- FISIOLOGÍA DEL SISTEMA VESTIBULAR
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- TEMA
5.1º – FISIOLOGÍA DEL SISTEMA DEL EQUILIBRIO
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- Dr.
Jesús Gª Ruiz.
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- 5.1º.5
FISIOLOGÍA
DEL SISTEMA VESTIBULAR.
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- El SV es un elemento tan
específico del sistema del equilibrio que se le ha denominado "órgano del
equilibrio", pero esta denominación tiene tan sólo un fondo una admiración
por él, más que una base firme y real.
- Cave destacar que, de la tríada
de receptores sensoriales en relación con el equilibrio, el SV es el
receptor de información más específico de la función equilibrio, ya que,
si bien los tres contribuyen a esta función, los otros dos receptores,
propioceptivo y visual, tienen además otras funciones.
- El papel del SV se puede resumir
en tres funciones necesarias para el mantenimiento del equilibrio:
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Formación de la
sensación de orientación espacial.
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Mantenimiento del
equilibrio corporal reflejo en reposo y movimiento.
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Estabilización de
la cabeza y de las imágenes retinianas.
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- Funciones:
los receptores-captadores laberínticos son estimulados por la fuerza de la
gravedad y por el movimiento cefálico: aceleraciones lineales (otolitos),
angulares y rotatorias (canales semicirculares). Transforma los estímulos
proporcionados por estos movimientos en impulsos nerviosos que son
transmitidos hasta los NV del tronco cerebral.
- Los tres pares de canales se
disponen dentro del peñasco en planos aproximadamente perpendiculares
entre sí, correspondiéndose cada par con un plano del espacio, de tal
forma que cualquier movimiento cefálico estimula a alguno de los tres
pares y el resultado es la percepción del movimiento cefálico en las tres
direcciones del espacio. La combinación de los dos sistemas, canales y
otolitos, asegura la captación de los movimientos cefálicos en todas las
posibles direcciones del espacio en cada momento. Ahora bien, esta
detección de los movimientos cefálicos tiene ciertas limitaciones, como
más adelante se explica al exponer el funcionamiento de las corrientes
endolinfa ticas. Estas limitaciones son la incapacidad de detectar
movimientos lentos de la cabeza a velocidades constantes en el plano
horizontal y la incapacidad de distinguir la inclinación de la cabeza de
una aceleración lineal. Por tanto hay ciertos desplazamientos importantes
que pueden no ser detectados por el SV.
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- Estas informaciones de
movimiento discurren por los circuitos propioceptivos vestibulares, siendo
su objetivo principal que el SNC pueda desarrollar una sensación o
conocimiento subjetivo de la posición de la cabeza en el espacio
(orientación espacial. Además desencadenan reacciones reflejas
fundamentales para el mantenimiento del equilibrio. Sus acciones se pueden
esquematizar así:
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▪
Mantenimiento de la postura fundamental
estática alineada y permanente del cuerpo en equilibrio (tono muscular)
con respecto al entorno. Esto se consigue mediante la estimulación
tonígena permanente de los músculos con acción antigravitatoria
(extensores): reflejos vestíbulo espinales. Esta función se pone de
manifiesto experimentalmente al hacer una laberintectomía en un animal,
comprobando como se produce una hipotonía de ese lado, con lo cual el
animal es incapaz de mantener el equilibrio, cayendo hacia el lado del
laberinto destruido. Lo mismo ocurre en la especie humana, cuando se
lesiona un SV hay una disminución del tono en el hemicuerpo del lado
lesionado. Como se expuso en el Capitulo 2, esta función es realizada,
además de por el SV, por el reflejo miotático cuyo estímulo es el
estiramiento muscular (circuitos propioceptivos intramedulares).
