FILOGENIA DE BOCA Y FARINGE

     
 

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TEMA 01.1ª – FILOGENIA EN ORL  
     
Dr. Jesús Gª Ruiz.    
     

01.1ª.05   FILOGENIA EN ORL: BOCA Y LARINGE.

 
 
Cavidad bucal.
   La cavidad bucal y, sobre todo la faringe y las branquias respiratorias tienen gran importancia en la evolución de las especies.
   La boca evolutivamente se va modificando en función del tipo de alimentación. La faringe se convierte en encrucijada aerodigestiva en el momento en que la escala animal adopta la gran transición de una respiración acuática a una aérea y las branquias van desapareciendo, formándose a través de ellas una serie de órganos óticos respiratorios y glandulares.
   Las diferentes partes de la boca, no solo dentro de cada clase, sino entre los individuos de una misma familia, presentan diferencias considerables.
   Aquí también las coincidencias entre la evolución filogenética y la embriología de los vertebrados superiores es constante.
   La cavidad externa, o estomodeo, derivada del ectodermo y la faringe, endodérmica, están inicialmente separadas por una membrana faríngea, que desaparece para formar la boca definitiva. Ectodermo y endodermo se confunden a diferentes niveles, según las especies, adquiriendo el intestino una abertura al exterior.
   Los peces placodermos  poseían una mandíbula desarrollada a partir del primer arco branquial, un esbozo de lengua y un orificio nasal sin comunicación con la boca. Respiraban por medio de branquias.
   El techo de la boca, o paladar, aparecerá a partir de los anfibios. La apertura de las coanas situadas en planos anteriores en los urodelos y anuros, van avanzando progresivamente en profundidad en los vertebrados superiores.
 
lamprea   Labios.
   Los labios aparecen en los peces Agnatos y gracias a ellos, en forma de ventosas, se fijan a sus presas. En los vertebrados superiores los labios tienen una configuración anatómica y funcional muy diferentes, desde repliegues carnosos más o menos separados de la articulación temporomaxilar, formando mejillas, hasta la transformación en picos (aves, tortugas, etc) que sustituyen a la dentadura.
 
   Dentadura.
   La dentadura es de origen ectodérmico. Dentro de los vertebrados la tendencia es a la disminución progresiva del número de elementos a medida que van evolucionando hacia los mamíferos, con grandes diferencias entre ellos.
 
   En los peces primitivos no mandibulados no existe propiamente dentadura. En el paladar se encuentran excrecencias córneas con la misión de raspar la superficie de sus presas. A partir de la aparición de la mandíbula se forma la verdadera dentición destinada a la trituración de los alimentos.
 
   Hasta llegar a los mamíferos la dentición se presenta con una gran complejidad en cuanto a implantación, número y sustitución progresiva de la dentadura. En cuanto a la implantación, en los Teleosteos pueden encontrarse dientes sobre toda la superficie bucal, su número puede ser hasta de 10.000 en los iluros y desde 2 en la carpa. En los anfibios se circunscriben ya a las regiones maxilares palatinas y vomerianas. Los reptiles presentan dos arcadas dentarias, que en el maxilar superior son dobles y paralelas, excepto en algunos como los cocodrilos que tienen sólo una arcada superior. En las serpientes el número de dientes es más importante en las especies no venenosas que en las venenosas.
   Todos los mamíferos tiene dos denticiones progresivas, que en algunos sólo llega a ser externa y funcional la primera, quedando la segunda como germen dentario sin evolucionar.
   Presentan de adelante atrás, dientes incisivos de bordes cortantes, caninos de estructura aguda para desgarrar, premolares con superficies en corona a fin de triturar y molares con superficies amplias y potentes para la masticación.
   Los marsupiales tienen en cada arcada tres incisivos, un canino, cuatro premolares y tres molares. Los rumiantes pierden los incisivos superiores y arrancan la hierba entre los incisivos  inferiores y las encías. Los roedores, en cambio, presentan dos incisivos superiores y dos inferiores potentes y en forma de bisel. En los proboscideos (elefante) no existen caninos y sus grandes colmillos son incisivos superiores desarrollados.
   En los herbívoros, premolares y molares son dientes de moler, mientras que los demás son de pastura. En los carnívoros, los dientes más importantes son los caninos, sobre todo en los felinos.
   En los homínidos, la situación en las arcadas y la forma de los distintos tipos de corona de premolares y molares, según la configuración de los diferentes conos, ha sido de suma importancia en los estudios de la Paleontología y Antropología.
   En el hombre la dentición definitiva, para cada arcada, es de dos incisivos, un canino, dos molares y tres premolares, por lo que se ha perdido, en relación con los primeros mamíferos, un incisivo y dos premolares.
 
Faringe.
   De los vertebrados inferiores a los superiores, la faringe tiene gran importancia en la evolución. Se convierte, desde una formación eminentemente digestiva a una verdadera encrucijada aerodigestiva, tanto por su apertura a las fosas nasales como por ser el origen del aparato respiratorio aéreo.
   El aparato branquial, presente en todos los vertebrados, constituye en los peces su único aparato respiratorio, perdiendo su función en los anfibios. A partir de éstos, todos los vertebrados presentan en las fases embrionarias una aparato branquial que es el origen de estructuras nasofaríngolaríngeas y pierde la condición de aparato respiratorio.
   Las branquias en número variable según las especies, tienen una comunicación interna con la faringe y otra abocada al exterior. La corriente de agua pasa desde la boca al exterior absorbiéndose el oxígeno en su epitelio interno.
   La lamprea tiene siete pares de branquias que, más que hendiduras, son bolsas esféricas con un aparato muscular que permite una acción de bombeo y facilita la succión de agua desde el exterior sin pasar por la boca, adherida a su presa.
   Los teleosteos tiene casi todos ellos cinco pares de hendiduras.
   A partir de los peces pulmonados y los anfibios, la faringe pierde su protagonismo. En los urodelos y anuros persisten las branquias con cierta permeabilidad en las larvas, pero desaparecen en el individuo adulto.

 

 

 

 

 

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