ANATOMÍA DEL CONDUCTO AUDITIVO INTERNO

     
 

Otorrinoweb.com

 
     
  Tema 02.2ª ANATOMÍA DEL OÍDO INTERNO
     
Dr. Jesús García Ruiz    
     
02.2ª.07   ANATOMÍA DEL CONDUCTO AUDITIVO INTERNO
    Descripción general.
    Poro acústico.
    Fondo del CAI.
    Contenido.
 
 
DESCRIPCIÓN GENERAL.
   El CAI es una excavación ósea, tubular, más o menos cilíndrica, situada en el peñasco que pone en comunicación el laberinto con la fosa cerebral posterior. Está formado por un hueso muy denso, rodeado de otro más o menos esponjoso.
   Ambos CAIs atraviesan el peñasco, estando situados en el plano frontal biauricular, coincidiendo casi con el eje transversal biauricular, orientados ligeramente hacia delante y hacia afuera. Su eje forma con el plano de la eminencia arcuata un ángulo de 60º. Ambos CAIs son simétricos en el 90% de los casos. Su eje forma con el eje longitudinal de la pirámide petrosa un ángulo de unos 45º. Su dirección en el cráneo puede definirse como oblicua hacia fuera y un poco hacia delante, es decir que mira hacia adentro.
   Esquemáticamente puede parangonarse a un cilindro, limitado por dos extremos y cuatro paredes. La extremidad interna, o final endocraneal, está representada por el orificio o poro acústico interno. La extremidad externa está constituida por un fondo de saco óseo, que corresponde a la pared medial o interna del vestíbulo y a la base de la cóclea o caracol.
 
 
   PORO ACÚSTICO.
   La extremidad interna, o medial, del CAI se denomina también poro acústico interno, o meato del CAI. Se abre en la pared posterior del peñasco, hacia la fosa craneal posterior en la región del ángulo ponto-cerebeloso. Se localiza en la unión del tercio interno con el medio de dicha pared y ocupa la mitad superior de su altura, por tanto se encuentra más cerda del borde superior del peñasco que del inferior. Su orientación en dicha pared del peñasco es de adelante hacia atrás y de afuera hacia dentro, es decir, mira hacia atrás y hacia dentro.
   La forma del poro acústico interno es preferentemente oval o elíptica, con su eje mayor en el plano horizontal.
   Sus dimensiones varían de unos casos a otros y difieren escasamente entre los diferentes autores que las han descrito. Su diámetro medio es de 5 mm y se dan como medidas promedio: 5 mm de alto, o diámetro vertical, por 8 mm de diámetro horizontal, o antero-posterior.
   Su borde externo es cortante, mientras que su borde interno es más suave y se prolonga hacia adentro por un desfiladero.
   El poro se relaciona:
-  Con la fosa subarcuata. En el fondo de la fosa se encuentra el orificio anterior del canal petro-mastoideo, el cual está situado por encima y por detrás del poro, muy cerca del borde superior del peñasco.
-  Con la eminencia arcuata. El CAI se encuentra 10 m.m por delante de la eminencia arcuata a lo largo de una línea paralela al borde superior del peñasco pero que pase por el ápex del conducto CSS.
-  La fosita ungüeal y el SE están situados aproximadamente a un mm por detrás del CAI.
-  El orificio del acueducto del caracol está situado a 5 mm por debajo del poro, muy cerca del borde inferior del peñasco.
 
