- 48.10 TRATAMIENTO
QUIRURGICO: INDICACIONES DE AMIGDALECTOMIA.
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La intervención quirúrgica de amigdalectomía
consiste en la extirpación de las amígdalas palatinas de la orofaringe.
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Tradicionalmente se ha considerado como una
intervención quirúrgica menor, pues efectivamente no implica muchos riesgos ni
trastornos físicos inmediatos, pero sus complicaciones operatorias graves, e
incluso mortales, persisten en el momento actual a pesar de los avances de las
técnicas quirúrgicas al respecto. Estas complicaciones pueden ser anestésicas,
hemorrágicas y psicológicas. Las cifras de mortalidad más fiables son del
0'00006%.
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Antes del advenimiento de los antibióticos, la
amigdalectomía constituía la mejor arma de que se disponía para la prevención
de las graves complicaciones que se podían producir por las infecciones de
garganta, especialmente la fiebre reumática y la glomerulonefritis aguda.
Incluso se sugirió que la amigdalectomía hacia disminuir la recurrencia de las
infecciones faríngeas. Es por ello, que cuando a primeros del siglo XX se
perfeccionaron las técnicas de amigdalectomía, se comenzó a realizar a gran
escala como prevención de las complicaciones de la amigdalitis estreptocócica,
llegando en algunos lugares a practicarse en frecuencias cercanas al 50% de la
población adolescente. Esta actitud hasta cierto punto lógica en sus
comienzos, no justifica lo ocurrido en la década de los 60, cuando, pese a la
existencia de tratamiento antibiótico adecuado, la amigdalectomía se convirtió
en una autentica panacea médica como solución de problemas y afecciones de
tipo sistémico: pérdida de apetito, retraso del crecimiento, etc. La falta de
evidencia científica que apoyara esta actitud, hizo que en la década de los 70
se comenzase a cuestionar sus indicaciones, debido a la consolidación de la
terapia antibiótica, la diminución de la fiebre reumática y al mejor
conocimiento del papel inmunológico de las amígdalas. En el momento actual los
datos de que disponemos no son concluyentes respecto a lo acertado de todas
las indicaciones, no existiendo todavía una evidencia científica que valore la
eficacia de la amigdalectomía para la mayoría de las indicaciones, por lo que
en la mayoría de los casos la utilidad de la indicación se fundamenta en la
experiencia de los profesionales.
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Con el advenimiento de los antibióticos y tras
las críticas realizadas a su realización indiscriminada, en el momento actual
se practica con mucha menos frecuencia que hace unos años (la mitad que hace
40 años), pero aún sigue siendo la intervención quirúrgica que se realiza con
más frecuencia en la población infantil y en la especialidad de ORL. En la
década 1960-1970 en los EEUU se practicaron ente uno y dos millones anuales de
amigdalectomías, adenoidectomías y adenoamigdalectomías, mientras que en el
momento actual pueden realizarse unas 400.000/año, calculándose que en los
últimos 20 años se ha experimentado un descenso del 80% en el número de caso
operados
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- Se han de
diferenciar las indicaciones de adenoidectomía y de amigdalectomía. La
aparición de afectación simultánea de adenoides y amígdalas es poco
frecuente y el número de indicaciones razonables para adenoidectomía es
mayor que para amigdalectomía.
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- Los defensores de
posturas conservadoras frente a la amigdalectomía, argumentan:
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- Hipotética
ventaja de mantener un órgano productor de Ig, producidas por los linfocitos
B, y preservar la inmunidad celular, linfocitos T.
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- Se ha
sugerido una mayor frecuencia del Hodgkin en individuos amigdalectomizados,
tanto más frecuentes cuanto con menor edad se practicó la intervención,
relación causal no demostrada para otros.
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- El hecho de
que las infecciones de faringoamigdalitis y sus complicaciones van
disminuyendo con el crecimiento, invita a tomar una actitud conservadora de
espera.
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Consideraciones de orden económico.
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INDICACIONES DE AMIGDALECTOMIA.-
- Las indicaciones
para la amigdalectomía se han mantenido siempre en debate, estando
relacionadas a lo largo de los tiempos con los conceptos cambiantes sobre la
función de estos órganos en la fisiología y patología humanas. Estos cambios
de criterio, a veces nada científicos, suponen un legado de información
errónea procedentes del pasado que gravita sobre padres y médicos,
influyendo considerablemente a la hora de tomar decisiones.
- Como guía de las
indicaciones quirúrgicas que aquí se exponen, hemos seguido fundamentalmente
el estudio del Hospital Infantil de Pittsburgh, dirigido por Paradise y
Bluestone . controlado y prospectivo, realizado en 1977, por ser considerado
el más importante realizado hasta la fecha al respecto. En cada indicación
de amigdalectomía se ha de diferenciar las que se consideran indicaciones
absolutas y las que se consideran indicaciones sólo beneficiosas.
