
-
Generalmente la necesidad de exploración mediastínica se plantea en
reintervenciones, tras una primera cirugía cervical sin éxito. La exploración
mediastínica suele llevarse a cabo en tumores que surgen de paratiroides en
mediastino y no para los que surgen de paratiroides cervicales descendidas
durante su crecimiento al mediastino ya que estos últimos casos casi siempre
pueden alcanzarse desde el cuello.
- El
esternón debe de seccionarse en la línea media hasta el nivel del tercer
espacio intercostal y prolongar un poco la incisión hacia los lados, sobre el
mismo espacio. Suele ser más fácil cortar todo el esternón en la línea media.
Luego se utiliza un separador de esternón y se explora el mediastino. Si el
cirujano busca la glándula superior, puede encontrarla en la parte posterior
del mediastino, en tanto que si busca una paratiroides inferior, en general la
localiza en el mediastino anterior. Puede estar incluida dentro del timo o
adherida al pericardio.
- Es una
cirugía que por su riesgo, se reserva solo para casos de hipercalcemia severas
o de adenomas diagnosticados por imagen.
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Tratamiento del hiperparatiroidismo secundario.
- En estos casos puede estar indicado
la realización de:
-
§
Paratiroidea
bilateral total
-
§
Técnica mínimamente
invasiva si el caso lo indica.
-
§
Paratiroidectomía
total más autoimplante en el antebrazo. Así se indica en los pacientes
transplantados de riñón o en programa de trasplante. Se autoimplanta la
glándula con aspecto más normal o la que informe el patólogo como de
hiperplasia difusa (no la de hiperplasia nodular).
- Las glándulas suelen ser más
grandes y más asimétricas. Es importante que la paratiroidectomia sea total no
dejando ningún resto, especialmente en continuidad con la glándula Ti, ya que
indefectiblemente se vuelve a hiperplasiar. La posibilidad de recurrencia
postquirúrgica es mayor que en los primarios.
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-
Tratamiento quirúrgico del carcinoma de paratiroides.
- Se
expone en el capítulo 7.
- Existe
la posibilidad de que sea durante la intervención quirúrgica cuando se
sospeche la existencia de un carcinoma. Previa biopsia intraoperatoria, la
lesión debe de extirparse por completo, en bloque, y con un margen adecuado de
tejido adyacente, que incluya el lóbulo tiroideo homolateral. Debe de tener
mucho cuidado en estos casos de no tocar la lesión ni diseminar las cc
tumorales ya que son muy frecuentes la recurrencias.
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Complicaciones.
-
§
Hemorragias, son
raras. Se ha de dejar siempre drenaje de la herida que se retira a las 24
horas. No se debe de dejar vendaje compresivo, de forma que si se presenta
hemorragia y forma un hematoma, éste no comprima la tráquea causando
dificultad respiratoria. Las hemorragias graves requieren reabrir la herida
para explorarla.
-
§
Persistencia de la
hipercalcemia. Se considera hiperparatiroidismo persistente si sigue habiendo
hipercalcemia después de la operación o durante los seis primeros meses
poscirugía.. Esto puede deberse a que el diagnóstico no haya sido correcto, o
a que no se hayan extirpado en forma adecuada la glándula o glándulas
hipefuncionantes. En manos expertas esto debe ser excepcional. Se considera
hiperparatiroidismo recurrente cuando el calcio se normaliza en el
postoperatorio, pero después de seis meses de controles normales, o años
después, se presenta de nuevo hipercalcemia debida a hiperparatiroidismo.
- Esta
diferenciación de hiperparatiroidismo persistente y recurrente es importante
ya que la causa del persistente suele ser un adenoma oculto y la del
recurrente una enfermedad multiglandular o un Ca de paratiroides El caso más
común es en la hiperplasia de las cc principales, no reconocida en forma
adecuada, extirpándose una o dos glándulas aumentadas de tamaño pensando que
se trata de adenomas. Cuando se presenta hiperparatiroidismo recurrente, debe
de tratarse como hiperplasia, con paratiroidectomia subtotal. Una operación
menor tendría riesgo de fracasar una vez más. La reaparición de hipercalcemia
varios meses después de una paratiroidectomía con aparente éxito, debe alertar
al médico hacia la posibilidad de carcinoma paratiroideo, aunque es más
frecuente que se deba a hiperplasia tratada de forma inadecuada. El control
postoperatorio del paciente es fundamental y así es necesario vigilar la
evolución de los pacientes por varios años después de una paratiroidectomía
para valorar en forma real los resultados del tratamiento.
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§
Parálisis del nervio
recurrente. Si durante la cirugía se identifica el nervio, rara vez se
lesiona. Puede haber disfunción temporal del nervio si se estira durante la
operación. A veces el nervio está sobre el adenoma paratiroideo, si
inadvertidamente se corta, debe de suturarse aunque raramente esta maniobra
tiene éxito. El peligro de lesionar el nervio es mayor cuando hay un gran
adenoma en el mediastino superior con prolongación hacia el cuello, donde
puede desplazar al nervio hacia delante. La complicación más grave en este
sentido es la parálisis recurrente bilateral que puede requerir de
traqueotomía.
-
§
Hipocalcemia
postquirúrgica.
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