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▪
Mantenimiento del equilibrio corporal tras
los cambios de posición de la cabeza en el espacio. Para ello regula la
posición del centro de la masa corporal, situándolo justo encima de su
base de apoyo. Al ser en el hombre la superficie de apoyo reducida, el
centro de la masa corporal ha de ser regulada directamente mediante el
desplazamiento de segmentos corporales para balacear el peso. El SV es
informador de la posición de la cabeza y a partir de esta información se
ha de organizar el control locomotor para mantener el equilibrio. Por eso,
al cambiar la posición de la cabeza, se desencadenan cambios posturales
compensatorios del cuello, tronco y extremidades para adaptarse a la nueva
posición del cuerpo en el espacio, de esta forma se previene la tendencia
a la caída durante los movimientos cefálicos y corporales.
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▪
Orientación de la cabeza. El SV desencadena
reflejos para la orientación de la cabeza durante la marcha. Estos
reflejos permiten que la cabeza esté estable y orientada espacialmente con
relación al cuerpo en cada situación. La cabeza está siempre orientada de
forma que el plano del utrículo esté lo más próximo a la horizontal. Esta
orientación correcta de la cabeza es además necesaria para la correcta
recepción de ciertas informaciones como es la altitud y la velocidad
lineal.
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▪
Estabilización de la mirada: el estímulo
vestibular producido tras un movimiento cefálico, informa al cerebro de la
amplitud y dirección que ha de tener el correspondiente movimiento ocular
corrector para mantener la imagen del campo visual estable en la retina.
Esta función se realiza mediante el reflejo vestíbulo-ocular: RVO. En la
estabilización de la mirada, aunque sea de forma secundaria, también
colabora el cuello por medio del RCO.
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- De estas funciones, el papel
del SV en la orientación espacial, a pesar de ser muy importante, no ha
sido lo suficientemente estudiado y raramente se evalúa en los protocolos
clínicos.
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Receptores vestibulares:
- Se les diferencia en dos grupos
anatomofuncionales:
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▪
Canales semicirculares.
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▪
Sistema otolítico.
- Los movimientos de la cabeza
los podemos clasificar en angulares (rotación de la cabeza) que
estimularán a los CS, y lineales (verticales y horizontales) que
estimularán al sistema otolítico o macular.
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Receptores canaliculares o ampulares:
- Sus neuroepitelios son
mecano-receptores preparados para ser estimulados por las aceleraciones
angulares durante los desplazamientos de la cabeza; se comportan como
acelerómetros angulares. También son estimulados, aunque de forma muy
secundaria, por las aceleraciones lineales. (IMAGEN)
- La fisiología de la
estimulación del neuroepitelio de los CS se explica por la teoría
hidrodinámica: el estímulo adecuado es el movimiento de la endolinfa.
- La fisiología de los CS es
relativamente bien conocidas desde las experiencias de Flourens (1830) y
Ewald (1889). Estos autores fueron los primeros en explicar la existencia
de una relación clara entre los planos de los tres canales, la dirección
del flujo endolinfático y la dirección de los movimientos de la cabeza y
de los ojos. Estos autores sistematizaron cuales eran las respuestas
musculares y nistágmicas a los estímulos ampulares mediante sus famosas
leyes. Estos conceptos hoy en día son contestados, ya que tienen poco de
fisiológicos:
- Ley de Flourens: las respuestas
musculares o nistágmicas se producen en el mismo plano del conducto
estimulado. La destrucción de un conducto provoca movimientos,
desviaciones corporales y oculares en el plano de ese conducto.
- Primera ley de Ewald: las
respuestas musculares y nistágmicas tienen la misma dirección que la
corriente endolinfática que las provoca.
- Según la segunda ley de Ewald:
en el CSE las corrientes ampulípetas serían excitadoras y las ampulífugas
inhibidoras. La excitación es más efectiva que la inhibición para cambiar
la actividad laberíntica.
- Tercera ley de Ewald: en los CS
verticales se invierte la segunda ley, es decir, es más activa la
corriente ampulífuga que la ampulípeta.
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- Si bien el movimiento es el
estímulo fisiológico de estos receptores, también pueden ser estimulados
al provocarse corrientes endolinfáticas mediante estímulos no fisiológicos
como el térmico, el galvánico, el sonoro (fenómeno de Tullio), la presión
mecánica (signo de la fístula de Lucae) y los cambios químicos en la
endolinfa. Al estudiar las pruebas de exploración complementarías
analizaremos estos fenómenos.
