OTOSCLEROSIS HISTOPATOLOGÍA
 

 

TEMA 16 - OTOSCLEROSIS
 
 Dr. Jesús Gª Ruiz.
 
 
 
 
16.3   HISTOPATOLOGIA.
 
 
 
   Histológicamente se caracteriza por ser una discrasia ósea que puede adquirir un gran polimorfismo histológico, afectando exclusivamente al hueso temporal.
 
 
   Recuerdo embriológico.
   La cápsula ótica en sus comienzos embrionarios es cartilaginosa, sufriendo un proceso de osificación durante la vida intrauterina, siendo ya totalmente ósea al nacer. En el feto a término el laberinto ha adquirido ya sus dimensiones definitivas, mientras que el resto de los huesos del organismo, comprendiendo el peñasco, continúan su crecimiento y osificación. Tras el nacimiento la cápsula se agranda y se robustece paulatinamente por adición de hueso perióstico en sus superficies exteriores.
 
   Una vez osificada, la cápsula ótica consta de tres capas histológicas:
- Interna o endostio, que es como una fina túnica densa constituida por hueso lamelar  y que se mantiene así para toda la vida.
- Media o endocondral, durante la osificación se reabsorbe pero no del todo, manteniendo toda la vida características de cartílago embrionario. Es en ella donde se van a originar los focos otosclerosos.
- Externa o periostio, robusta y densa en el nacimiento, se va haciendo progresivamente cada vez más fuerte y voluminosa, creciendo a partir del periostio hasta la edad adulta.
 
 
   Histología de la cápsula laberíntica.
   El proceso de osificación de las tres capas es diferente.
   La capa interna tiene una débil osificación.
   La capa externa desarrolla precozmente un hueso de membrana a partir del pericondrio.
 
House Ear Institute Institute.
 
   Para comprender la histopatogénesis de la otosclerosis es la capa media endocondral la que nos interesa. Su osificación es endocondral, realizándose a partir de mamelones osteogénicos que penetran en la matriz cartilaginosa, estos focos de osificación van a confluir formando un hueso fibrilar rico en colágeno, siendo el hueso más ligero y a la vez el más duro del organismo. Pero siempre persisten islotes de cartílago, llamados espacios interglobulares, que pueden estar activos toda la vida, pudiendo sufrir en algún momento una osificación intracondral al aparecer  diferentes sustancias estimulantes del osteoblasto, siendo a nivel de estos islotes donde nace el foco de otosclerosis.
   Por tanto, la osificación endocondral de la cápsula ótica difiere de la de las epífisis de los huesos largos en cuanto a sus resultados definitivos, pues mientras que en éstos el hueso endocondral se reabsorbe y se transforma en hueso lamelar haveriano, aquí la osificación se detiene en un estadio intermedio, formando una osificación fibrilar en madejas, conservando las características de inmadurez histológica toda la vida. Así podemos ver en la cápsula laberíntica islotes de hueso intracondral incompletamente reabsorbido, en medio de hueso endocondral de sustitución.
   La estructura de la cápsula ósea laberíntica se ve complicada con la presencia de fisuras, sólo presentes en la raza humana, que tienen un papel muy importante en la histogénesis de la otosclerosis. Son: la fisura antefenestram y la postfenestram, siendo esta segunda inconstante.
 
   La fisura antefenestram consiste en un túnel óseo rellenado de tejido fibrocartilaginoso, en cuyo seno pueden encontrarse islotes de tejido cartilaginoso y óseo que conservan su potencial histogénico. Estos islotes atraviesan el espesor de la cápsula laberíntica estableciendo una comunicación virtual entre la caja y el laberinto. La extremidad laberíntica se encuentra en el ángulo de unión de la cóclea con el laberinto y la timpánica junto al pico de cuchara. Este trayecto puede variar, en particular la extremidad timpánica que puede encontrarse en la vecindad del ligamento anular de la platina. El orificio timpánico puede encontrarse sobre todo en el adulto cerrado por neoformaciones óseas originadas a partir de los tejidos que rellenan la fisura.
   Ciges considera dos tipos histopatológicos de fisuras: las "inestables" y las "quiescentes": en las primeras el tejido fibrocartilaginoso de relleno tendría un acusado potencial de crecimiento y en las segundas éste no modificaría su actitud fisiológica de tejido en reposo definitivo.
 
