PARÁLISIS IDIOPÁTICA CLÍNICA

TEMA
24, 1ª parte - PARÁLISIS FACIAL IDIOPÁTICA.
Dres.
Jesús Gª Ruiz y Máximo Gª Rodríguez.
- 24.1ª.4
CLÍNICA.
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- Se ha
de realizar una anamnesis minuciosa teniendo como principal objetivo la
búsqueda etiológica.
- La
clínica puede aparecer completa o incompleta: 70% son incompletas y el 30%
completas.
- Se
describen los síntomas agrupados en seis apartados:
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1.
Síntomas prodrómicos.
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2.
Síntomas motores.
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3.
Síntomas reflejos.
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4.
Síntomas sensitivos y sensoriales.
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5.
Síntomas secretores y vasomotores.
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6.
Síntomas secuelas.
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1. SÍNTOMAS PRODROMICOS.
- Estos
pueden aparecer (60%) o no. Se trata de un dolor periauricular que puede
extenderse a mastoides, región occipital, mandibular y faringe, durante los
7 a 14 días previos a la manifestación paralítica, pudiendo coincidir con un
cuadro catarral banal. A estas molestias se las denomina
pródromo viral.
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2. SÍNTOMAS MOTORES O ALTERACIONES DE LA MOTRICIDAD FACIAL.
- La
parálisis (completa) o la paresia (incompleta), se instaura brusca o
gradualmente, en un período de 24-72 horas.
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Distorsión o asimetría facial: es excepcional que no aparezca en mayor o
menor grado y de forma brusca (en unas horas). Bien el espejo, o las
personas de su entorno, informan al paciente del aspecto asimétrico de su
rostro, con lo que se desencadena la situación urgente de alarma.
- La PF
dará lugar a la pérdida de la motricidad voluntaria de todos los músculos
inervados por el NF del lado afecto; queda igualmente abolido el tono
muscular y se altera el trofismo muscular, tal y como ocurre en toda lesión
de un nervio motor.
- El
paciente comienza enseguida a notarlo en las comisuras labial y palpebral.
La boca se desvía hacia el lado sano, ya que el músculo risorio sano
desplaza la comisura hacia él, mientras que el del lado enfermo presenta una
debilidad muscular.
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Desaparecen los pliegues de la cara y las arrugas de la frente en el lado
afecto.
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Logoftalmos: apertura permanente del ojo afecto con incapacidad para su
oclusión y caída del párpado inferior. Es consecuencia de la parálisis del
orbicular de los párpados. Persiste el tono del músculo elevador del párpado
superior que está inervado por un ramo del MOC. La caída del párpado
inferior deja al descubierto y sin protección la cornea y la conjuntiva,
hecho agravado por la ausencia de reflejo del parpadeo.
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Epífora: aparece e un 70% de los casos y es también un síntoma motor. No
está producida por un aumento de la secreción, sino por rebosamiento, debido
a la laxitud de los músculos palpebrales que no realizan succión de las
lágrimas por movimiento palpebral, además el borde libre del párpado
inferior tiende a evertirse por la parálisis del músculo de Horner,
produciéndose un lagrimeo continuo.
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Alteraciones en el habla: no hay que confundir la presencia de una auténtica
disartria, que haría pensar en otros problemas neurológicos, con pequeñas
alteraciones en la emisión de la palabra que aparece los primeros días,
hasta que el enfermo lo compensa y se acostumbra a hablar "de lado":
disglosia labial.
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Sialorrea: la debilidad del orbicular de los labios puede permitir que la
saliva se escape por la comisura bucal del lado afecto.
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Alteraciones en la masticación y deglución. No llegan a comprometer la
alimentación. Son debidas a la parálisis del carrillo, fundamentalmente del
bucinador, que impide retener y lanzar los alimentos sobre la arcada
dentaria, quedándose estos retenidos en el surco yugal y necesitando
movimientos de la lengua para su movilización, obligando a comer por el lado
sano y pudiendo producirse mordidas involuntarias.
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3. SÍNTOMAS REFLEJOS O ALTERACIONES REFLEJAS.