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- ¿Cómo
se estimulan los CS?
- Cada CS forma con el utrículo
un anillo cerrado lleno de endolinfa. La cresta, cc sensoriales y la
cúpula cierran este anillo herméticamente a la altura de la ampolla, así
que toda corriente endolinfática que se genere en su interior producirá
una inclinación de la cúpula. Cuando la cabeza realiza un movimiento, los
canales se mueven al unísono con ella, pero el líquido endolinfático del
canal que se encuentra en el plano espacial del movimiento realizado, no
sigue el movimiento de la cabeza, sino que por su inercia tiende a
permanecer inmóvil y se retrasa respecto al movimiento del canal. Esto
equivale a un desplazamiento del líquido a lo largo del canal semicircular
en sentido-dirección opuesto al movimiento de giro cefálico: corriente
endolinfática de inercia. En ese momento la cúpula es desplazada o
arrastrada por la corriente endolinfática y en la misma dirección de la
corriente, pues sigue fielmente los movimientos de ésta, ya que tiene su
misma densidad, y al desplazarse moviliza a los cilios de las cc
neurosensoriales. En los movimientos habituales de la cabeza la corriente
endolinfática producida es muy pequeña, por lo que los movimientos de la
cúpula son igualmente mínimos, así para un movimiento de cabeza de una
velocidad angular de +/800º/seg la cúpula se desvía menos de un grado.
- Las crestas ampulares junto con
sus cc ciliadas, al contrario que la cúpula, se mueven al unísono de la
cabeza, como si estuviesen firmemente adheridas al hueso. Los cilios,
firmes en su base, son inclinados por el desplazamiento o torsión de la
cúpula, curvándose. Recordemos que los cilios de las cc vestibulares son
móviles, a diferencia de los cilios de las cc cocleares que son rígidos.
La inclinación de los cilios movidos por la corriente endolinfática es el
desencadenante de la estimulación de las cc sensoriales mediante su
despolarización, modificando su actividad de reposo mediante la aparición
de un potencial de acción.
- La corriente endolinfática
desplaza el diafragma ampular, constituido por la cresta y la cúpula. Se
ha de recordar que la cúpula forma un cierre hermético bien adaptado e la
luz del canal en la ampolla. Este diafragma es elástico, siendo más móvil
en su parte central que en sus extremos.
- Si la aceleración va en
aumento, la cúpula se desplaza cada vez más. Cuando la velocidad de
movimiento cefálico es constante y uniforme, al no haber aceleraciones ni
deceleraciones, desaparece la inercia y el conjunto endolinfa-cúpula gira
al unísono con el conducto, a la misma velocidad y sentido, no hay
corriente endolinfática y cesa la estimulación, ya que los cilios regresan
a su posición vertical de reposo y no son estimulados. Cuando la
aceleración cesa (deceleración) el conducto se detiene, pero la endolinfa
continúa moviéndose durante un breve período de tiempo por la inercia,
desplazando la cúpula en sentido contrario, originando la deflexión
inversa de los cilios y en consecuencia una respuesta neural inversa.
- Cuando el giro se detiene,
endolinfa y cúpula tienden a seguir girando por la inercia en igual
sentido que el movimiento, con lo que se reproduce una nueva estimulación.
Endolinfa y cúpula forman un conjunto que se comporta como una masa
homogénea pues la cúpula tiene el mismo peso específico que la endolinfa y
que al desaparecer el estimulo de la corriente tiene un movimiento
pendular amortiguado, lo que le permite responder con gran sensibilidad a
estímulos de corta duración. Existe una estrecha relación entre
desplazamiento de la cabeza y el de la cúpula.
- Debido a la estrechez de los
canales, el fluido endolinfático sólo puede moverse longitudinalmente en
una dirección y la dirección del flujo será en una dirección en el canal
de un lado y en la dirección opuesta en su homólogo del otro lado. Estos
movimientos se denominan ampulípetos o utriculípetos y ampulífugos o
utriculífugos según su dirección.