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EDAD: sólo muy selectivamente alguna
de las indicaciones pueden ser aplicadas a niños por debajo de los 3-4 años
de edad, o con menos de 12 kg de peso (volumen de sangre un litro), ya que
la hemorragia relativa que conlleva la intervención es importante por debajo
de esa edad y ese peso. El volumen total de sangre del cuerpo humano no
supera a esa edad un litro, por lo que el riesgo de hipovolemia es grande.
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La necesidad de obtener un desarrollo
adecuado del sistema inmunológico también aconseja no realizar la
intervención antes de los tres años.
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TAMAÑO: la obstrucción mecánica que produce la hipertrofia amigdalar
supone en el momento actual casi el 90% de las indicaciones de
amigdalectomía. En el niño normalmente será indicación de
adenoamigdalectomía y el obstáculo mecánico que puede producir la
hipertrofia amigdalar dependerá a su vez del tamaño de la orofaringe/boca
del niño, y se ha de valorar no durante los ataque de FA aguda en que están
las amígdalas inflamadas, sino en condiciones normales.
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Absolutas:
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Cuadros obstructivos respiratorios de vías altas
producidos por hipertrofia del tejido adenoamigdalar. Se considera
indicación quirúrgica absoluta cuando el grado de hipoventilación llega a
producir hipoxia, déficit respiratorio pulmonar crónico, hipertensión
pulmonar, o cor pulmonale agudo.
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Apnea obstructiva de sueño. Ante un cuadro de
SAOS confirmado polisomnográficamente, si la causa obstructiva reside en la
hipertrofia amgidalar o adenoamigdalar, la indicación quirúrgica es
abasoluta, aunque existan otras causas de SAOS asociadas, como obesidad,
déficit de tono muscular, etc.
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Como se expone en el tema de las Roncopatías,
si bien el diagnóstico de SAOS exige un estudio de polisomnografía
objetivando paradas respiratorias de 10 segundos de duración y por lo menos
30 veces en una noche, en el niño, en la práctica es suficiente la
observación de las pautas de sueño: roncador con apneas, intranquilo,
frecuente enuresis y los síntomas clínicos de somnolencia diurna,
crecimiento insuficiente, pecho hundido y, en casos extremos, cor pulmonale.
La apnea de sueño en los niños puede producir: muerte súbita nocturna,
secuelas neurológicas, complicaciones cardíacas (cor pulmonale),
deformidades torácicas y de desarrollo (alteración en la secreción de la
hormona del crecimiento por perturbación de la estructura del sueño). Otras
secuelas de la misma, de menos importancia, son: dificultad escolar,
enuresis nocturna y retraso estato-ponderal.
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Alteraciones en la deglución y el habla. La
hiperplasia amigdalar y adenoidea pueden interferir en la fase faríngea de
la deglución produciendo disfagia para los sólidos. Más raramente llega a
interferir con el cierre velofaríngeo, produciendo incluso disfagia para
líquidos, caracterizada por el reflujo nasal de líquidos. Este tipo de
disfagia suele ir asociada a rinolalia e hiponasalidad. La dificultad
deglutoria puede llega a interferir en el estado nutritivo y de desarrollo
somático. Esto ocurre en niños con hipertrofia amigdalar y boca
anatómicamente pequeña. Se considera indicación de amigdalectomía que puede
ser, absoluta o beneficiosa, según el estado de desnutrición, si bien se han
de considerar previamente las consecuencias que puede conllevar la formación
de un espacio excesivo en la faringe.
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Desarrollo dentofacial anómalo. Se ha postulado
que la obstrucción nasal crónica producida por la hipertrofia adenoamigdalar
predispone en algunos niños a un desarrollo dentofacial anormal. Ocurre que
para compensar la ausencia de paso aéreo nasal, el niño tiene que respirar
por la boca manteniéndola entreabierta con la lengua y la mandíbula
propulsadas hacia abajo, lo que da lugar a que la cara crezca más en sus
dimensiones verticales (cara alargada), aumentando el ángulo gonial. La
ausencia de contacto entre el dorso de la lengua y el paladar hace que éste
crezca abovedado y estrecho lo que tiene más tarde como consecuencia una
falta de espacio para el crecimiento normal de los dientes. Si bien esta
relación entre el síndrome de cara alargada e hipertrofia adenoamigdalar
claramente existe, no están bien establecidas las relaciones causa efecto.
En tanto no haya estudios más concluyentes al respecto, el ORL debe de
examinar la hipertrofia adenoamigdalar en cada caso remitido por el
ortodoncista y valorar si hay indicación quirúrgica.
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Neumonías obstructivas o por aspiración.