- Como
es sabido, la actividad motora del NF no sólo es voluntaria, sino que
existen una serie de reflejos en los que el NF forma parte de su arco y que
por tanto van a estar alterados o abolidos en la PF. Será en la exploración
donde se pondrán de manifiesto estas alteraciones, puesto que más que de
síntomas se trata de signos, siendo excepcional que el paciente los refiera
como una manifestación clínica espontánea.
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4. SÍNTOMAS SENSITIVOS Y SENSORIALES.
- En la
PF la sensibilidad táctil, térmica y dolorosa de la piel y de las mucosas
del lado afecto son normales, si exceptuamos la hipoestesia en la zona de
Ramsay-Hunt de la parálisis herpética. No obstante, algunos pacientes, como
un 60%, pueden quejarse de rigidez en cara y sensación de tenerla dormida y
acorchada, molestias que pueden durarles algunos días o semanas y que son
debidas a la flacidez e hipotonía musculares. Por afectación del V par y de
las ramas cervicales C2 a C6, puede aparecer dolor facial, retroauricular,
molestias faríngeas y cervicales.
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- Se ha
descrito hiposmia y una cierta dificultad en la respiración nasal del lado
afecto: ello es debido al colapso del ala nasal durante la inspiración.
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Otalgia homolateral a la parálisis, como continuación o no del pródromo
viral. Puede aparecer hasta en la mitad de los casos. Es típico de la
herpética, pero puede aparecer en la idiopática. Su presencia es considerada
como de mal pronóstico. El dolor puede abarcar además región mastoidea, cara
y nuca-cuello.
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Disgeusia en hemilengua del lado afecto, puede presentarse e un 60% de los
casos, implica afectación del facial proximal al agujero estilomastoideo
(cuerda del tímpano).
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Hiperacusia o fonofobia. Aparece en el 30%. Es consecuencia de la parálisis
de la rama estapedial. También se ha postulado la existencia de una
afectación nerviosa del VIII par, que estaría producida por el mismo agente
responsable de la PF.
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Hipoacusia: la aparición de hipoacusia en una PF en principio nos ha de
hacer pensar que estamos ante un herpes ótico, a pesar de no existir
vesículas. En la PFI no aparece hipoacusia.
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Síntomas vestibulares: es muy rara la aparición de sintomatología vestibular
subjetiva asociada a la PFI, no así p.e. en la herpética. Cuando se asocian
estos síntomas suelen tener características de cuadro periférico, que
desaparece, o disminuye, al mejorar la parálisis, pudiendo persistir un
vértigo de tipo posicional al remitir ésta. La fisiopatología que explica la
aparición de esta sintomatología propone como proceso patológico responsable
una polineuritis a nivel del CAI, con afectación del NF y de la porción
vestibular del VIII, con posible compromiso de la vascularización
laberíntica y del propio nervio vestibular. Si todo esto fuese cierto, los
síntomas vestibulares y las posibles alteraciones encontradas en la
exploración electronistagmográfica, tendrían un valor topográfico y
pronóstico, siendo indicativo de lesión localizada proximalmente al ganglio
geniculado. Pero esto es sólo pura teoría, pues no se ha observado que haya
relación entre el pronóstico de recuperación y la presencia de
sintomatología vestibular.
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5. SÍNTOMAS SECRETORES Y VASOMOTORES.
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Alteración de la secreción lagrimal. Nos podemos encontrar con las dos
situaciones contrarias: defecto o exceso.
- La
disminución o abolición de la secreción (10%) se puede considerar como un
signo de mal pronóstico y provoca por sí misma una sensación de irritación
ocular, ya que la cornea es muy sensible a la falta de humedad.
- La
causa de la epífora ya ha quedado explicada.
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Sequedad de boca por pérdida de la secreción salivar de la glándula
submandibular ipsilateral; suele pasar desapercibida al ser suplida por el
resto de las glándulas no afectas.
- La
inervación vasomotora de la cara está poco modificada y es muy raro que se
refiera sintomatología de enrojecimiento e hinchazón o elevación de
temperatura en el lado afecto.
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6. SECUELAS.
- Las
secuelas se describen en el capítulo 9 con las complicaciones.
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CLÍNICA TOPODIAGNOSTICA.-
- Según
esté localizada la lesión del NF, las manifestaciones clínicas pueden
variar. En la PFI, la lesión parece no ser focal, es decir en un sólo punto,
lo que explica la disparidad entre los síntomas que refiere cada paciente.