- La estimulación resultante será
diferente según el sentido del giro: así en el CSE una corriente
utriculípeta provoca una aumento de información y una corriente
utriculífuga, el efecto contrario. Esto mismo se puede expresar así: una
inclinación-deflexión de la cúpula hacia la ampolla produce estimulación
de ese canal y una deflexión de la cúpula en dirección contraria a la
ampolla hace disminuir los estímulos emitidos por el neuroepitelio de ese
canal. El CSE y el utrículo orientan su acción en el plano horizontal,
mientras que el CSP, el CSS y el sáculo lo hacen en un plano vertical. Es
decir, que en el CSE la corriente ampulípeta es estimulante y en los
verticales la corriente ampulífuga es la estimulante.
- La velocidad de la corriente
endolinfática es proporcional a la velocidad del movimiento cefálico, a
más velocidad del movimiento más estímulo. Los movimientos de la cúpula
pueden compararse a los de un péndulo en un medio viscoso. Al girar la
cabeza el laberinto de cada lado se mueve a una velocidad de aceleración
distinta, el canal situado en la parte exterior del giro se desplaza a
mayor velocidad que el situado interiormente, esto produce una corriente
en los líquidos del laberinto situado en la parte externa del giro más
intensa que en el situado internamente. Por tanto, se producirá un mayor
número de descargas en el canal situado exteriormente que en el situado
interiormente al giro cefálico.
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- Este sistema se comporta
fisiológicamente como una balanza, estando ambos lados organizados en un
puch-pull o flip-flop, es decir, en inervación recíproca: así, un
desplazamiento cupular utriculípeto en el CSE produce un aumento de la
frecuencia de descargas de un lado y asocia un desplazamiento cupular
utriculífugo en el CSE del otro lado con la consiguiente disminución de
descargas. Cuando un lado es estimulado, el otro queda sometido a una
inhibición en la producción de señales de tipo compensatorio. Cuando la
cabeza está en reposo, los canales de cada lado que se hallan en el mismo
plano, envían desde ambos vestíbulos descargas tónicas de la misma
intensidad al tronco cerebral. Cuando la cabeza gira a una nueva posición
según un determinado plano, la descarga tónica de uno de los canales en
ese plano empezará a disminuir, a la vez que la del canal del lado opuesto
empezará a aumentar. Cuando la cabeza rota en dirección opuesta ocurrirá
lo contrario. Esta variación del "input" vestibular emitido para cada lado
hacia el troncoencéfalo, al ser integrada por el SNC, se interpreta como
giro.
- Esta diferencia de actividad
entre ambos laberintos es la señal que genera la respuesta vestibular.
Con movimientos de la cabeza muy rápidos la actividad espontánea en el CSE
inhibido puede llegar a la desaparición, 0 impulsos nerviosos/seg.,
mientras en el CSE excitado puede aumentar en proporción a la intensidad
del estímulo, pudiendo llegar a 400 impulsos/seg. Otra característica de
los receptores vestibulares es que entre la detección del movimiento por
el receptor y su percepción el tiempo de latencia es muy corto, por ello
los reflejos que desencadenan son muy rápidos.
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Receptores maculares:
- Las funciones del utrículo y
del sáculo son todavía ampliamente discutidas, la del sáculo no es
conocida con exactitud.
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- Como ocurre en los CS, los
otolitos y las máculas están situados para responder a movimientos en los
tres planos del espacio, aunque a diferencia de los canales, estos
disponen sólo de dos órganos sensoriales, utricular y sacular, situados
perpendicularmente entre ellos (ángulo recto de una mácula respecto a la
otra). El estímulo más efectivo para estos receptores es la aceleración
lineal realizada en un plano paralelo a la mácula, comportándose como
acelerómetros lineales e inclinómetros. Así tendremos que:
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Las máculas del
sáculo, al estar situada en el plano frontal (vertical), captan los
movimientos cefálicos verticales de ascenso y descenso (hacia arriba y
hacia abajo) y las aceleraciones lineales hacia delante. Al sáculo, además
de su función como captor de movimiento, se le ha atribuido también una
función inmunoprotectora del laberinto, al haberse observado en él
abundantes linfocitos.