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Beneficiosas:
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- Alteraciones de la voz: como se acaba de
mencionar, la hipertrofia adenoamigdalar puede producir rinolalia e
hiponasalidad. Esta indicación se considera sólo como beneficiosa cuando el
trastorno del habla se presenta en niños mayores de 6 años con un marcado
timbre de voz faringolaríngeo. Es indicación absoluta cuando se asocia a un
trastorno importante de la deglución.
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INFECCIONES RECURRENTES: cuando el tratamiento médico conservador no
consigue controlar los episodios recurrentes de FA se plantea el quirúrgico.
Los episodios infecciosos deben cumplir criterios clínicos de FA, pues
ocurre que bajo un control directo, los niños presentan menos infecciones
reales que las referidas por sus padres. No se debe tomar una decisión
quirúrgica por los datos suministrados por los padres, y, a veces, ni por
los referidos por el médico, ya que pueden confundirse rinofaringitis agudas
o resfriados comunes con episodios de faringoamigdalitis aguda. La FA ha de
estar bien diagnosticada: adecuada observación clínica, fiebre mayor de 38º,
adenopatías cervicales dolorosas, exudado amigdalar y extraordinariamente
cultivo de estreptococo beta hemolítico del grupo A. Para aplicar este
criterio quirúrgico se ha de tener además certeza de que los episodios han
sido tratados con antibioterapia adecuada, siempre que hayan sido producidos
de forma comprobada o sospechada por Estreptococo beta hemolítico A. Se han
de valorar igualmente la intensidad de los cuadros y su repercusión en el
estado general, no considerándose criterio quirúrgico cuando los cuadros
infecciosos son de una intensidad moderada. Con una adecuada terapia
farmacológica y adecuados consejos de prevención se reducirán mucho el
número de esta indicación quirúrgica por infecciones repetidas, pudiendo
establecerse un período de espera para ver la evolución. Nunca es
considerada como una indicación absoluta, pero en número de casos es la
principal indicación.
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Beneficiosas:
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Amigdalitis de repetición. El número de episodios anuales para considerar
cuando es el momento apropiado de la indicación quirúrgica sigue siendo
controvertido: siempre por encima de tres/año.
A pesar de escasez de evidencia empírica, si que hay un cierto nivel de
consenso generalizado entre profesionales de diversas Sociedades Científicas
en torno a establecer recomendaciones para esta indicación, si bien existe
entre ellos una cierta controversia en cuanto a la gravedad y frecuencia en
la repetición de las infecciones. La Sociedad Americana determina la
indicación por: siete episodios en un año, cinco episodios por año en dos
años consecutivos, o tres episodios por año en tres años consecutivos.
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Tampoco es unánime el criterio de considerar
esta indicación como absoluta o sólo beneficiosa.
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Se trata de extirpar las amígdalas cuando han
perdido ya parte de sus funciones inmunitarias para convertirse en foco
séptico infeccioso.
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Infecciones faríngeas agudas desencadenantes de
cuadro convulsivo febril por lo menos en dos ocasiones.
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Amigdaltis hemorrágica. Se trata de pacientes
cuyas amígdalas presentan vasos prominentes en superficie que sangran de
forma repetitiva con facilidad particularmente en las infecciones agudas.
Son pequeñas hemorragias que ceden bien a la cauterización. Pueden llegar a
producir anemia. Cuando las cauterizaciones se toleran mal por parte del
paciente puede plantearse la indicación de una amigdalectomía.
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Linfadenitis cervical anterior crónica que
persiste como mínimo seis meses, a pesar del tratamiento antibioterápico
correcto. Es una indicación controvertida.
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Amigdalitis crónica. Se estudia en el tema
correspondiente. No hay guías de actuación clínica al respecto. La
amigdalectomía se considera una decisión razonable en estos casos cuando no
responden a un tratamiento agresivo con antibióticos y se trata de
portadores sanos de estreptococo beta hemolítico A..
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Complicaciones regionales: no hay estudios que
justifiquen la amigdalectomía como prevención del absceso periamigdalino,
por lo que esta indicación es controvertida. Lo que ha de ser considerado es
que un 20-30% de los pacientes que han tenido una o más veces esta
complicación, presentan una historia de dos o tres FA aguda por año, lo cual
si que es un motivo suficiente para indicar la intervención.
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Linfadenitis supurada o piógena.
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Complicaciones sistémicas de la infección
estreptocócica. Se trata del también llamado síndrome postestreptocócico.
En estos casos es necesario hacer una exhaustiva valoración de las
amígdalas, a fin de asegurarse que constituyen un foco séptico
estreptocócico único en la esfera O.R.L., dientes, etc. Una vez considerado
el territorio faringoamigdalar como foco infeccioso estreptocócico, es el
especialista correspondiente quien indica la responsabilidad de dicho foco
en la complicación-enfermedad que padece el paciente y la conveniencia de su
erradicación quirúrgica. En realidad estariamos ante un portador sano.