No obstante, tanto en la PFI, como en el resto de las PF, se pueden
establecer el nivel lesional. El topodiagnóstico que en el pasado tuvo su
interés hoy no tiene interés práctico alguno.
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FORMAS CLÍNICAS
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PARÁLISIS FACIAL
FRUSTADA.
- Se
trata de formas clínicas en las que la parálisis se desarrolla sólo
parcialmente y que por tanto, fácilmente pueden pasar inadvertidas ante un
examen clínico superficial ya que los signos son muy discretos.
- En
estos casos se aconseja una exploración clínica exhaustiva, a pesar de la
cual en la mayoría de los casos permanecerá la situación de sospecha,
teniendo que ser las pruebas de electrodiagnóstico las que nos demuestren la
existencia de PF.
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PARÁLISIS FACIAL
IDIOPATICA ATIPICA.
- Este
término se aplica a la PF con características de idiopática cuando no mejora
en el plazo de seis meses a un año.
- Ante
estos casos se impone realizar un profundo estudio del nervio para descartar
las posibles causas productoras de la parálisis. Concluido este estudio sin
haber podido llegar a un diagnóstico etiológico concreto, se plantea como
única solución la mejora de la función.
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PARÁLISIS FACIAL
BILATERAL SIMULTANEA.
- Se
denomina PFBS a la afectación concomitante de ambos nervios faciales en un
espacio de tiempo inferior a las cuatro semanas.
- Se ha
de diferenciar de aquellos casos en que la afectación no es simultánea y que
denominaremos "alternante".
- Su
presentación es muy rara, en torno al 1% de las PFP.
- La
PFBS puede aparecer como manifestación de múltiples patologías, pudiendo
encontrarse su etiología en un porcentaje mayor de casos que la unilateral,
por lo que antes de recurrir al diagnóstico de idiopática por exclusión, se
impone un estudio etiológico sistemático. Aunque en un primer momento ese
estudio no consiga encontrar la causa, son muchos los casos en que más tarde
se comprueba que se trataba de las primeras manifestaciones de una
enfermedad que con el tiempo termina por aparecer: esclerosis múltiple,
diabetes, SIDA, etc.
- El
examen ORL y otoneurológico, así como una buena historia clínica previa,
pueden dar directamente el diagnóstico, o bien orientar sobre que pruebas
complementarias se han de realizar para conseguirlo.
- El
tratamiento no varía con respecto a la PFI unilateral, si bien se aconseja
no comenzar una terapia con corticoides hasta no finalizar un diagnóstico
etiológico, por estar estos contraindicados en algunas de las causas
adyacentes.
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PARÁLISIS FACIAL Y
EMBARAZO.
- Como
se comentó en el capítulo de la epidemiología, se ha observado una mayor
incidencia de PF en mujeres embarazadas que en otras no embarazadas y de
igual edad, sin que se haya dado una explicación convincente al respecto.
- En
este estado la investigación diagnóstica será igual que en los demás,
excepto en lo referente a exploraciones Rx.
- Las
peculiaridades de su tratamiento se exponen en el capítulo 10.
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PARÁLISIS FACIAL INFANTIL.
- En el
niño la PFI es menos frecuente que en el adulto y su pronóstico estético y
funcional es excelente. Sin embargo en el niño son más frecuentes que en el
adulto las PF secundarias, ya que el porcentaje de formas secundarias es
inversamente proporcional a la edad, de manera que en los menores de dos
años podrían ser más frecuentes las secundarias por lesión otológica o
neurológica.
- En
niños pequeños, debido a la ausencia de colaboración, la exploración es
difícil, teniendo con frecuencia que repetirla varias veces, incluso la
evaluación motora por la simple exploración física resulta imposible, p.e.
en lactantes siendo imposible realizar su clasificación en la escala de
Hause. Por ello es necesario casi siempre tener que recurrir a la
electrofisiología, aunque sea necesario inducir el sueño con algún
barbitúrico para poder realizar las pruebas. Para la exploración
audiométrica puede recurrirse a PEATC.
- En
cuanto al tratamiento no existe un acuerdo unánime, si bien cada vez son más
las publicaciones que informan de un tratamiento similar al del adulto,
ajustando las dosis de los fármacos.
