FISIOLOGÍA RESPIRATORIA NASAL

TEMA 28.2ª – FISIOLOGÍA DE LAS FOSAS NASALES Y DE LOS SENOS PARANASALES

 

Dra. Arantza Gabilondo Puyol
Dr. Jesús Gª Ruiz.

 

28.2ª.06   FISIOLOGÍA RESPIRATORIA NASAL.

 
 
          Las corrientes aéreas en las fosas nasales.
          La resistencia nasal.
          El ciclo nasal.
 
 
   Las corrientes aéreas en las fosas nasales.
   En el ser humano la función primordial de las fosas nasales es la respiratoria.
   El trayecto de las corrientes aéreas en las fosas nasales ha sido objeto de numerosas controversias. La opinión más comúnmente aceptada es que la corriente inspiratoria penetra en las narinas con un ángulo de 60º y se divide en varias corrientes que se distribuyen entre los diferentes meatos. Durante la inspiración las diferentes corrientes se mezclan entre sí en el vestíbulo nasal. No hay diferencias entre corrientes inspiratoria y espiratoria. La olfacción modifica la dirección de la corriente inspiratoria favoreciendo la entrada de aire a la fosita olfativa.
   El modo de circular la corriente por las fosas ha sido muy estudiado y está basado en las leyes de la dinámica de los fluidos. Se modifica en función del débito ventilatorio. Seria un régimen laminar cando el débito ventilatorio es pequeño, y en estas condiciones el aire discurre en capas a la misma velocidad deslizándose unas sobre otras sin mezclarse. Cuando el débito ventilatorio es mayor, el flujo es transicional, siendo más laminar o turbulento dependiendo del área nasal o la fase de la respiración. Hasta un débito igual a 1 l/s se considera que el régimen de circulación aérea es mixto, laminar o turbulento, según la zona. Por encima de un régimen de 1 l/s, el régimen es turbulento y este régimen favorece el contacto entre el aire y la mucosa y facilita el condicionamiento del aire.
   El volumen de aire que pasa por las fosas en condiciones normales es de 6 l/m y cuando la ventilación es máxima puede llegar en algunos sujetos a 60 l/m.
 
 
La resistencia nasal.
   Las fosas nasales suponen una auténtica resistencia a la entrada del aire por las vías respiratorias. Por si solas representan el 40% de la resistencia total de las vías respiratorias. Su resistencia puede variar y las variaciones de resistencia están producidas por variaciones del calibre de las fosas nasales.
   En condiciones normales, la ventilación nasal es controlada mediante el funcionamiento de las dos válvulas nasales que regulan el débito de las corrientes aéreas inspiratoria y espiratoria: válvula vestibular y válvula turbinal. El funcionamiento de estas dos válvulas determina una resistencia al paso del aire en las fosas nasales. La resistencia nasal es la resultante de la resistencia vestibular y de la resistencia turbinal.
   La resistencia vestibular está en relación con el calibre del ostium interno cuya apertura está controlado por los músculos alares. El ostium interno está evaluado en 50 mm2; los movimientos alares simétricos y sincrónicos con los movimientos respiratorios, se oponen al colapso vestibular y controlan la admisión de aire. La dilatación activa solo aparece en la inspiración profunda, el ronquido o al olfatear.
   La resistencia turbinal es modulada por el ciclo vasomotor fisiológico. En el lado en que la mucosa está en estado de turgescencia, la válvula turbinal constituye el espacio ventilatorio más estrecho y regula el paso ventilatorio del aire. En el lado opuesto la situación es inversa, la válvula vestibular ofrece más resistencia que los cornetes por la vasoconstricción de los mismos. Esta alternancia en las resistencias de cada fosa es conocida como ciclo nasal.
 
 
   El ciclo nasal.
   Este ciclo fue demostrado por primera vez por Kayser (1895), exponiendo la alternancia de fases de congestión y descongestión del tejido eréctil en ambas fosas nasales. La mucosa nasal experimenta variaciones cíclicas en la vasomotricidad del tejido eréctil: vasodilatación y vasoconstricción que cambian alternativamente.
   El ciclo vasomotor es acompañado de un ciclo secretor: la fase de retracción mucosa se acompaña de una liberación de secreción nasal, mientras que la fase de congestión se acompaña de una disminución de la secreción. Los cambios en la vosomotricidad se acompañan de cambios en la resistencia nasal con alternancia en las fases de obstrucción nasal que pueden ser objetivadas mediante la rinomanometría.
   La variaciones de la resistencia nasal en el trascurso del ciclo nasal se hacen de forma sinusoidal en periodos de 2 a 5 horas. La duración del ciclo es relativamente constante en cada persona pero varia mucho de un sujeto a otro. La alternancia del ciclo de una lado al otro hace que la resistencia nasal global no varíe prácticamente en trascurso de cada ciclo, y es por lo que el sujeto no experimenta ninguna sensación subjetiva de obstrucción nasal.
   El ciclo nasal puede estar influenciado por numerosos factores:
-          Es de una gran importancia el factor postural. En decúbito lateral y, en particular, en transcurso del sueño, la evolución del ciclo depende de la posición de la cabeza. La turgescencia se produce en la fosa nasal declive.
-          La influencia de la presión venosa. La compresión de la yugular interna conlleva un aumento de la resistencia en la fosa del mismo lado.
-          Los factores emocionales tienen una acción rápida pues conllevan modificaciones del tono simpático. Así, las reacciones de miedo o de terror producen vasoconstricción de la mucosa nasal por respuesta simpática, mientras que los estados de ansiedad o de frustración se acompañan de una reacción de turgescencia del tejido eréctil como respuesta parasimpática.
-          Influencia de factores hormonales. Los estrógenos producen congestión de la mucosa y edema del estroma, por ello hay un aumento de la resistencia nasal en período premenstrual, en el embarazo y con la toma de anticonceptivos.
 
   El determinismo del ciclo nasal no se conoce bien, pero parece que guarda una estrecha relación con la función de acondicionamiento del aire inspirado. El calentamiento del aire se produce en el lado más congestionado ya que tiene una circulación sanguínea más activa. La humedificación tiene lugar en el lado más retraído ya que la evaporación en este lado es más activa. Algunos autores han propuesto que el ciclo nasal podría ser el primer nivel en la regulación de los intercambios gaseosos respiratorios.
   La regulación del ciclo nasal es de origen vegetativo, siendo el resultado de alternancias en el dominio entre el sistema simpático que regula la vasoconstricción y el parasimpático que regula la vasodilatación. La coordinación entre los centros simpáticos y parasimpáticos se considera que es realizado por el hipotálamo.

 

                                                             


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