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En estos casos antes de tomar una decisión
quirúrgica se ha de valorar el paralelismo entre las ondas evolutivas del
foco infeccioso y las manifestaciones clínicas a distancia, así como la
eficacia clínica del tratamiento médico que puede en ciertos casos soslayar
una intervención quirúrgica.
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Glomerulopatías, sólo estaría indicada en
algunas de ellas. Es muy discutible su efecto beneficioso en la
glomerulonefritis por Ig A.
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Endocarditis.
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Reumatismo postestreptocócico: como medida
profiláctica general no está justificada la amigdalectomía, ya que por si
misma no va a eliminar todas las infecciones estreptocócicas de las vías
altas ni protege al reumático frente a las recurrencias. El reumatismo puede
presentarse sin clínica estreptocócica aguda y ser debido a la infección
estreptocócica en portadores sanos asintomáticos. No se evita ni su
aparición ni las recaídas de FR. En épocas preantibióticas se empleó
extensamente la amigdalectomía como medida profiláctica.
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Enfermedad de Bouilland.
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- Enfermedades
por inmunocomplejos oculares asociadas a amigdalitis crónica: iridociclitis.
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- Finalmente
mencionaremos una serie de procesos en los que se ha comunicado un posible
beneficio de la amigdalectomía cuando se asocian a cuadros de amigdalitis
recidivante, pero sin conclusiones definitivas:
- - Postulosis palmar
y plantar: se ha observado una desaparición de la misma en el 54% de los
casos tras la amigdalectomía y una mejoría en un 21%. Se ha de esperar un
año postoperación para evaluar su eficacia.
- - Enfermedad de
Mucha-Habermann (pitiriasis).
- - Eccemas y algunas
psoriasis.
- - Ciertos acnés
rebeldes.
- - Hipodermitis
globulares.
- - Anemia de células
falciformes: reduce la incidencia de complicaciones que acarrea esta
enfermedad.
- - Enuresis nocturna.
- - En ciertos
mecanismos reflejos: es una indicación rara y discutible, cuando a las
amígdalas se las supone responsables de fenómenos reflejos como: tos
rebelde, espasmos de glotis, espasmos esofágicos.
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- Halitosis.
Puede estar producida por los restos alimenticios y las bacterias retenidos
en las criptas amigdalinas que sueltan un caseum fétido. Pero para realizar
esta indicación se ha estar seguro de que ésta es la causa de la halitosis,
ya que puede estar producida por otras muchas causas como la enfermedad
periodontal, reflujo gastroesofágico, etc.
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- No se hace aquí
mención de indicaciones especiales de amigdalectomía: BIOPSIAS, ONCOLÓGICAS
y PROCESOS ESPECÍFICOS.
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CONTRAINDICACIONES DE AMIGDALECTOMIA.-
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Locales.
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- Durante el
brote agudo, en general se aconseja esperar 2-3 semanas después de la última
infección aguda.
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Infecciones activas de vecindad: caries, sinusitis, impétigo facial en cara,
piorrea alvéolo-dentaria, etc. que ha de ser tratadas previamente.
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Malformaciones anatómicas: alteraciones vasculares, apófisis estiloides
excesivamente largas; paladar corto con insuficiencia velopalatina: la
intervención aumenta el riesgo de incompetencia velofaríngea, produciendo
una rinofonía abierta de difícil solución; paladar hendido. Pueden
constituir una contraindicación relativa que exige una exahustiva
planificación.
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Generales.
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- Enfermedades
hematológicas graves con discrasia sanguínea: anemia, alteraciones de la
coagulación, hemofilia, leucemia, púrpura, etc. Es contraindicación
absoluta.
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- Enfermedad
sistémica no controlada: cardiopatías, diabetes, síndromes comiciales,
afecciones pulmonares, tuberculosis, hipertensión, diabetes, heredosífilis,
etc. Pueden constituir contraindicación absoluta.
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- Asma: esta
intervención ha suscitado diversas controversias acerca de si la
intervención predispusiese más a padecer esta enfermedad, o por el
contrario, ayudaría a una mejoría, pero no hay conclusiones definitivas al
respecto.
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- Embarazo y
menstruación.
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- En
profesiones de la voz se han de tener en cuenta los posibles cambios que
puede experimentar el timbre de voz.
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- - Evitar
épocas epidémicas de polio o pacientes no inmunizados en áreas endémicas,
meningitis, mononucleosis, escarlatina, con el fin de no facilitar la puerta
de entrada. Vacunación BCG, esperar 6 meses. - Los procesos alérgicos: no
suponen una contraindicación, siempre que el diagnóstico sea correcto y en
el momento quirúrgico el proceso alérgico esté bien controlado.