NERVIO MAXILAR SUPERIOR

     
 

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  Tema 03.1ª NEUROANATOMÍA PARA ORL
     
Dr. Jesús García Ruiz    
     
03.1ª.05   NERVIO MAXILAR SUPERIOR
 
 
    Trayecto y relaciones.
    Ramos colaterales y terminales.
   ▪    Anatomía funcional.
 
 
   El nervio maxilar superior, o maxilar simplemente, lo mismo que el oftálmico, es solamente sensitivo. Se desprende del borde ántero-externo del ganglio de Gasser, por fuera del oftálmico.
 
 
   TRAYECTO Y RELACIONES.
   Desde su origen, el nervio maxilar pasa por la parte inferolateral del seno cavernoso en la base del cráneo y se dirige hacia delante para atravesar el agujero redondo mayor penetrando en el transfondo de la fosa ptérigo-maxilar, o esfenopalatina. El nervio sigue en esta cavidad una dirección oblicua hacia delante, hacia abajo y hacia fuera. Sale así del transfondo de la fosa para penetrar en la fosa ptérigo-maxilar propiamente dicha y alcanza la extremidad posterior del canal infraorbitario. Aquí el nervio cambia de dirección por segunda vez al introducirse primero en el canal infraorbitario y después en el conducto infraorbitario, para desembocar en la fosa canina por el agujero
infraorbitario.
   A causa de estas dos acodaduras, el nervio maxilar superior sigue en su conjunto un trayecto en forma de bayoneta.
 
   En el cráneo el nervio está contenido en un desdoblamiento de la duramadre y camina a lo largo y por fuera de la pared inferior del seno cavernoso.
   En el transfondo de la fosa ptérigo-maxilar y en esta fosa, el nervio está situado en la parte superior de la cavidad y pasa por encima de la arteria maxilar interna y por encima y por fuera del ganglio esfeno-palatino. Está unido a este ganglio por medio del nervio esfeno-palatino.
   En el canal y en el conducto infraorbitario, el maxilar superior toma el nombre de nervio infraorbitario. Va acompañado por la arteria del mismo nombre, que está primero por fuera, después por debajo y más tarde por dentro del nervio. Una hojilla de desdoblamiento del periostio, que cubre el canal infraorbitario, separa el nervio de la órbita. La pared ósea inferior del canal y del conducto, que es muy delgada, lo separa del seno maxilar.
 
 
RAMOS COLATERALES Y TERMINALES.
   Son seis:
 
Ramo meníngeo medio.
   Se desprende del maxilar superior antes de su salida del cráneo y se distribuye por la duramadre próxima.
 
Ramo orbitario.
   Este ramo nace inmediatamente por delante del agujero redondo mayor, o bien a nivel de este agujero, atraviesa la hendidura esfeno-maxilar y se anastomosa con un ramo del nervio lagrimal en la pared externa de la órbita, aproximadamente en la unión del tercio anterior con los dos tercios posteriores de esta pared.
   Del asa anastomótica que así se forma, parten filetes lagrimales para la glándula lagrimal y el nervio témporo-malar. El nervio témporo-malar nace a la altura del borde interno del recto externo, penetra en el conducto de su nombre y da un ramo malar para los tegumentos del pómulo y un ramito temporal que se distribuye por la piel de la región temporal y a veces se anastomosa con un filete temporal profundo anterior, rama del maxilar inferior.
 
   Nervio esfeno-palatino.
   Nace del maxilar superior en el transfondo de la fosa ptérigo-maxilar. Se dirige enseguida hacia abajo y un poco hacia dentro, pasa por fuera o por delante del ganglio esfeno-palatino, al cual está íntimamente unido, da uno o dos ramos anastomóticos al ganglio, y se divide, por debajo de este ganglio, en numerosas ramas terminales, que son: los ramos orbitarios, los nervios nasales superiores, el naso-palatino, ptérigo-palatino, palatino anterior, palatino medio y palatino posterior.
 
