EMBRIOLOGÍA DE LA NARIZ

     
 

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TEMA 01.2ª – EMBRIOLOGÍA  ORL  
     
Dr. Jesús Gª Ruiz.    
     
01.2ª.05   EMBRIOLOGÍA DE LA NARIZ
 
NOTA: para conseguir imágenes de este tema puede recurrir a nuestra Sección Atlas: EMBRIOLOGÍA.
 
   Formación de las fosas nasales.
   Formación del tabique nasal.
   Desarrollo de la nariz interna.
 
 
   FORMACIÓN DE LAS FOSAS NASALES.
 
   Las fosas nasales y los senos paranasales se van a formar a partir del ectodermo de la placoda olfativa y del neuroectodermo de la cresta neural prosencefálica. Su desarrollo se comparte con el de la cara y la boca, ya que todo el conjunto nasosinusal va a surgir del entorno del estomodeo, o boca primitiva. El desarrollo y crecimiento facial se produce desde el comienzo de la 4ª semana, hasta la 8ª.
   A partidor de la 4ª semana en torno a una depresión central que es el estomodeo o boca primitiva, comienzan a elevarse y desarrollarse unos mamelones mesodérmicos.
   En la 5ª semana por encima del estomodeo, a nivel rostral, en la línea media ventral de la región cefálica, se forma el mamelón frontal, impar. El día 28, en la parte inferior de este mamelón y lateralmente, aparecen dos engrosamientos ectodérmicos redondeados, uno a cada lado, que son las dos placodas olfativas, siendo éstas las primeras estructuras nasales del embrión.
   A los pocos días, en torno a la placoda olfativa, rodeándola lateralmente, comienzan a formarse dos crestas mesoblásticas que son los procesos o mamelones nasofaciales internos y externos. Estos mamelones van creciendo, inclinándose un poco sobre el estomodeo, quedando la placoda olfativa ectodérmica en una depresión que se va invaginando, denominada orificio olfatorio y que en principio es un fondo de saco. El orificio olfatorio va tomando la forma tubular de las fosas nasales, pero no constituye un auténtico conducto hasta que se produce la ruptura de la membrana coanal posterior situada en su fondo, momento en que se comunica con la cavidad oral. La membrana coanal es muy fina pues solo tiene una capa celular.
   Cada uno de los dos mamelones nasales, en cuyo fondo crece la placoda olfativa, se diferencia en dos internos y otros dos externos, denominándose también prominencias nasales. En la 6ª semana, los dos mamelones nasales internos de cada lado confluyen para formar el proceso intermaxilar, que posteriormente formará el rinencéfalo.
   Lateralmente y hacia abajo, las extremidades del primer arco branquial se bifurcan formando el mamelón del maxilar superior por arriba y el mamelón inferior o mandibular por abajo.
   El mamelón maxilar superior crece hacia la línea media y se coloca debajo del mamelón nasal externo, formándose entre ambos una depresión que los separa y es conocida como hendidura orbito-nasal, surco naso-óptico, o ranura nasolacrimal, la cual formará ulteriormente el aparato nasolacrimal. Finalmente, ambos mamelones, nasal externo y maxilar superior, se fusionan, cerrándose la hendidura que los separaba, siendo la fusión tan perfecta que enseguida no quedan vestigios de sus límites. Posteriormente, se une a ellos la extremidad externa del mamelón nasal interno con lo que queda configurada la narina.
   El desarrollo de las fosas nasales y senos se prolonga durante toda la infancia e incluso adolescencia, no completándose hasta que finaliza el desarrollo craneal.
 
   El estudio del desarrollo embrionario de las fosas nasales ha sido divido en dos periodos:
-          Desde la aparición de la placoda olfativa, hasta la aparición de la fosa nasal primitiva: invaginación del saco nasal y desintegración de la membrana coanal.
-          Un segundo periodo de morfogénesis de la fosa nasal que finaliza con el cierre palatino y la unión palato-septal.
 