 
   Anatomía microscópica.
   Tiene características similares, pero no idénticas a la enfermedad de Recklinghausen o a la de Paget.
   La otosclerosis es una distrofia "sui generis" que afecta exclusivamente a la cápsula laberíntica, aparece en pequeños focos patológicos de neoformación ósea diseminados por ella, perfectamente delimitados en el espesor de la capa media de hueso que pueden ser observados en cualquiera de sus estadios evolutivos, y que al final van a determinar el espesamiento de la cápsula. Por tanto la denominación de otosclerosis no se ajusta al concepto clásico que tenemos de la misma como fenómeno anatomopatológico.
   El tamaño de estos focos oscila desde 1 mm de diámetro hasta lesiones que se extienden por toda la cápsula.
 
   Al M/O los focos otosclerósicos se aprecian unos como azules y otros rojizos, destacándose del resto de la cápsula laberíntica, que al ser hueso maduro, se tiñe menos intensamente. Con el M/O en ocasiones es difícil diferenciar estos focos con los recambios óseos normales.
   El M/E ha permitido diferenciar lo que es un cambio de tejido óseo-cartilaginoso de tipo normal, tal y como ocurre a lo largo de la vida, de lo que es un foco patológico de otosclerosis.
 
 
   Histopatogénesis.
   El foco otoscleroso surge cuando el equilibrio normal tripsina-antitripsina se altera en el hueso de la cápsula ótica. El foco sufre un proceso histológico de evolución lenta y progresiva que pasa por unas fases. Esquemáticamente son:
 
1.        Fase de congestión osteoide, o de formación, también llamada de hiperplasia reactiva. El foco se origina en las inmediaciones de la pared de un vaso sanguíneo, se produce una congestión venosa de los capilares de los conducto de Havers próximos, que se dilatan. Los canalículos óseos normalmente visibles desaparecen.
   Los osteocitos colocados en el borde libre de la lesión comienzan a formar hueso mediante unas proyecciones digitiformes que contienen un vaso en el centro. Este hueso que se va neoformando contrasta con el vecino normal por que contiene más osteoblastos y los espacios medulares son grandes conteniendo más vasos y tejido conectivo. Es la fase de formación de hueso esponjoso que ya en 1912 describió Sebenmann y de aquí el término de otoespongiosis con que también se conoce a la enfermedad.
 
2.        Fase segunda de reabsorción ósea. La dilatación vascular disminuye. Aparecen osteoclastos que desde el centro de la lesión y sus alrededores realizan una reabsorción ósea de este hueso que se ha neoformado desorganizadamente. La cavidades osteoclásticas se hacen muy alargadas, se unen por tunelización, y el hueso toma un aspecto espongioso característico.
 
3.        Fase de neoformación de hueso en el tejido conjuntivo o de esclerosis. En las zonas destruidas ocupadas por tejido conectivo, comienza a formase tejido osteoide y los fibroblastos se transforman en osteoblastos y estos en osteocitos. El tejido osteoide se mineraliza, siendo el resultado un hueso en forma de sistema de Havers muy irregular, exuberante, y de tipo escleroso.
   Estas tres fases se van a interponer contemporáneamente en un mismo foco, lo que hace que las lesiones sean sumamente pleomórficas en todos los sentidos, pudiendo encontrar lesiones sin actividad junto a otras muy activas, en una misma área aparecen focos grandes en distintas fases evolutivas. La enfermedad comienza desarrollándose en forma de focos aislados e independientes, pero con el tiempo pueden confluir constituyendo una lesión más o menos difusa por extensas zonas de la cápsula laberíntica produciendo una otosclerosis difusa.
   El foco otoscleroso aparece como una área redondeada con anchos espacios medulares vacíos o rellenos por un tejido conjuntivo laxo, muy vascularizado y que contiene osteoblastos, osteoclastos, fibroblastos y osteocitos. A medida que va creciendo puede sustituir a todas las capas de la cápsula, tendiendo a detenerse en el endostio. A veces llega a invadir la luz del laberinto.
 