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Las máculas del
utrículo, al estar colocadas en el suelo, su orientación es horizontal,
captando las lateralizaciones hacia los lados, o inclinaciones de la
cabeza y sus desplazamientos lineales hacia atrás y hacia delante.
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- Aunque con menos efectividad
que las aceleraciones y deceleraciones lineales, las máculas son también
estimuladas por las fuerzas gravitatorias y por las aceleraciones de
traslación centrífugas y centrípetas. Así, son estimuladas por los
movimientos angulares de baja frecuencia hechos al rededor del eje
horizontal trasverso de la cabeza (cabeceo) y del eje anteroposterior
(rodamiento). En ambos casos se modifica la dirección del efecto de la
gravedad. Sin embargo no responden a las aceleraciones angulares al
rededor del eje cefálico vertical.
- Durante la aceleración de la
cabeza, el movimiento de la masa gelatinosa se retrasa con respecto al de
ésta. Así, la masa gelatinosa se mueve con respecto a las cc ciliadas,
produciendo una deflexión de los cilios de éstas y una excitación de las
mismas. Cuando el movimiento de la cabeza alcanza una velocidad constante,
no existe ya un desfase en el movimiento de la masa gelatinosa, no hay
deflexión de los cilios ni excitación de las cc ciliadas. Cuando el
movimiento de la cabeza se relentiza, los cilios sufren una deflexión en
el sentido contrario y se produce de nuevo una excitación de las cc
ciliadas hasta que el movimiento cesa. Los cilios del utrículo y sáculo se
inclinan por gravedad si la cabeza está inclinada hacia un lado. Por
tanto, el sistema es sensible tanto a la inclinación de la cabeza como a
la aceleración/desaceleración y no es capaz de distinguirlas; por ejemplo,
no puede discriminar entre aceleración o inclinación hacia atrás de la
cabeza. (IMAGEN)
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- Los input-autput de los
receptores maculares de cada lado, funcionan igual que en los canales
semicirculares, con la cabeza en reposo emiten una respuesta nerviosa
igual de cada lado. El mecanismo fisiológico de la generación del impulso
nervioso informador es el movimiento cefálico: al desplazarse la cabeza,
las cc sensoriales se mueven también, pero la membrana otoconial de
carbonato cálcico, que es más densa que la endolinfa que la rodea, queda
retrasada a causa de la inercia. Este retraso es transmitido a través de
la membrana gelatinosa produciendo la deflexión de los cilios que se
encuentran inmersos en ella. El movimiento ciliar despolariza la cc
desencadenando la estimulación celular, que aumenta o disminuye, según la
dirección de la aceleración. Cuando se alcanza una velocidad constante, la
membrana gelatinosa y la masa otoconial vuelven a su posición de reposo y
no hay estimulación. Cuando la cabeza se retrasa, las cc sensoriales lo
hacen igualmente al mismo tiempo, pero la otoconia tiene impulso y
continúa moviéndose, quedando ligeramente adelantada. Este cambio relativo
de posición se transmite de nuevo a los esterocilios por la membrana
gelatinosa, pero la deflexión es ahora en sentido opuesto a la ocurrida
durante la aceleración, por lo que la estimulación neuronal también se
invierte.
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- Es de interés volver a recalcar
que las cc ciliadas de los receptores del SV, no sólo están activas en
movimiento, sino que además mantienen una actividad espontánea en reposo
constante y muy intensa, existiendo una descarga continua de potenciales
de acción en las fibras de los nervios vestibulares (unos 90 impulsos por
segundo en las crestas). Esta actividad continua está producida por el
efecto excitador permanente de la fuerza de la gravedad sobre las máculas.