   La placoda olfativa ectodérmica se va invaginando en el centro formando el llamado saco nasal que es el esbozo de la fosa nasal primitiva.
   Los mamelones faciales primitivos son el frontal, los nasales que se subdividen en cada lado en un mamelón nasal externo (lateral), otro interno (medial), el maxilar superior y el maxilar inferior. Los mamelones nasales externos se unen a los mamelones maxilares superiores para constituir los macizos laterales, los cuales continúan creciendo por proliferación del mesénquima para reunirse con el mamelón nasal interno, transformándose el conjunto en un canal cuya abertura anterior es la narina.
   Ambas narinas están separadas por un tabique que se continúa en profundidad con el borde anterior del tabique nasal proveniente del mamelón frontal.
   El techo de las fosas nasales primitivas está formado por el fondo del saco olfatorio; la cavidad por arriba y por delante está limitada por el mamelón frontal; por arriba y por el centro por el etmoides y por arriba y por detrás por el esfenoides; lateralmente por el mamelón nasal externo y sobre todo por el mamelón maxilar superior. Su piso está formado por la soldadura de los macizos mediano y frontal, como se expondrá en la embriología de la boca.
   Las fosas primitivas van tomando una morfología más vertical mediante el desarrollo de la pared lateral y del mesénquima central situado entre ambos sacos nasales; además se va produciendo un estrechamiento de la separación con las estructuras encefálicas.
   En la 7ª semana el desarrollo del estomodeo se complementará con el paladar secundario o posterior que aislará la cavidad bucal de las fosas nasales.
   Alcanzado este punto, la extremidad cefálica ocupa casi la mitad del cuerpo del embrión y comienza a tener un aspecto definido con la nariz y la boca prácticamente formadas; los ojos, en un principio muy laterales, se van acercando hacia la línea media y los oídos por el contrario se van alejando haciéndose más laterales.
   Durante este período, en el mesodermo cefálico se ha formado una condensación, que progresivamente se va diferenciando hacia tejido cartilaginoso: es el condrocráneo. Esta placa va extendiéndose desde la región occipital hasta el esbozo hipofisario, dando da origen a los futuros huesos de la base del cráneo. Se menciona aquí la formación del condrocráneo, porque en su parte más ventral originará otra estructura cartilaginosa llamada condroetmoides. Esta constituye el techo de la cavidad nasobucal, y emite, por su parte más ventral, una prolongación cartilaginosa media sagital y vertical, que es el tabique interorbitonasal. Este tabique tiene dos láminas cartilaginosas hacia delante. Estas láminas de concavidad inferior son las cápsulas nasales. Es importante tener en cuenta que parte de esta estructura serán los futuros cartílagos de la pared lateral de la nariz, del tabique y algunos de los huesos de la cara.
   La coalescencia de los mamelones maxilares superiores y nasales en la 5ª semana, da lugar a la formación del paladar anterior o primario, a las narinas y a las coanas primitivas. El paladar posterior o secundario se forma a partir de las crestas palatinas.
 
 
  FORMACIÓN DEL TABIQUE NASAL.
   Las narinas están separadas por un tabique que comienza a desarrollarse en la 5ª semana. Se forma de los procesos o mamelones frontales, los cuales crecen en dirección antero-posterior, uniéndose luego con la expansión tectoseptal que es una lámina medial de mesénquima. En torno a la 8ª semana, el tabique nasal crece hacia abajo yen sentido posterior hasta unirse al proceso palatino. El proceso palatino se ha formado de la fusión entre los mamelones maxilares superiores y nasales.
   De la fusión de los mamelones frontales, la expansión tectoseptal y los procesos palatinos, resulta la separación de las cavidades oral y nasal, así como la separación en dos fosas nasales, derecha e izquierda, posteriormente desembocan hacia atrás en la rinofaringe por las coanas definitivas. El septum nasal forma parte del condrocráneo fetal y tiene un potencial de crecimiento propio, lo cual va a repercutir en el crecimiento hacia adelante y hacia abajo de la cara.
 
   Existe un elemento que juega un papel muy importante en la transmisión del crecimiento del tabique a la parte media de la cara y es el ligamento preseptomaxilar. En disecciones se ha podido observar que este ligamento es la primera conexión anatómica válida entre los huesos embrionarios de la región premaxilar con el tabique nasal. Esta disposición anatómica y el desarrollo precoz de las estructuras relacionadas con este ligamento, permite comprender cómo el empuje es en realidad un estiramiento de la región premaxilar. El estiramiento no sólo se ejercería a través del ligamento sino que también participará el sistema músculo-aponeurótico superficial, del cual la mayor parte de sus músculos, directa o indirectamente, están relacionados con el tabique septal. Así puede afirmarse que el tabique nasal es el que comienza el mecanismo inferior y anterior del desplazamiento maxilar, siendo el tutor del crecimiento nasal.
   Alrededor de la 8ª semana, el tabique nasal crece hacia abajo contactando con la cara superior del paladar secundario que acaba de formarse, de esta forma delimita de forma definitiva las fosas nasales.
   En este momento del desarrollo, la extremidad cefálica ocupa casi la mitad del cuerpo del embrión, que comienza a tener un aspecto ya definido con la nariz y la boca prácticamente formadas, los ojos se van acercando a la línea media y los oídos por el contrario se van alejando.
 
   El tabique es por tanto el responsable de que la nariz tenga su forma proboscídea, proyectándose hacia el exterior de la cara. En el primer año de vida, un centro de osificación cefálica culminará en la formación de la lámina perpendicular del etmoides. El comer se desarrolla bilateralmente a partir de un centro de osificación a ambos lados, centros que posteriormente se fusionan para quedar en la disposición tan particular  que tiene este hueso. Otro centro importante de crecimiento expansivo es la sutura que existe entre la premaxila y el vomer, responsable de la proyección de la premaxila.
 