   Clásicamente se distinguen dos formas de comienzo del foco:
- Aparición de una zona de recambio tisular alrededor de un vaso: son los llamados “blue manttles” de Manassé o lesión preotoesclerótica.
- Aparición de varios microfocos de dimensiones celulares y de límites difusos. Estos focos tienen su origen en formaciones cartilaginosas primitivas que han quedado encapsuladas en el seno de la cápsula ótica.
 
 
   Topografía.
   Histológicamente en el 70-85% de los casos las lesiones son bilaterales y sólo en un 10-15% se observan lesiones unilaterales. Se calcula que en el 6'4% de los habitantes de raza blanca existen lesiones, si bien sólo 3 de cada 1.000 desarrollan una otosclerosis clínica.
   El foco puede aparecer en cualquier punto de la cápsula donde persiste el cartílago embrionario. Por lo general éste queda localizado en su punto de formación, pero a veces se extiende en longitud y espesor reemplazando una parte más o menos importante de la cápsula laberíntica. Así puede llegar a invadir la capa perióstica para alcanzar la mucosa de la caja del tímpano desarrollando bajo ella exóstosis que pueden ser enormes. Pueden deformar el nicho de la ventana oval. Igualmente hacia el interior invaden el endostio y penetran hacia el vestíbulo.
 
 
   El contorno anterior de la ventana oval es la localización más frecuente y con más repercusión clínica presentándose en el 50% de los casos: se trata por lo general de focos muy pequeños adyacentes, pero no contiguos a la fístula antefenestram. La anquilosis estapediovestibular es la responsable de la aparición de la sordera de transmisión. El mecanismo de la temprana inmovilización del estribo por el foco puede ser: la fijación fibrosa, o el crecimiento del foco hacia el polo anterior de la ventana que forzará la base del estribo enclavándola en la parte posterior. La parte anterior de la platina presenta una movilidad más amplia que el resto de la misma. Por eso, un simple puente óseo otoscleroso en la parte anterior del ligamento anular basta para originar una disminución de la movilidad del estribo y una caída de la agudeza auditiva. La progresiva anquilosis de la platina disminuye el papel amplificador de la cadena de huesecillos y aumenta la diferencia entre vía aérea y ósea.
 
   Estas lesiones pueden luego extenderse por la fisura postfenestram y diseminarse por el ligamento anular fijándolo. Se produce entonces una fijación bipolar con anquilosis ósea muy firme que abarca todo el ligamento anular y que se traducirá audiométricamente en una gran diferencia de las vías aérea-ósea.
 
   Le sigue en frecuencia de localización el resto de los márgenes de la ventana oval y la pared apical medial de la cóclea.  Otras localizaciones son menos frecuentes: ventana redonda, muro anterior del CAI, etc. Estribo, martillo y yunque raramente padecen otosclerosis. Es frecuente que las lesiones, en focos aislados o múltiples, asienten en zonas de la cápsula laberíntica funcionalmente mudas, pudiendo estar diseminados por el caracol sin afectar a la ventana oval, no pudiendo ser sospechadas en vida hasta que afecten a zonas funcionales.
 
 
   Macroscopía.
   Macroscópicamente los focos aparecen como una excrecencia ósea. Es importante por parte del cirujano conocer bien el aspecto macroscópico de los focos, pudiéndose distinguir dos tipos:
   - Focos jóvenes: están hipervascularizados y su aspecto es gris-blanquecino, consistencia friable, heterogéneo y fácilmente sangrante.
   - Focos antiguos evolucionados: están poco vascularizados y muy calcificados, son de color marfil, consistencia dura, aspecto homogéneo y menos hemorrágicos. En un mismo foco pueden observarse áreas de los dos tipos.
 

                                                                


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