En la ingravidez se produce una desaferenciación de los órganos otolíticos,
dejando de emitir descargas, esto sin embargo no ocurre en los canales. La
actividad espontánea permanente de este sistema sensorial en ausencia de
estímulos se relaciona funcionalmente con estas misiones:
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Contribuir al
mantenimiento del tono muscular fundamental en reposo del cuerpo y por
eso, al fallar el laberinto de un lado, disminuye el tono muscular en el
lado afecto. Así se mantiene una bilateralidad y simetría que permite
mantener el cuerpo en la línea media sin inclinarse hacia los lados.
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Permitir
respuestas bidireccionales, o sea, que un estímulo es detectado no sólo en
magnitud y duración, sino también en polaridad, como en el caso de
aceleraciones positivas y negativas.
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Aumentar la
sensibilidad del receptor, siendo su umbral de excitación más bajo.
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Fisiología del neuroepitelio.-
- Las cc ciliadas de los
neuroepitelios del SV son las encargadas de transformar la energía de los
estímulos mecánicos en energía biológica, produciendo mensajes nerviosos.
- La estimulación de las cc
ciliadas aumenta o disminuye su actividad permanente, produciendo una
respuesta excitatoria o inhibitoria, según el sentido o dirección del
movimiento desplazador de los cilios. Las leyes de Ewald hacen deducir que
existe una polarización de los CS.
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- En efecto, la actividad de las
cc ciliadas viene determinada por su polarización morfofuncional, estando
ésta relacionada con su organización ciliar, más concretamente con la
orientación de los esterocilios con relación al quinocilio (o cinetocilio).
La energía mecánica del flujo endolinfático que produce el desplazamiento
o inclinación de los esterocilios en dirección hacia el quinocilio,
produce una despolarización de la membrana celular y como consecuencia una
excitación celular positiva, que producirá la liberación de las aminas
neurotransmisoras y la consecuente descarga de las fibras eferentes. Dicho
de otra forma, la inclinación del quinocilio que lo aleja de su cuerpo
celular acelera el ritmo de las descargas.
- El movimiento en el sentido
contrario produce una hiperpolarización y como consecuencia una inhibición
de la liberación de mediadores sinápticos con la consiguiente disminución
de descargas nerviosas o inhibición de las mismas.
- A mayor movimiento del
quinocilio, mayor cambio en los fenómenos bioeléctricos. Los cilios
solamente son estimulados por movimientos longitudinales y nunca por
movimientos en sentido lateral ni por compresión. (IMAGEN)
- El quinocilio no es el
responsable directo de la mecanotraducción, por lo que su manipulación no
modifica el potencial de membrana celular. El quinocilio lo que hace es
provocar el movimiento de los esterocilios. El desplazamiento de los
esterocilios produce la apertura de los canales iónicos de K. Para que
estos canales se abran es necesaria la presencia de Ca.
- La entrada de K en la cc
ciliada produce una despolarización hacia su polo basal, liberándose el
contenido en neuromediadores de las vesículas que rodean la barrera
sináptica.
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- La orientación de las cc
ciliadas de las tres crestas no es igual, como se supone de la segunda ley
de Ewald. En los CSE los quinocilios están polarizadas mirando hacia el
utrículo: polarización ampulípeta. En los conductos semicirculares
verticales la polarización es inversa: polarización ampulífuga.
- En las máculas del utrículo los
quinocilios están orientados hacia la estriola. En el sáculo la
polarización es opuesta, centrífuga: cc ciliadas de espaldas a la estriola.
En ellas la direccionalidad ciliar no está tan bien definida como en las
crestas y su patrón de respuesta es complejo.
- En los movimientos ciliares se
encuentran implicadas la actina, miosina y tropomiosina que se encuentran
en la base de los cílios.
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- Las cc ciliadas en su polo
basal sináptico entran en contacto con las fibras eferentes que transmiten
la información hacia el nervio vestibular. Estas conexiones sinápticas son
diferentes para los dos tipos de células sensoriales de Wersall, cc tipo I
y tipo II. Las cc tipo I hacen sinapsis con una axón solamente, en las de
tipo II un axón hace sinapsis con muchas cc. En este polo basal de las cc
sensoriales nos encontramos también con fibras aferentes, llegadas de
origen central, que tienen una función de control, modulando la
sensibilidad dinámica de estas cc receptoras.