   FONDO DEL CAI.
   La extremidad externa, o lateral, o fondo del CAI, está formada por una pared ósea delgada, de unos 8 mm de espesor, que lo separa del oído interno.
   Esta pared, en su cara externa, está en contacto con la columella del laberinto anterior y por detrás con la pared interna del vestíbulo.
   La cara interna o fondo del CAI, está dividida en el plano antero-posterior en dos compartimentos por un tabique óseo denominado cresta falciforme o transversa. La cresta se encuentra generalmente situada un poco por encima de la línea media transversal de este fondo y su dirección es, en la mayoría de los casos, horizontal, aunque puede ser también ligeramente oblicua.
   El compartimento superior del fondo está a su vez subdividido por una cresta vertical en dos excavaciones o fositas por una cresta vertical, denominada por algunos autores Bill´s barr. La fosita anterior se prolonga lateralmente por un orificio que corresponde al orificio del acueducto de Falopio, por donde transcurre el NF; la posterior, denominada cribiforme o vestibular superior, da paso a los nervios ampulares externo y superior y al nervio auricular, que constituyen en el CAI el nervio vestibular superior, también llamado utricular. Corresponde dicha fosita a la parte superior de la cara interna del vestíbulo.
   El compartimento inferior, algo más grande que el superior, está también dividido en dos fositas por una cresta vertical, algo menos pronunciada que la Bill´s barr del compartimento superior. La anterior o coclear, más amplia, corresponde a la base de la collumela y presenta numerosos orificios dispuestos en forma de espiral, que constituyen la lámina cribosa espiral del caracol, por donde pasan las fibras procedentes del nervio coclear. La otra fosita, posterior, o vestibular inferior, presenta un orificio por donde pasa el nervio que nace en el sáculo, nervio sacular.
 
   Situado póstero-inferiormente a esta fosita vestibular inferior, en la pared posterior del CAI, en su porción más próxima al fondo del mismo, se encuentra un pequeño orificio, foramen singulare de Morgani, por el que emergen las fibras que, procedentes de la ampolla del CSP, constituirán, dentro del CAI, el nervio vestibular inferior, al unirse al nervio sacular. Se le denomina también nervio singular.
 
   Las cuatro paredes, anterior, posterior, superior e inferior, constituyen el cuerpo del CAI, que puede tener forma cilíndrica, cónica, u ovalada, siendo esta última la más frecuente.
 
   Dimensiones de las paredes: varían de unos autores a otros.
   Pared anterior de 14,9 mm a 15,5 mm
   Pared posterior de 8,5 a 9´9 mm.
   Pared superior de 9 a 11´5 mm.
   Pared inferior 8 a 11´8 mm.
 
   Dimensiones de los diámetros que son igualmente muy variables:
   Vertical 4´6 a 5´9
   Horizontal 4´5 a 5´4.
 
   La pared posterior es más corta que la anterior y la inferior más corta que la superior. Desde el punto de vista quirúrgico, conviene conocer algunas características de las paredes superior y posterior, por ser puntos de abordaje del CAI. La superior o techo se trepana en la cirugía por vía transtemporal, desde su cara endocraneal hasta el límite del CAI y presenta un espesor medio de 4 mm. La pared posterior quirúrgicamente se destruye por vía translaberíntica, o por posterior transmeatal, presenta un espesor mayor cuanto más próxima al fondo del CAI. Si su borde o labio tiene por término medio 1 mm de espesor, a nivel del fondo esta dimensión es de 7 mm por término medio. Esta pared tiene forma de triángulo con vértice anterior o medial, y base posterior o lateral.
 
 
   CONTENIDO.
   El contenido del CAI está constituido por el paquete nervioso acústico facial y el pedículo vascular del oído interno. El paquete nervioso está compuesto por el VII, intermediario y VIII pares craneales. El pedículo vascular del oído interno está unido a su vaina pial, así como a los plexos timpánicos que lo rodean.
 
     Las meninges.
    El conjunto del paquete es una auténtica prolongación de la fosa cerebelosa, ya que las meninges (aracnoides) de la fosa posterior se prolongan hacia el interior del CAI formando un divertículo de la cisterna del ángulo ponto-cerebeloso. La duramadre está fuertemente adherida a las paredes óseas del conducto y se continúa con el periostio del poro acústico.
   La piamadre tapiza los elementos vásculo-nerviosos, de tal forma que estos elementos quedan bañados en LCR procedente de la gran cisterna ponto-cerebelosa.
   No se conocen linfáticos en el CAI.
 
