AMIGDALITIS CLÍNICA
 
 
TEMA 48 – AMIGDALITIS AGUDAS
 
 
Dr. Jesús Gª Ruiz.
 
 
 
48 . 5  CLÍNICA.
 
   Es una enfermedad febril y de evolución limitada, caracterizada por la aparición de dolor de garganta, dependiendo su virulencia de los microorganismos infectantes y de las resistencias del paciente. Si bien la sintomatología faríngea es lo más evidente de esta enfermedad, el cuadro se acompaña de una sintomatología de afectación general manifiesta.
   El cuadro clínico más característico es el comienzo repentino con síntomas de orden general: escalofríos, fiebre, malestar general, decaimiento, cefalea, dolores articulares, vómitos, etc. Enseguida aparece la sintomatología local: faringalgia, rinolalia y odinofagia con posible irradiación del dolor hacia los oídos.
   Este cuadro puede durar 4 a 6 días y se va resolviendo poco a poco.
 
   La exploración muestra unas amígdalas congestivas e inflamadas que suelen estar cubiertas con placas de exudado blanquecino. Este exudado es blando y friable, no adherido al parénquima subyacente y limitándose a la abertura de las criptas. Este exudado se describe como folicular cuando aparece como múltiples placas pequeñas y como pseudomembranoso cuando las placas son confluyentes. En la inflamación suele participar todo el tejido del anillo de Waldeyer. La lengua puede aparecer saburral y puede haber un denso exudado en la pared posterior de la faringe.
   El examen del cuello muestra linfadenopatías yugulodigástricas.
   En los niños se aconseja descartar posibles erupciones cutáneas por el cuerpo.
   Si bien es importante determinar las peculiaridades clínicas propias de cada uno de los dos tipos etiológicos de amigdalitis, víricas y bacterianas. no siempre hay una separación neta entre las dos variedades, ya que las víricas pueden sobreinfectarse tomando el aspecto de las bacterianas e inversamente las bacterianas pueden presentarse durante toda su evolución como las víricas. En cada uno de los dos grupos no hay una concordancia de relación entre germen productor y cuadro cínico, ya que un mismo germen puede producir aspectos variados y un mismo cuadro clínico puede ser debido a diversos gérmenes.
 
   La clasificación anatomoclínica de las FA más utilizada es la de Escat:
 
NHS Direct Online | Self-Help Guide | To...   AMIGDALITIS AGUDA VIRICA: anginas eritematosas víricas.
   Las podemos encontrar en la literatura con diversos nombres: anginas rojas banales, amigdalitis congestiva catarral aguda, y amigdalitis virósicas.
   Se las considera como FA superficiales por afectar la inflamación sólo a la mucosa: mucositis. Se produce un edema del corion por aumento de la permeabilidad capilar e infiltrado de células blancas. Hay un aumento de la secreción de las glándulas seromucosas y eliminación leucocitaria mucopurulenta por descamación epitelial.
   Son muy frecuentes, suponen más de un 50% de las amigdalitis agudas.
   Suelen cursar por epidemias y son muy contagiosas, por lo que se las ha denominado estacionales y gripales.
   Tras una incubación de unos tres días, comienzan bruscamente, acompañándose la faringalgia propia del proceso de otros síntomas catarrales, fiebre, mialgias y coriza.
   Su aspecto es de enrojecimiento difuso de pilares, úvula, pared faríngea posterior y amígdalas con discreta fibrina críptica. Las amígdalas no están casi nunca tumefactas. El resto del tejido linfático del anillo de Waldeyer participa también, en mayor o menor grado, en el proceso inflamatorio, apreciándose a simple vista un mayor realce y congestión de los folículos linfáticos de la pared posterior de la orofaringe.
   Pueden acompañarse de ras cutáneo y algunos virus producen pequeñas vesículas en pilares y velo palatino de características herpéticas que pueden ulcerarse.
   La participación ganglionar cervical es escasa.
   Su evolución es generalmente benigna, siendo raras las complicaciones debidas a sobreinfección bacteriana: otitis, sinusitis, etc.
   Hematología: recuento leucocitario normal con linfocitosis.
   Su frecuencia ha aumentado en relación a las bacterianas desde la administración indiscriminada de antibióticos.
   El diagnóstico es esencialmente clínico, pues no vamos a hacer  exámenes virológicos o pruebas serológicas para detectar un proceso banal.
   Se ha de hacer diagnóstico diferencial con:
- Eritema faringoamigdalino tóxico: alimentos, iodo, antipirina, antibióticos locales, pastas dentríficas, material protésico dental etc.
- Alergia en mucosa faríngea.
- Sífilis secundaria.
- Amigdalitis sintomáticas de las enfermedades eruptivas: sarampión, rubéola y escarlatina.
- Amigdalitis bacteriana, con frecuencia es difícil diferenciarlas.
 