 
   DESARROLLO DE LA NARIZ INTERNA.
   El desarrollo interno requiere un aumento de la cavidad nasal primitiva, la degeneración de los tejidos existentes y la generación de las estructuras derivadas del mesénquima. La narina anterior se forma por el desplazamiento de los orificios nasales hacia el mesodermo paraxial. La cavidad nasal primitiva inicialmente es una cámara única y lisa.
     La coalescencia de los mamelones maxilares superiores y nasales en la 5ª semana, da lugar a la formación del septum oronasal o paladar anterior o primario, a las narinas y a las coanas primitivas. El ectodermo del saco nasal primitivo contacta con el ectodermo del techo de la boca. El  paladar primario separa la cavidad nasal de la faringe. La membrana oronasal entonces se degenera y así resulta la formación de la coana. El desarrollo subsecuente del paladar posterior o secundario y la elongación de las cámaras primitivas nasales conforman las fosas nasales definitivas, separadas por el septum nasal.
 
   Cornetes.
   Las paredes de la cavidad nasal originariamente son lisas y al principio de las 6 semanas y media comienza el desarrollo de las paredes nasales laterales.
   El desarrollo de los cornetes comienza por una evaginación del epitelio de la cavidad nasal primitiva que prolifera en profundidad penetrando en el tejido conjuntivo y aísla ciertas partes del mesénquima embrionario, a la vez en dicha pared se forman unas prominencias cuya superficie esta revestida del mismo epitelio que tapiza las fosas nasales.
   El cornete inferior se constituye antes de la formación de las coanas, aparece por encima del proceso palatino y filogenéticamente se corresponde con el maxilar-turbinal. Está limitado hacia arriba y hacia abajo por dos pliegues que delimitan los meatos medio e inferior. El meato inferior se ahondará definitivamente.
   A medida que la cavidad nasal aumenta de tamaño, los pliegues ectodérmicos aparecen en la región etmoidal y dan lugar a los cornetes llamados etmoidales: medio y superior. Estos cornetes brotan poco a poco en la pared lateral, al tiempo que se excavan los pliegues destinados a constituir los meatos correspondientes. El meato más importante es el medio, el cual se hunde profundamente, dando finalmente nacimiento a un divertículo terminado en fondo de saco: el infundíbulo.
   En situación anterior a estos pliegues aparecen las celdas del agger nasi. Del límite inferior del infundíbulo se destaca de la red externa de las fosas una apófisis, la apófisis unciforme o proceso uncinado, futuro sitio de la bulla etmoidal y el hiato semilunar. Los senos paranasales se desarrollan como divertículos de las paredes nasales laterales extendiéndose hacia los huesos maxilares, etmoidales frontales y esfenoidales. Su desarrollo concluye en la pubertad, cuando se completa el desarrollo craneal.
 
 
 
   Nariz externa y esqueleto nasal.
   El centro de la nariz externa se desarrollará por el crecimiento caudal de los mamelones nasales internos, los cuales se fusionan para formar el proceso frontonasal.
   El esqueleto nasal se forma a partir de la cápsula nasal y su posterior osificación. La cápsula se forma por una condensación mesenquimatosa que comienza a producirse en la zona de fusión de los dos procesos nasales internos. Además, en la parte inferior de esta zona se produce hacia abajo el esbozo del tabique nasal. La formación ósea del septum sobre la cápsula cartilaginosa ocurre durante la 8ª semana.
   A nivel lateral la condensación mesenquimatosa es menos densa. Estas condensaciones mesenquimatosas en torno al tubo nasal se van delimitando y adquiriendo estructura cartilaginosa. La confluencia de las porciones laterales con la central configura la estructura de la cápsula nasal.
   En torno de la cápsula nasal cartilaginosa se establecen precozmente diversos núcleos de osificación a nivel maxilar, palatino y frontal. La osificación de la cápsula se inicia a las 18 semanas. Más tarde a final del periodo embrionario se delimitan también áreas osificadas correspondientes a los huesos propios nasales y la apófisis pterigoidea esfenoidal. El hueso es membranoso.
   Como datos relevantes se pueden señalar, que a las 14 semanas la parte posterior de la fosa nasal está osificada y compuesta en su porción medial por el vomer que está totalmente osificado hasta su unión con el rostrum esfenoidal, en su porción lateral con la apófisis pterigoidea del esfenoides y el hueso palatino.
   En el este periodo de formación de la cápsula nasal se individualizan también el bulbo olfatorio y sus núcleos.
 
   En la adolescencia prosigue el desarrollo tanto de la parte ósea como de la cartilaginosa, transformándose en una pirámide rígida y con cierta tensión.
 
 

 

 

 

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