     Elementos nerviosos.
   Las fibras nerviosas que emergen del fondo del conducto y del foramen sigulare de Morgagni se van a agrupar constituyendo los troncos nerviosos del VII y VIII pares. En la porción más distal del CAI no resulta difícil identificar las fibras correspondientes al NF, intermediaro de Wrisberg, coclear y vestibular superior e inferior. Sin embargo, algo más medialmente, si bien la diferenciación entre VII y VIII está clara, todas las fibras estatoacústicas componen un único tronco sobre el que resulta difícil su separación.
   Si se abre el CAI demoliendo el techo, se obtiene una imagen en la que los nervios se sitúan en dos planos de la siguiente manera: en el plano superior se encuentra por delante el facial y por detrás el vestibular superior; en el plano inferior por delante está el coclear y por detrás el vestibular inferior. Estos últimos quedan ocultos respectivamente por el facial y vestibular superior y son necesarias maniobras de disección para su visualización.
   Si se expone el CAI demoliendo su pared posterior, en su porción más distal, se pueden identificar, en el plano más superficial o posterior, los dos nervios vestibulares y en el plano más profundo o anterior, el NF por arriba y el coclear por debajo.
   Los diámetros del facial y coclear pueden variar, él que sí se muestra claramente menos grueso que los anteriores es el vestibular inferior.
   Algunos autores han descrito la presencia de anastomosis entre los VII y VIII pares craneales dentro del CAI. Sí que las hay entre el intermediario y el vestibular. No existen anastomosis alguna con el colcear. Suele tratarse de anastomosis muy finas estando formadas por dos o tres ramas que desde la pared posterior del intermediario alcanzan la cara anterior del nervio vestibular. Estas fibras suelen proceder del componente parasimpático del intermediario.
   Cuando el paquete acústico-facial aflora por el poro acústico interno está constituido por un único tronco nervioso que penetra en el espacio de la cisterna ponto-cerebelosa lateral. En su recorrido, la situación de las fibras que constituyen el acústico, queda parcialmente modificada al efectuar las vestibulares un movimiento de torsión sobre las cocleares, pasando de póstero-inferiores al salir del CAI a póstero-superiores cuando entran en el tronco cerebral. Flotando en un lago de LCR, tabicado por finas trabéculas, el tronco acústico–facial recorre aproximadamente 24 mm en dirección hacia atrás, hacia dentro y ligeramente hacia abajo, para alcanzar la fosita lateral del bulbo, por donde penetra en el tronco cerebral.
 
                                                                     Elementos vasculares.
   La arteria auditiva interna. Lo más frecuente es que nazca de la cerebelosa media, si bien, a veces, nace de la arteria cerebelo-laberíntica que es una arteria independiente de la anterior.
   Cuando ocurre esto último, la arteria cerebelo-laberíntica da lugar a la arteria auditiva interna y a dos recurrentes cerebelosas. En la mitad de los casos es única, pero pueden ser dos, e incluso hasta tres, las arterias con destino laberíntico. Estas arterias están situadas habitualmente entre el VII y el VIII par y a veces entre el VIII y el suelo del CAI. Cuando hay dos arterias auditivas internas, una está situada sobre el VIII y la otra bajo el mismo.
   Este sistema arterial se suele dividir en tres ramas: arteria vestibular anterior, arteria coclear y arteria vestíbulo-coclear. Otras veces lo hace solo en dos ramas: arteria vestibular anterior y arteria vestíbulo-coclear.
   La arteria cerebelosa media puede formar un bucle que se introduce en el CAI. Frecuentemente este bucle solo alcanza el tercio interno del conducto, pero en algunos casos llega hasta el fondo del mismo. El bucle puede estar situado entre los nervios, debajo, o delante de ellos.
   El sistema venoso puede estar formado por una o tres venas que acompañan al sistema arterial.
 
 
RELACIONES ANATÓMICAS DE VECINDAD DEL CAI.
 