-    Los ramos orbitarios se desprenden del nervio esfeno-palatino al final del ganglio. Son muy delgados, penetran en la órbita y alcanzan, a través de las suturas de la pared interna de la misma, la mucosa del seno esfenoidal y del las celdas etmoidales posteriores.
-    Los nervios nasales superiores, delgados, en número de tres o cuatro, penetran en las fosas nasales por el agujero esfeno-palatino y se ramifican en la mucosa de los cornetes superior y medio.
-    El nervio naso-palatino se introduce también en las fosas nasales por el agujero esfeno-palatino y alcanza, con la arteria naso-palatina, bajo la mucosa de la bóveda, el tabique de las fosas nasales. Recorre el tabique de arriba abajo y de atrás a delante, le da numerosos ramitos y penetra en el conducto palatino anterior de la bóveda palatina.
-    El nervio ptérigo-palatino o faríngeo se dirige hacia atrás por el conducto petérigo-palatino y termina en la mucosa de la rinofaringe.
-    El nervio palatino anterior desciende por el conducto palatino posterior, da en su camino un ramo para el cornete inferior y se ramifica en la mucosa del velo del paladar y de la bóveda palatina.
-    Los nervios palatino medio y palatino posterior descienden por detrás del precedente, por los conductos palatinos accesorios y se distribuyen por la mucosa del velo del paladar. El nervio palatino posterior da también algunos ramos finos, que terminan en los músculos periestafilino interno, gloso-estafilino y palato-estafilino, así como en el haz palatino del faringo-estafilino. Ahora bien, el nervio maxilar superior es exclusivamente sensitivo y la patología demuestra que estos músculos están inervados por el neumogástrico o por el espinal. Estos hace suponer que el nervio palatino posterior contiene fibras motrices del neumogástrico, o de la rama interna del espinal que se une al neumogástrico. Efectivamente, estas fibras motrices alcanzan el nervio palatino siguiendo este trayecto: por el ramo anastomótico de la fosa yugular hasta el facial, por el mismo nervio, de abajo a arriba, es decir, hacia su origen, hasta el ganglio geniculado, otras siguiendo el nervio petrosos superficial mayor y el nervio vidiano hasta el ganglio esfeno-palatino, y finalmente otras lo hacen a través de las ramas anastomóticas que unen este ganglio al nervio esfeno-palatino.
 
   Ramos dentarios posteriores.
   Estos ramos, en número de dos o tres, se separan del nervio maxilar un poco antes de su entrada en la cavidad orbitaria. Descienden por la tuberosidad maxilar, se introducen en los conductos dentarios posteriores y forman, anastomosándose por encima de los molares y premolares, un plexo dentario, que proporciona los ramos a las raíces de todos los molares superiores, al hueso maxilar y a la mucosa del seno maxilar. Inerva el segundo y tercer molar.
 
   Nervio dentario medio.
   Nace del nervio infraorbitario, en el canal infraorbitario o en la extremidad posterior del conducto. De allí desciende por el espesor de la pared ántero-externa del seno hasta la parte media del plexo dentario.
   Este nervio no es constante porque está confundido frecuentemente con el más elevado de los nervios dentarios posteriores, cuyo trayecto comparte hasta la proximidad de su territorio de distribución. Inerva los premolares y el primer molar.
 
   Ramo dentario anterior.
   Nace del maxilar superior en el conducto infraorbitario, se introduce en el conducto dentario anterior y superior y se distribuye por las raíces de los incisivos y del canino correspondiente, así como también por la mucosa de la parte anterior del meato inferior. Este ramo se anastomosa por detrás con el plexo dentario. Inerva el canino y los incisivos.
 
   Ramos terminales.
   El nervio infraorbitario se divide desde su salida del conducto infraorbitario en numerosas ramas terminales. Se dividen éstas en ascendentes o palpebrales, descendentes o labiales e internas o nasales. Las palpebrales van al párpado inferior. Las labiales se ramifican en los tegumentos y en la mucosa de la mejilla del labio superior. Las nasales terminan en los tegumentos de la nariz.
   Uno o varios ramos del nervio infraorbitario se anastomosan, por debajo, con los ramos infraorbitarios del facial y, en los párpados, con los filetes palpebrales del nervio lagrimal por fuera y del frontal por dentro.
 
 
   ANATOMÍA FUNCIONAL DEL NERVIO MAXILAR.
   El nervio maxilar recibe por sus terminaciones y transmite la sensibilidad de la piel de la mejilla, del párpado inferior, cara lateral y ala de la nariz y del labio superior. Para el ojo da sensibilidad a la mitad inferior de la cornea, a la conjuntiva e inerva el iris.
   Sus ramas profundas transmiten la sensibilidad de las mucosas de la parte inferior de las fosas nasales o zona respiratoria, la mucosa del seno maxilar, la del paladar blando y duro, la de los dientes y de las encías del maxilar superior. Igualmente inerva los dientes del maxilar superior.
   Sus ramas intracraneales inervan la duramadre temporal y parietal (fosa craneal media), así como la arteria meníngea media.
   Finalmente lleva fibras vegetativas tomadas del NF para el control de las secreciones lagrimal y nasal.
 

 

 
 

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