EMBRIOLOGÍA DE LOS SENOS PARANASALES

     
 

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TEMA 01.2ª – EMBRIOLOGÍA  ORL  
     
Dr. Jesús Gª Ruiz.    
     
01.2ª.06   EMBRIOLOGÍA DEL LOS SENOS PARANASALES.  
 
 
    Seno maxilar.
    Seno etmoidal.
    Seno frontal.
 
 
   Todas las cavidades anexas a las fosas nasales se forman por la actividad embrionaria de un canal epitelial, derivado del epitelio olfatorio primitivo y que penetrando en el mesénquima del macizo facial delimita:
-  Las formaciones turbinales de la pared externa de las fosas nasales.
-  Los espacios existentes entre los cornetes, o meatos.
-  Los senos o cavidades que se desarrollan en el interior de los huesos del cráneo inmediatos a las fosas nasales. Estos divertículos anexos a las fosas, durante su formación están siempre en relación con el canal embrionario generativo, que es la fosa nasal primitiva.
   Por tanto, si bien en el hombre adulto los diferentes senos paranasales gozan de una autonomía relativa en razón de la situación anatómica de cada uno de ellos, la anatomía comparada y la embriología demuestran que tienen un origen común y son solidarios entre ellos, constituyendo simples divertículos de las fosas nasales.
 
   Entre cornete inferior y medio se encuentra una hendidura que es el infundíbulo, o divertículo lateral, éste es un foco muy activo embriológicamente pues es el centro de origen de todos los senos paranasales.
   El infundíbulo forma un canal neumatizante que se va invaginando, penetrando en el tejido mesenquimal circundante. Este canal va penetrando en el maxilar superior, el hueso frontal y el etmoides. Dará lugar a la formación de tantas celdas como formaciones osteocartilaginosas sean perforadas por el epitelio infundibular.
   Por otra parte, el infundíbulo es de topografía estrictamente etmoidal, todos los agrupamientos celulares con punto de partida infundibular son de origen etmoidal.
   El tamaño y la forma de cada seno dependerán de las fuerzas mecánicas que actúan por tracción, por compresión o por asociación de factores, determinando en el tejido de sostén zonas activas y zonas neutras. Estas fuerzas están relacionadas con la masticación, con los movimientos del cráneo con relación a su centro de gravedad y con el peso de la cabeza. En las zonas activas se desarrollan líneas de fuerza en las que el tejido óseo es muy denso y forma pilares de resistencia. En las zonas neutras el hueso es accesible al proceso de neumatización iniciado por la mucosa nasa, que se invagina erosionando el tejido vecino por osteoclasia.
   En el hombre el elemento determinante de la mecanogénesis del cráneo y de la cara es la bipedestación.
 
 
SENO MAXILAR.
   Hacia las 10 semanas (embrión de 4 mm), comienza a formarse el seno maxilar a partir de la pared inferior del tubo infundibular, formándose como una bolsa aplanada bien visible ya a las 12 semanas. Esta bolsa se introduce en la cápsula nasal y después en la región orbito-nasal del maxilar superior.
   Este saco o bolsa embrionaria, origen del seno maxilar, se continúa hacia arriba y adelante por un abultamiento designado bajo el nombre de recessus frontal, cuyo borde afilado póstero-superior dará nacimiento a las celdas etmoidales anteriores.
   A partir del estado de desarrollo de 13 semanas, el seno maxilar no sufre cambios hasta el nacimiento. Durante los primeros días de vida permanece cerrado, comenzando a expandirse su luz a medida que va aireándose.
 