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SINDROME DE MELKERSSON - ROSENTHAL.
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Síndrome de etiología desconocida, caracterizado por PFI recidivante
alternante, lengua fisurada o escrotal y edema labial-facial recidivante. La
presentación de la tríada completa no es lo más frecuente, lo que hace que
pueda pasar desapercibido en las primeras crisis, aunque algunos autores
consideran que la tríada clásica no se adapta de forma precisa al amplio
aspectro clínico que puede presentar esta enfermedad. La tríada completa
solo aparece en el 25% de los casos y es excepcional que aparezca de forma
simultánea.
- En
1928 Melkersson informó de la asociación de PF recurrente y edema
angioneurótico. Rosenthal 1931 asocia lengua fisurada, PF y edema facial.
- La
mayoría de los autores coinciden en la existencia de una labilidad del
sistema nervioso vegetativo que produciría alteraciones vasculares y edema,
siendo esta labilidad una condición transmisible genéticamente de forma
autosómica dominante y que se expresa más en la mujer.
- El
cuadro suele comenzar en la infancia o juventud. Se admite una ligera
predisposición en el sexo femenino.
- La
manifestación mas temprana es la repentina hinchazón nodular del labio o de
ambas mejillas. El edema puede aparecer además en la frente, párpado o un
lado del cuero cabelludo. El primer episodio de edema desaparece
completamente en horas o días, apareciendo recurrencias en períodos de días
o años. En ocasiones estas crisis se acompañan de fiebre y síntomas
constitucionales. Luego en sucesivas crisis el edema facial dura unos días,
lo más frecuente es que afecte a la mitad inferior de la cara y sobre todo
al labio superior, aparece a intervalos irregulares de semanas o meses en la
misma zona, es indoloro y no deja fóvea. Dura igualmente desde unas horas
hasta días. La piel del área edematosa aparece rubicunda.
- En la
boca podemos apreciar una lengua escrotal o fisurada como signo congénito
(20-40%) y gingivitis o edema de la mucosa bucal por extensión del edema
facial; es el más inconstante de los tres signos. El edema oral puede se
mucho más importante afectando a mucosa gingival, yugal, palatina e incluso
a faringe y laringe.
- La PF
es el primer signo que llama la atención sobre la posibilidad del síndrome y
se comporta por sus síntomas y duración como una PFI recurrente, alternante
y unilateral o bilateral. Aparece en el 30% de los casos. Puede ser parcial
o completa. Puede preceder a los ataques de edema por meses o años pero
comúnmente se desarrolla después. Ocasionalmente se presenta con afectación
de otros pares craneales.
- Se
han descrito multitud de síntomas marginales de aparición inconstante:
afectación de otros pares craneales, cefaleas migrañosas, neuritis
retrobulbar, exoftalmos recurrente, queilitis, megacolon idiopático,
rinopatía vasomotora, etc.
- Su
histología en fases tempranas muestra un edema con infiltrado
linfoproliferativo crónico perivascular (linfoedema), posteriormente el
infiltrado se va haciendo más denso y pleomorfo llegando en casos de larga
evolución a evidenciarse granulomas no caseificantes rodeados de un
infiltrado inflamatorio crónico. Estas lesiones se corresponde con la de
otras queilitis granulomatosas como la sarcoidosis, la enfermedad de Crohn
oral, tuberculosis atípica, enfermedad de Anderson-Fabry y algunas
reacciones alérgicas de tipo IV a metales o aditivos alimentarios. Estos
datos han conducido a encasillarla en el amplio espectro de alguna de estas
enfermedades.
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Diagnóstico: clínica apoyada en la biopsia de piel y mucosas.
- Se
puede plantear diagnóstico diferencial con otras enfermedades granulomatosas
como las mencioanadas: sarcoidosis, enfermedad de Crohn oral, abscesos
crónicos dentales, reacciones a metales y a aditivos de comidas y Ag orales.
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Su tratamiento es similar al de la PFI, estando indicada
la descompresión quirúrgica del NF. Ultimamente se han publicado ensayos de
administración sistema de clofazimina oral, estabilizadores de la membrana
de los mastocitos, aines, prednisona+minociclina y tetraciclinas. Se han
utilizado las inyecciones intralesionales de triancinolona
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