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- Núcleos vestibulares:
- Los NV, así como los grupos
celulares accesorios a ellos, no son solamente un centro de sinapsis, sino
que además constituyen un centro de integración multisensorial y motora,
recibiendo aferencias espinales somato-sensoriales, visuales, auditivas,
cerebelosas, corticales y vestibulares contralaterales.
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- Las neuronas secundarias que
forman los NV tienen una actividad espontánea en reposo, que se modifica
como respuesta a estímulos de aceleración angular cefálica. Funcionalmente
se diferencian en dos tipos:
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Tipo I: son las
más numerosas, su actividad aumenta con las rotaciones cefálicas
ipsilaterales y disminuye por las rotaciones contralaterales. Pueden ser
tónicas, con actividad espontánea que las hace estar descargando impulsos
continuamente, y responden a estímulos por débiles que estos sean. Otras
son cinéticas que sólo se estimulan cuando llega un impulso directo desde
el órgano vestibular periférico, siendo sensibles sólo a estímulos fuertes
a los que responden inmediatamente.
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Tipo II: estas
neuronas presentan un patrón fisiológico contrario a las de tipo I,
disminuyen su actividad espontánea ante estímulos ipsilaterales y aumenta
ante estímulos contralaterales. Estas neuronas no son estimuladas
directamente por las aferencias laberínticas primarias como las de tipo I,
sino que lo son a través de las conexiones intervestibulares por las
neuronas tipo I contralaterales. Las neuronas tipo II, tras ser
estimuladas por las de tipo I contralaterales, tiene una función
inhibitoria de las neuronas tipo I de su mismo lado. De esta forma los NV
de un lado pueden controlar las rotaciones de la cabeza en ambas
direcciones.
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- Ambos tipos neuronales tienen
una capacidad de saturación cuando los estímulos son prolongados e
intensos.
- Los NV reciben información
sobre la actividad nerviosa de ambos laberintos y efectúan un análisis
comparativo de esta información mediante el cual se evalúa el movimiento
cefálico captado, según que la actividad de cada lado sea igual o
diferente.
- Cuando los impulsos nerviosos
que llegan a los núcleos de ambos lados son iguales, la actividad de los
mismos es homogénea y entonces estos emiten impulsos nervioso homogéneos.
Ahora bien, en cuanto se produce una diferencia de intensidad en los
impulsos recibidos de cada lado, ésta se traduce, a su vez, en una
diferente actividad en las cc nucleares de cada lado que comienzan a
emitir estímulos por sus vías eferentes.
- Es de interés resaltar la
función del núcleo de Deiters. Este núcleo forma parte del sistema motor
extrapiramidal y es un eslabón clave en los reflejos del equilibrio, ya
que va a actuar a modo de compuerta, dejando pasar unos u otros impulsos
reflejos, según las necesidades del momento.
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Conexiones intervestibulares.
- La funcionalidad de estas
conexiones entre los núcleos de cada lado es, que cada neurona de un lado
puede ejercer una influencia negativa depresora o excitadora sobre su
neurona homóloga, situada en los núcleos del otro lado.
- Estas conexiones permiten que
en circunstancias normales, a pesar de que la actividad vestibular durante
el movimiento cefálico sea asimétrica, no sea interpretada por el SNC como
disbalance entre ambos lados, sino como movimiento cefálico de giro,
lateralización etc.. La actividad durante el movimiento está controlada en
parte por el lado excitado, siendo posible a través de la actividad de
estas conexiones coordinar la diferente actividad entre ambos lados. Así,
un paciente con pérdida unilateral de la función vestibular carece de
dicho mecanismo de interrelación entre ambos lados y los movimientos
cefálicos muy rápidos hacia el lado de la lesión suelen producir
inestabilidad corporal y ocular.
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- Líquidos laberínticas.
- Funciones de los líquidos
laberínticos:
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Metabólica:
contienen una serie de sustancias específicas necesarias para el
metabolismo de las estructuras neurosensoriales utrículo-saculares y
ampulares.