   Desarrollo postnatal.
   El crecimiento de este seno está subordinado al desarrollo el hueso maxilar y de los dientes. En el momento del nacimiento tiene una forma que puede ser redondeada, ovalada o alargada, que se mantiene hasta después de la salida de los primeros dientes. A partir de ese momento prosigue su expansión neumática hasta tomar su forma piramidal definitiva, pudiendo considerarse su desarrollo como finalizado a los 15-17 años.
   El desarrollo suele ser asimétrico, pues frecuentemente, hasta los 10 años, es más avanzado e en el lado derecho que en el lado izquierdo.
   Como el resto de las estructuras faciales, a partir del nacimiento crece en dirección anteroinferior, alejándose del cráneo, desarrollándose cada año un promedio de 3 mm en sentido vertical y anteroposteriormente. Pero evolutivamente este crecimiento no es uniforme, así tiene una fase de fuerte crecimiento en los seis primeros meses de la vida postfetal, luego hay otro avance durante la primera dentición de leche, hasta finales del 2º año y medio. Los gérmenes dentarios ocupan una gran parte de este seno y con la erupción de cada pieza dentaria se produce un espacio vacante que hace progresar la neumatización. A los cuatro años tiene ya unas dimensiones de 22-30 mm de longitud por 12-18 mm de altura y 11-19 mm de anchura.
   El segundo período de crecimiento va desde principios del 3º año hasta el 7º o 10º año. Ocupa un volumen con forma tetraédrica, con vértice en la zona del ostium. Longitud 34-38 mm, altura 22-26 mm y anchura 18-24 mm. Tras la erupción de la segunda dentición se modifica notablemente su estructura, produciéndose un descenso del antro maxilar por debajo del nivel del suelo de la cavidad nasal. Tras el desarrollo de la dentadura definitiva la expansión es ya muy lenta hasta alcanzar su forma definitiva, a los 12 años lateralmente se ha expandido hacia los molares y el receso zigomático, y medialmente hacia el conducto lacrimonasal.
   Después del nacimiento, el meato medio aumenta poco de longitud. Su orificio crece 2-3 mm en el 2º mes y un poco más en el 9º mes, pero no crece más hasta el 10º año y no se desarrolla completamente hasta después de la pubertad. En cuanto a su posición con relación al seno, la distancia entre la espina nasal y el ostium aumenta linealmente durante el desarrollo, siendo entre los 14 y 16 años cuando se produce un gran crecimiento. El ostium se encuentra localizado en el mismo lugar donde se produjo la primera invaginación de la cámara nasal durante la vida embrionaria.
 
 
SENO ETMOIDAL.
   En el mesoblasto cefálico se forma una condensación mesenquimatosa, que se va diferenciando progresivamente en tejido cartilaginoso, se extiende desde la región occipital hasta el esbozo hipofisario. A esta estructura se la conoce como condrocráneo y va a dar origen a los futuros huesos de la base del cráneo.
   El condrocráneo en su parte más ventral, origina otra estructura cartilaginosa llamada condroetmoides que constituye el techo de la todavía cavidad nasobucal, y emite por su parte más ventral, una prolongación cartilaginosa, media sagital y vertical: el tabique interorbitonasal. Este tabique posee dos láminas cartilaginosas hacia delante. Estas láminas de concavidad inferior son las cápsulas nasales. Parte de esta estructura serán los futuros cartílagos de la pared lateral de la nariz, del tabique y de algunos de los huesos de la cara.
   Entre ambas cápsulas nasales cartilaginosas se va a desarrollar un elemento óseo e impar, el etmoides. En un principio está constituido por dos partes laterales o ectoetmoides y una medial, el mesoetmoides. No se desarrollan simultáneamente, dado que las partes laterales son osificadas y neumatizadas, mientras que la parte medial cartilaginosa se transformará posteriormente en la lámina perpendicular del etmoides.
   El etmoides actúa como un verdadero tutor expansivo del mamelón nasofrontal, asegurando así las características faciales en sus distintos sentidos: en el ventrocaudal, determina con su elongación el perfil de la cara. En la zona correspondiente a la región frontonasomaxilar; en el sentido transversal, va a dar la distancia intercanal. En el sentido vertical significará la altura entre la lámina cribosa, o techo, y la premaxila, o suelo. Las dismorfias nasomaxilofrontales serán consecuencia de una alteración del desarrollo del condroetmoides, ya sea en forma de hipo o hipertelorismo, lo cual traerá aparejado deformaciones tanto septopiramidales como de las cavidades anexas.
   Las celdas etmoidales provienen de numerosas invaginaciones desde el interior de la cavidad olfativa tapizadas por su epitelio. Es el único seno que está divido en compartimentos o celdas.
   A este nivel la cápsula se fisura formando unos mamelones: un mamelón inferior que será el futuro cornete inferior y cuatro o cinco mamelones superiores o cornetes etmoidales fundamentales (medio, superior y de Santorini).
   Los meatos son los surcos que separan estos mamelones y es el origen del nacimiento de las celdas etmoidales. Así el surco situado entre los futuros cornete inferior y medio es de suma importancia embriológica, pues como ha quedado expuesto en él se forma un fondo diverticular denominado infundíbulo embrionario. Este infundíbulo es la celda madre de todas las celdas etmoidales anteriores, del seno maxilar y del seno frontal.
    Las celdas etmoidales aparecen hacia el 5º-6º mes en forma de pequeños divertículos y el cartílago en el que comienzan a formarse va osificándose, proceso que no termina hasta los siete años.
 