 
AMIGDALITIS AGUDA BACTERIANA: anginas eritematopultaceas.
   La agresión bacteriana va a afectar fundamentalmente al tejido linfático, siendo la alteración de la mucosa menor que en las víricas.
   Tras un período de incubación muy variable que oscila entre 1 a 5 días aparece el cuadro clínico: malestar general, fiebre, cefalea, aliento fétido, voz gangosa, disfagia, puede haber cierto grado de trismus y en el niño se pueden asociar además dolor abdominal, nauseas y fenómenos de irritación meníngea.
   A la exploración aparece enrojecimiento intenso de la mucosa faríngea, amígdalas inflamadas de color rojo oscuro y material exudativo-purulento en los orificios de las criptas.
   Ganglios cervicales infartados, generalmente de localización subángulomandibular, dolorosos espontáneamente y a la palpación. Debido a que el tejido linfoide está más inflamado que la mucosa vecina, la participación ganglionar es más acusada que en las víricas.
   Generalmente tienen menor carácter epidémico y son menos contagiosas que las virales.
   El hemograma muestra una linfocitosis con polinucleosis.
   Se ha de hacer diagnóstico diferencial con:
- Mononucleosis.
- Herpes.
- Meningitis: en niños pueden asociarse fenómenos de irritación meníngea.
- Amigdalitis sintomáticas de las enfermedades eruptivas: sarampión, rubéola y escarlatina.
- Difteria.
 
   La FA bacteriana además de la forma eritematopultácea tiene otras dos variantes clínicas que son:
 
   Amigdalitis pseudomembranosas.
   Se las denomina pseudomembranosas para diferenciarlas de las membranosas, adjetivo que clásicamente se ha reservado para las diftéricas. Por esto también se las conoce como membranosas no diftéricas.
   Producidas por gérmenes banales como el neumococo, el bacilo de Frierlander, algunos estafilococos y estreptococos.
   Se trata de FA en las que se forman unas pseudomembranas de fibrina espesas, blancas, confluentes y poco adherentes que recuerdan a las de la difteria. Las pseudomembranas de la difteria, por el contrario, son amarillentas o grises verdosas y sólo se desprenden con dificultad, no obstante, a veces es difícil distinguirlas clínicamente con seguridad.
   La enfermedad es generalmente muy benigna, si bien puede tener un curso prolongado. La clínica es similar, siendo más acusada la halitosis y la disfagia.
   Reacción ganglionar constante, más o menos acusada.
 
   Amigdalitis ulcerada.
   La variedad ulcerada está producida por la obstrucción de una cripta formando un absceso y su posterior apertura.
   Siempre presentan problemas de diagnóstico diferencial con otras formas ulceradas de amigdalitis específicas: Paul-Vincent, herpes, etc.
 
 
   HIPERTROFIA AMIGDALINA.
   La hipertrofia amigdalar, bien sea patológica o fisiológica, puede producir manifestaciones clínicas por una desproporción entre continente y contenido y el consiguiente problema mecánico de ventilación que puede llegar a producir crisis de apnea de sueño, cambios en el timbre de voz a causa de rinolalia cerrada, problemas deglutorios-alimentarios y deformidad progresiva del paladar con el consecuente problema estético-dental.
   En la vida diaria se caracterizan por ser niños con bajo rendimiento escolar, somnolencia diurna, irritabilidad y poca ganancia de peso.

                                                                                     


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