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Mecánico-estimuladora: son el medio físico necesario para que se realice
el mecanismo de estimulación de los neurorreceptores.
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Bioquímica:
constituyen un medio iónico adecuado para la generación de los
biopotenciales de la excitación neural y la actividad sináptica de los
receptores laberínticos. En el capítulo 11 de este tema se amplían estos
aspectos.
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- Origen: tanto el origen como la
reabsorción son muy discutidos y mantienen puntos oscuros.
- En un principio se les
consideró estáticos pero hoy se acepta su circulación dinámica, habiéndose
comprobado por múltiples experiencias su producción y reabsorción.
- Perilinfa: se han planteado
diversas hipótesis sobre su origen. Se ha considerado que su origen puede
ser hemático, proveniente del LCR, o de la endolinfa. Este último origen
es el más admitido, considerándola como un producto de filtración a
expensas de la endolinfa.
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- Endolinfa: producida por un
epitelio secretorio diseminado por diferentes regiones de la porción
membranosa del laberinto: estría vascular, vestíbulo y ampollas de los
conductos semicirculares.
- La válvula utrículo-endolinfática
de Bast sirve para preservar la hemostasia del utrículo y de los
conductos semicirculares al permitir la evacuación regular de la endolinfa
producida en el vestíbulo, evitando la distensión de estas estructuras y
su repercusión sobre los elementos sensoriales. La apertura de esta
válvula se produce de forma pasiva por distensión de su borde externo.
- Reabsorción: tiene lugar a
nivel del conducto y saco endolinfático. El saco actúa además como válvula
reguladora de la tensión endolaberíntica mediante un mecanismo de feed-back
negativo.
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Reacciones vegetativas de origen
laberíntico.
- Los estímulos vestibulares
provocan respuestas colinérgicas del sistema nervioso vegetativo, debido a
las conexiones existentes entre el SV y los núcleos del sistema
neurovegetativo. Estas conexiones se realizan a través de la sustancia
reticular.
- Estas respuestas vegetativas se
hacen más evidentes en situaciones de patología vestibular.
- La estimulación laberíntica
produce un aumento de tono parasimpático de forma inmediata al estímulo
que es de corta duración. A los pocos segundos, aparece un aumento de tono
en el sistema simpático que contrarresta al anterior y su duración es más
prolongada.
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Reacciones
laberínticas sobre el aparato cardiocirculatorio: existe un reflejo
vestíbulo-tenso-arterial, por el cual, tras un estímulo laberíntico, se
produce inmediatamente una reacción vasodepresiva en todo el organismo de
forma simultánea. Tras unos segundos, se inicia una reacción inversa
vasopresiva solamente en la arteria central de la retina del ojo situado
en la dirección del componente rápido del nistagmo.
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Reacciones sobre
el aparato respiratorio: la estimulación vestibular ejerce una acción
inhibidora sobre los centros respiratorios bulbares que se traduce en
bradipnea y un acortamiento del período inspiratorio con alargamiento de
la respiración.
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Reacciones sobre
el aparato digestivo: aumento de la secreción salivar e incremento de la
motilidad gastrointestinal (nauseas, vómito y diarrea).
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Reacciones
pupilares: reflejo vestíbulo-pupilar.
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Reacciones
metabólicas: al disminuir la frecuencia respiratoria, disminuye el consumo
de oxígeno, apareciendo alteraciones en el metabolismo hídrico, de los
glúcidos y en las cifras de calcemia.
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Reacciones sobre
la médula suprarrenal: liberación de adrenalina.
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- Cave preguntarse el porqué de
estas manifestaciones vegetativas, ya que esta fuerte conexión que existe
entre el SV y el vegetativo ha de tener algún fundamento. Pues bien, a
estas reacciones, que nada tienen que ver con el equilibrio, se les da una
función alarmígena en circunstancias en las que corre riesgo el
mantenimiento del equilibrio corporal, obligando al individuo a buscar la
posición más estable para su organismo, que es la horizontal.