   Pared anterior.
   Se relaciona directamente con la primera vuelta de la espiral del caracol.
   La confluencia de las celdas de la punta del peñasco se encuentra situada por delante, un poco por encima y por dentro del CAI.
   Más alejado, y por dentro, el CAI está separado de la parte horizontal del canal carotídeo por las celdillas precocleares que se dirigen hacia el ápex. Si el peñasco es estrecho, las celdillas pueden ser casi inexistentes y el CAI se encuentra entonces muy próximo al canal carotídeo.
 
   Pared posterior.
   Está en relación con la cara endocraneal posterior de la pirámide petrosa y a través de ella con la fosa cerebelosa. Más concretamente, su relación es con la cisterna ponto-cerebelosa lateral, limitada por delante por la pared posterior del peñasco en la que se abre el CAI.
   En la cara posterior del peñasco existen referencias anatómicas importantes. A 10 mm aproximadamente del labio posterior del poro acústico se encuentra la hendidura del acueducto del vestíbulo. Sobre esta hendidura y a unos 5-6 mm del poro acústico, existe una excavación que corresponde a fosa subarcuata. Esta fosita está bien conformada en el recién nacido, se va borrando a medida que avanza la edad, siendo muy rudimentaria y en algunos casos no identificable, en el adulto.
 
                                                                             Pared superior.
   El CAI está protegido por una espesa pared ósea que lo separa de la fosa cerebral media. Esta pared ósea tiene forma de ángulo diedro, formado por las vertientes anterior y posterior del peñasco que corresponden respectivamente a las fosas cerebrales media y posterior. Esta pared ósea está constituida por una densa cortical y por grupos de celdillas laberínticas, más o menos desarrolladas, y que corresponden a los clásicos grupos prelaberínticos superior, translaberíntico, retrolaberíntico superior y de la cresta del peñasco.
   El suelo óseo de la fosa cerebral media está limitado por: la arteria meníngea media por delante; la eminencia arcuata por detrás; la cresta petrosa por dentro y la escama del temporal por fuera.
   En el límite anterior de esta superficie, y situado, poco más o menos equidistante entre la escama del temporal y la cresta petrosa, se encuentra el agujero redondo menor o foramen esfenoespinoso, o simplemente espinoso, que es atravesado por la arteria meníngea media. Se encuentra situado sobre el ala mayor del esfenoides, muy cerca de la sutura petro-esfenoidal. Pocos milímetros por detrás del foramen espinoso y sobre una línea paralela al eje sagital del cráneo, se encuentra el hiato de Falopio, atravesado por el nervio petroso superficial mayor, cuyo trayecto hacia atrás alcanza el ganglio geniculado, que queda aproximadamente emplazado sobre una línea perpendicular al eje del peñasco que pasa por el borde posterior del poro acústico interno. Generalmente, tanto el ganglio geniculado como la porción más proximal del nervio gran petroso superficial, se encuentran ambos elementos ocultos por hueso petroso. El ganglio geniculado se encuentra al descubierto, sin cobertura ósea, sólo en el primer año de vida, excepcionalmente también en el adulto (5%).
   Más atrás se puede referenciar el CSS, al descubrir la eminencia arcuata, el techo del CAI quedará localizada a 10 mm por delante de la misma en una dirección paralela a la cresta petrosa.
 
   Pared inferior.
   El CAI se relaciona con la pared inferior del peñasco que lo separa de la fosa yugular.
   Esta pared puede presentar un grupo de celdas sublaberínticas. A través de esta pared se relaciona con el ganglio yugular.
   Las celdillas sublaberínticas que separan el CAI de la fosa yugular, cuando la fosa yugular es muy procidente apenas existen y la yugular puede contactar directamente con la pared del CAI. Se han descrito deshiscencias de esta pared que pueden poner en contacto el contenido del CAI con la fosa yugular.
   Esta pared se relaciona igualmente con acueducto del caracol, situado por detrás de la cara inferior del CAI.

 

 

 

 

Índice del tema

Abreviaturas

 

 


Copyright © 2001- 2008 Otorrinoweb           Revisado:21 de abril de 2008  | Visitante Hit Counter