Desarrollo postnatal.
   Es el seno que se desarrolla más precozmente, encontrándose bien desarrollado en el recién nacido y en pocos años se expande a expensas del tejido conectivo que le rodea, finalizando su desarrollo antes que el resto de los senos, hacia los 12 años.
   En el momento del nacimiento las celdas son esféricas, como pequeñas invaginaciones de 2-5 mm de diámetro, ocupando un volumen de 8-12 mm de largo por 1-5 mm de alto y 1-3 mm de ancho, en la pared lateral están ya presentes los tres cornetes.
   Entre uno y cuatro años su expansión es multidireccional, destacando su crecimiento en el eje vertical entre los 3 meses y los 3 años, en el eje anteroposterior entre los 3 y 8 años y en sentido lateral entre los 2 y 6 años. El período de mayor crecimiento en este intervalo se produce antes de los 2 años, luego el crecimiento es más lento. El desarrollo es mayor en la parte anterior en este periodo y más tarde la neumatización progresa dorsalmente. A los 4 años de vida comienzan a invadir el segmento etmoidal del frontal y alcanza ya unas dimensiones de 12 a 21 mm de largo, por 8 a 16 mm de alto y 5 a 11 mm de ancho.
   A los 8 años ha aumentado predominantemente su eje anteroposterior, alcanzando un volumen de 18 a 24 mm de largo por 10 a 15 mm de alto y 9 a 13 mm de ancho. Las fases finales de la neumatización producen unas paredes mediales y laterales convexas, con unas celdas etmoidales de mayor tamaño y menor número que las anteriores.
   A los 12-13 años ha terminado el desarrollo de las celdas etmoidales habiendo alcanzado las proporciones del adulto.
   El desarrollo es un poco más precoz en las mujeres que en los hombres.
 
 
SENO FRONTAL.
   El seno frontal tiene su origen en el infundíbulo, formándose a partir de una celda etmoidal anterior, llamada celda terminal, la cual se va desarrollando entre las dos tablas óseas del hueso frontal, comenzando su crecimiento a los 18-20 meses después del nacimiento.
   En algunos casos puede desarrollarse de una de las tres celdas etmoidales del receso frontal embrionario y en este caso se puede decir que el seno frontal ha tenido un origen unci-ungueal.
 
Desarrollo postnatal.
   Al nacimiento no existe este seno como tal, comienza a neumatizarse durante el primer y segundo año y no suele identificarse hasta los 3 años. Se considera que es un seno ya definido a los 4 años. Excepcionalmente pueden identificarse, aunque de forma muy rudimentaria, en el momento del nacimiento o durante las últimas etapas del desarrollo fetal.
   Entre los 4 y 6 años, uno de cada tres niños presenta un frontal bien desarrollado. Entre los 6 y 9 años, dos de cada tres posee un frontal grande. A partir de los 9 años es presente en la mayoría de los casos.
   Proporcionalmente, el desarrollo mayor de este seno se produce entre los 4 y 8 años para unos autores, y entre el 1 y 5 años para otros.
   El desarrollo del seno se finaliza hacia los 15-20 años, presentando grandes variaciones en sus dimensiones y su localización, e incluso al comparar el de cada lado de un mismo individuo. También se han dado como valores al respecto los 14 años para mujeres y los 16 para hombres.
   Pueden formarse incluso senos frontales suplementarios. No es raro encontrar en el adulto agenesias de estos senos.
 
 
SENO ESFENOIDAL.
   Se desarrolla en la parte posterior de las fosas a partir de un fondo de saco o invaginación de la parte posterior de la cápsula nasal hacia el cuerpo del esfenoides, es el denominado receso esfenoidal y que aparece como a las 16 semanas.
 
Desarrollo postnatal.
   En el recién nacido está formado por un fondo de saco con un ostium de apenas 0´5 mm y que todavía no ha penetrado en el cuerpo del esfenoides.
   El cuerpo del esfenoides presenta dos núcleos de osificación, anterior y posterior. Al nacer contiene médula ósea eritropoyética hasta los cuatro meses en que comienza su transformación en médula ósea amarilla. Estos cambios son previos al proceso de neumatización.
   La neumatización se produce hacia los dos años, comenzando en la parte anterior para progresar en sentido ventrodorsal, es decir, que debuta en la coana para progresar hacia la porción occípito-esfenoidal. Su desarrollo se ha estimado lento y con progresión lineal durante el crecimiento.
   A los cuatro años forma una cavidad de 4 a 6 mm de largo por 3 a 5 mm de alto y 6 a 8 mm de ancho. A los 8 años alcanza de 11 a 14 mm de largo por 7 a 11 mm de alto y 9 a 11 mm de ancho.
   Posteriormente su desarrollo continua y alcanza en la mitad de los casos el desarrollo adulto a los 15 años, aunque sigue creciendo hasta los 30 años en algunos casos. En los hombres su tamaño es significativamente mayor que en las mujeres.
   El 6º año ha alcanzado la fosa hipofisaria, a los 10 años la silla turca en su parte ventral y en su zona dorsal a los 15 años.
   El septo intersinusal se aprecia en un 22% a los 31-36 meses y en el 77% de los casos a los 7 años.

 

 

 

 

 

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